¿Nunca ha estado en un momento cuando su corazón simplemente le está traicionando? Muchas veces por diferentes factores que podamos estar enfrentando nos sentimos desganados para continuar, y para decirlo francamente, no nos nace nada.
Muchos le llaman a esto depresión, otros le llaman desánimo, y algunos no saben ni cómo describirlo. Lo que uno sí sabe es lo que siente, y el sentimiento en común es que no hay ganas de nada. No nace hacer lo que sabemos que debemos hacer.
Estos son momentos críticos en nuestra vida porque es cuando podemos cometer grandes errores. Estos sentimientos pueden nacer de muchas razones. A veces es cuando estamos muy cansados; quizá no hemos descansado apropiadamente, lo que nos lleva a un desequilibro emocional. Otras veces es miedo, y cuando tenemos miedo podemos hacer desfallecer nuestro corazón. Cuando nuestro corazón desfallece, no nos nace enfrentar lo que tenemos que enfrentar.
Cuando Dios le dijo a Israel que conquistaran la tierra prometida, vimos que había dos que tenían fe en Dios, y diez que por el temor de enfrentar al pueblo hicieron desfallecer al resto del pueblo.
“Y mis hermanos, los que habían subido conmigo, hicieron desfallecer el corazón del pueblo; pero yo cumplí siguiendo a Jehová mi Dios.” Jesus 14:8
La verdad es que cuando nosotros no estamos bien nuestro corazón desfallece, y eso causa que no nos nazca hacer lo que debemos hacer. Puede ser una conversación difícil con un familiar que hace que no le nazca; quizá una confrontación con su cónyuge le está causando que siempre posponga ese tiempo. La verdad es que todo lo que no queremos hacer lo postergamos para otro tiempo. Nunca es un buen momento para enfrentar un problema.
“La verdad es que todo lo que no queremos hacer lo postergamos para otro tiempo. Nunca es un buen momento para enfrentar un problema.”
Quizá es la etapa de vida en la que se encuentra que está causando una desconexión de ganas. Muchos se sienten que sus carreras no han avanzado como ellos creen que deberían de avanzar, y no les nace seguir intentando vivir con diligencia.
Pueden ser los problemas continuos de un matrimonio que causa a una pareja que ya no quiera seguir luchando. No podría contarles cuántas veces me han dicho “ya no me nace” seguir intentando.
Y la lista puede continuar. Lo que sí quiero establecer es que todos hemos visitado la tierra de “no me nace” más veces de las que quisiéramos confesar. Cuando esté allí, es importante tener unas cosas claras para que no cometa el error de permitir que sus sentimientos señoreen su vida.
Más importante que el sentimiento de “no me nace”, es lo que hace cuando no le nace. ¿Qué hace cuando no le nacen las cosas? ¿Permite que ganen sus sentimientos? ¿O supera los sentimientos con hechos? Cuántos millones de personas en la historia de la humanidad han tomado decisiones que han cambiado sus vidas en momentos de baja emocional, sólo para luego lamentar sus reacciones precipitadas e irreversibles.
Más importante que el sentimiento de “no me nace”, es lo que hace cuando no le nace.
Nuestras vidas son como un carro en una carretera, en la cual se topará con baches y problemas esporádicos, pero sigue en marcha hacia adelante. También puede ser como un yoyo, que sólo va para arriba y para abajo, pero en realidad no llega a ningún lado.
Conozco muchos cristianos que son como yoyos. Un día están en fuego y dicen que ahora sí pondrán ganas, y cuando menos lo esperan se desaniman con otra cosa y ahora se encuentran presos de sus emociones.
Sea como se vea usted mismo, todos pasamos por los momentos que no nos nace hacer lo correcto, y cometemos errores al ser controlados por esos sentimientos.
Si desea evitar ese eventual arrepentimiento, tómese un momento y considere las siguientes formas de lidiar con los momentos en los que “no le nace …”
1. SEPARE LOS SENTIMIENTOS DE LOS HECHOS.
Cuando nos sentimos bajos en la vida tendemos a no ser realistas con las circunstancias. Elías, en su momento bajo creía que era el único en todo el mundo que quedaba siendo fiel.
“Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.” 1 Reyes 19:4
“Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías? 10 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.” 1 Reyes 19:9-10
En los momentos bajos es difícil separar lo que siente con lo que verdaderamente es. Se siente tan real, estamos seguros que es así, pero los sentimientos son traicioneros. No debemos ser esclavos de nuestros sentimientos, porque nuestro corazón será un dios muy malo. Nunca se podrá confiar en un dios que cambia su sentir a cada rato.
“En los momentos bajos es difícil separar lo que siente con lo que verdaderamente es.”
Nosotros tenemos que forzar la mente a ver lo que es en realidad, no lo que nuestro corazón nos dice que es la realidad. Es vital poder mirar objetivamente y considerar su mundo interno. Cuando los sentimientos entran en conflicto con lo que usted sabe que es verdadero, correcto y valioso, esos sentimientos siempre son engañosos e hirientes, y deben estar marcados como tales.
Por la gracia de Dios, Su Espíritu puede entrenar a su corazón. Puede tener una conversación guiada por el Espíritu con su propio espíritu. Jesús puede recordarle que la forma en que se siente le está engañando y no representa la verdadera realidad.
2. REHUSE SER ESCLAVO DE SUS EMOCIONES.
Creo que todos hemos notado que en este mundo van a existir víctimas. Cuando hablo de víctimas hablo de personas que han permitido que sus vidas salgan fuera de control y no toman responsabilidad, sino que sólo culpan a otras personas.
Entiendo que muchos han pasado por cosas dolorosas, eso no lo podemos negar; pero nosotros somos dueños de nuestra vida, nosotros debemos controlar nuestras emociones. Algo que cargan los que no logran controlar sus emociones, es una trayectoria de problemas; por eso la Biblia nos dice:
“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; Y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad.” Proverbios 16:32
Cada uno de nosotros necesitamos el coraje para no escuchar los labios mentirosos de nuestras emociones. Tenemos que llegar a ese momento cuando enfrentamos nuestros sentimientos y simplemente decirle a nuestras emociones “ya no vas a dominar mi vida”. Ese día pensará que no podrá, pero recuerde lo que dice la Biblia.
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13
3. DECIDA DIRIGIR SU VIDA EN LUGAR DE DEJARSE LLEVAR POR LA CORRIENTE DE SUS EMOCIONES.
Creo que sabemos que hay una diferencia entre vivir con intención, y otra, dejar que nuestra vida sea llevada por cada circunstancia que enfrentamos. No sé cuántas veces he sentido la manipulación de mi corazón para convencerme en dejar lo que yo sé que debo hacer. Pero tarde o temprano tenemos que navegar contra la corriente. Tenemos que seguir a pesar de las fricciones o los vientos contrarios.
“Creo que sabemos que hay una diferencia entre vivir con intención, y otra, dejar que nuestra vida sea llevada por cada circunstancia que enfrentamos.”
Si permitimos que cada problema que enfrentamos sea el timón de nuestras vidas, estaremos navegando en un continuo círculo sin llegar a ningún lado. Si cada vez, alguien que lo desanima va a ser el factor de servir a Dios o no, nunca tendrá fruto que permanezca.
“Si permitimos que cada problema que enfrentamos sea el timón de nuestras vidas, estaremos navegando en un continuo círculo sin llegar a ningún lado.”
Permanezca, siga, combata y luche por lo que sabe que debe hacer. No se rinda, no se deje llevar ni se detenga por cada problema que enfrente.
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” 1 Corintios 15:58
Me gustó mucho algo que dijo Oswald Chambers, y me hizo reflexionar en este tema que estoy escribiendo.
“Gran parte de nuestra angustia como cristianos no se debe al pecado, sino a que ignoramos las leyes de nuestra propia naturaleza. Por ejemplo, la única prueba sobre si debemos permitir que una emoción salga con la suya es ver cuál será el resultado de la emoción. Empújelo a su conclusión lógica, y si el resultado es algo que Dios condenaría, no lo permita más. Pero si es una emoción encendida por el Espíritu de Dios y no dejas que esa emoción tenga el resultado correcto en tu vida, reaccionará en un nivel inferior. Así se hacen los sentimentalistas. Cuanto mayor sea la emoción, más profunda será la degradación si no se resuelve en su nivel adecuado. Si el Espíritu de Dios te ha movido, haz que tantas cosas como sea posible sean inevitables, deja que las consecuencias sean las que sean.”
“derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo,” 2 Corintios 10:5
