“Sucedió que cuando los ángeles se fueron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: Pasemos, pues, hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado.16 Vinieron, pues, apresuradamente, y hallaron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.17 Y al verlo, dieron a conocer lo que se les había dicho acerca del niño.18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les decían.19 Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.20 Y volvieron los pastores glorificando y alabando a Dios por todas las cosas que habían oído y visto, como se les había dicho.” Lucas 2:15-20
Cuando uno observa la navidad apropiadamente, la celebración causa que “glorifiquemos y alabemos” a Dios. Tristemente el mal manejo de la estación guía a todo lo contrario.
Esta estación está llena de bendiciones de buenos tiempos y de tiempos familiares. Sin duda el tiempo de la navidad es un tiempo que todos anticipamos y que por lo regular está lleno de buenos recuerdos. A pesar de esto, la estación de la navidad también tiene su lado obscuro cuando uno como cristiano no responde apropiadamente al estrés y al descontrol del mundo en esta temporada. Mientras que Cristo debe ser el enfoque de la navidad, el diablo tiene sus tácticas para distraernos del propósito verdadero de la temporada. Como cristianos, debemos luchar en ayudar a nuestra familia a no ser llevados por la corriente y los afanes del mundo en esta estación. Quisiera señalar unos problemas que salen cada año durante la estación de la navidad para poder hacer lo posible de no caer en esos mismos errores.
LA DECEPCIÓN POR COMPARACIÓN.
HE DICHO VARIAS VECES EN LA IGLESIA ESTO:
“LA MEJOR FORMA DE DESTRUIR ALGO ESPECIAL EN TU VIDA, ES COMPARÁNDOLO CON ALGO MÁS”.
UNO DE LOS PROBLEMAS GRANDES DE LA NAVIDAD EN NUESTRA SOCIEDAD, ES QUE POR NATURALEZA GENTE COMIENZA A VER LO QUE OTROS ESTÁN COMPRANDO Y LO QUE OTROS ESTÁN HACIENDO, Y ENTONCES TIENDEN A VER SU VIDA COMO SI ESTUVIERA VACÍA DE BENDICIONES.
Definitivamente las redes sociales han afectado la forma en que vivimos. Muchos viven obsesionados con lo que otros hacen. Observan compulsivamente lo que otros suben, viendo fotos de otras personas, ya sea para observar o para buscar algo qué criticar. Este es un error muy grande esta temporada.
“Comparamos nuestra vida ordinaria con los mejores momentos de otros.”
Es un error ver una foto que alguien sube y compararla con nuestra vida. Todos intentan subir lo mejor de sus vidas. Nadie sube la realidad. Todos están obsesionados por crear una vida que otros celen o que deseen. Es por eso que damas ponen filtros a sus fotos; es por eso que un matrimonio en una cita trata de capturar una foto que dice “tenemos un increíble matrimonio y nos amamos” cuando en realidad en esa cita no cruzaron cinco palabras entre ellos. Recuerden claramente lo que dice la Biblia sobre la comparación.
“Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos.” 2 Corintios 10:12
Es tiempo de decidir no ver Facebook; es tiempo de no dejar que los mejores momentos (o la pretensión de ello) de alguien, hagan que vea su vida como si no hubiera nada emocionante en ella.
Quizás su matrimonio no tenga las llamas de pasión encendidas en este momento, pero no deje que las vacaciones de otro matrimonio le haga sentir que no es una persona bendecida. Quizás no tiene las finanzas que quisiera, pero no deje que las cosas que otros se compran le hagan sentir que no tiene las bendiciones de Dios en su vida. Además, muchas de las cosas que gente se compra es con crédito. Se endeudan por quedar bien, lo cual les traerá problemas después. Recuerden este principio:
“La gente compra lo que no puede, para impresionar a gente que no quiere”
Usted sea feliz con lo que Dios le ha provisto y no se endeude por impresionar a personas que no son tan importantes en su vida.
“Mejor es lo poco con el temor de Jehová, Que el gran tesoro donde hay turbación.” Proverbios 15:16
LAS DEUDAS INNECESARIAS.
Como mencione anteriormente. Una de las cosas terribles que suceden es por el materialismo. La verdad es que nada puede satisfacer al hombre. El hombre siempre quiere algo más, especialmente cuando se mete en competencias insensatas con personas que ni saben de aquél que está compitiendo.
“El que ama el dinero, no se saciará de dinero; y el que ama el mucho tener, no sacará fruto. También esto es vanidad.” Eclesiastés 5:10
No debemos dejar que el materialismo nos robe el propósito verdadero de la Navidad. En realidad, todos podríamos celebrar la navidad aunque no abriéramos un regalo, pero las presiones y las tradiciones de la sociedad nos llevan a pensar que esto sería imposible
Antes de ir a comprar con dinero prestado recuerde las siguientes verdades:
Si lo compra a crédito, SERÁ mÁs COSTOSO DE LO QUE DICE LA ETIQUETA.
Los intereses hacen que un producto a crédito sea más caro. Una de las tácticas de los bancos es engancharle no con el precio final que va a gastar, sino con las mensualidades cómodas que puede pagar. Una vez que suma las mensualidades verá que muchas veces paga el doble.
DEUDAS CREAN TENCIÓN FAMILIAR.
Muchos arruinan enero y febrero por el afán de diciembre. No vale la pena llenarse de deudas para quedar bien un día, si los siguientes meses estará en pleitos por no tener dinero suficiente para vivir ya que tendrá una mensualidad que pagar. Existe mucha tensión matrimonial por finanzas.
LA NAVIDAD NO ES TIEMPO PARA LUCIR, ES TIEMPO PARA QUE CRISTO LUZCA
La meta no es quién tiene más regalos. La meta es que como familia podamos recordar que Cristo nació para morir por nuestros pecados, y como Él recibió regalos cuando nació, nosotros damos regalos para recordar la historia navideña.
EL ESTRÉS DE LOS EVENTOS.
Se dice que muchos se estresan por las visitas familiares. La comida, todo tiene que estar perfecto. En lugar de pasar un buen tiempo familiar llega a ser un tormento, ya que todos están de mal humor arreglando toda la casa para las visitas. Para cuando inicia la cena la mamá está en pleito con los hijos. Es como un momento agridulce. No se estrese tanto, que destruya lo mismo que está tratando de crear. Nuestra meta de la celebración de la navidad es que cuando terminemos, así como los pastores que fueron a ver a Jesus nosotros podamos alejarnos de la celebración glorificando y alabando a Dios.
