ES LA MITAD DEL AÑO, Y ES TIEMPO DE REFLEXIONAR

Suele suceder que, al encontrarnos a la mitad del año, nos damos cuenta que ha sido difícil mantenernos motivados en cuanto a nuestras metas.

Quizá la pregunta que tenemos que hacer es: ¿Por qué perdemos el fervor para lograr nuestras metas? Entre más le damos vuelta a este tema, hay varias cosas que resaltan, y siendo que estamos a mediados del año, quizá es un buen momento para pausar y reflexionar sobre lo que queda por delante, y aprender de lo que ya ha pasado. 

Tenemos que hacer una pausa y ver nuestro calendario. De esta forma nos daremos cuenta qué cosas hemos hecho y qué cosas no. Para que este sea un tiempo revelador, considere lo siguiente:

1. TENGA UNA MENTE CORRECTA SOBRE LO QUE QUIERE LOGRAR.

¿Alguna vez se ha preguntado por qué es tan fácil iniciar algo en la vida, pero es muy difícil terminarlo? En otras palabras: cuando un cristiano dice que tiene una meta o ha tomado una decisión, le aplaudimos; pero ese es el paso más fácil. Es el inicio, pero no el final. 

La Biblia dice que el fin de algo es mejor que su comienzo. (Eclesiastés 7:2,8) Entonces, ¿cuál es la mente correcta para lograr nuestros objetivos? Tenemos que hacernos dos preguntas para darnos cuenta si vale o no la pena, y entender por qué perdemos fervor al tratar de lograrlos. 

¿QUÉ QUIERO LOGRAR? ¿POR QUÉ QUIERO LOGRALO?

La primera pregunta que debemos contestar es: ¿qué quiero lograr? Ésta es fundamental. Si no puede identificar bien lo que quiere lograr, le será muy difícil hacerlo, porque no está claro en su mente. Otra pregunta que se tiene que hacer es: ¿por qué lo quiero lograr? Si el porqué no está claro, nunca va a pagar el precio de lo que quiere hacer. 

Estas dos preguntas van atadas una a otra, son igual de importantes. No sólo necesita conocer lo que quiere hacer, (que es lo que da claridad, un blanco y un objetivo claro), pero tiene que comprender el porqué. Cada buena meta tendrá sus desafíos, y cuando éstos se levantan, si no entiende el porqué de lo que quiere hacer, será muy fácil poner su vida en reversa o en neutral; así nunca logrará lo que quiere hacer para la gloria de Dios, o para su trabajo, o para su negocio. 

Entonces, qué es lo que quiere lograr y porqué, deben ser muy claros para tener una mente correcta.

Recientemente comencé una dieta. Mi meta es perder unos 50 kilos. El porqué lo quiero hacer quizá es más importante que lo que quiero hacer. Uno de mis motivadores es estar saludable para mis hijos, tener oportunidad de conocer a mis nietos; y sobre todo, estar saludable para servir a mi Dios. Estas cosas son los porqués que me ayuda a mantenerme enfocado cuando lo que quiero hacer demanda un precio. 

2. TENGA UNA MENTE DE CRECER Y NO SÓLO DE CUMPLIR METAS.

Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén.” 2 Pedro 3:18

Muchas veces la gente piensa que la vida se trata de una lista de quehaceres, y que cumplirlos es lo que los hace buenos líderes, buenos cristianos, o buenos cónyuges. Pero eso no es así. Si su meta es sólo cumplir con una lista de quehaceres, eso es lo único que va a hacer en la vida. Nuestra meta principal no es sólo cumplir con una lista de quehaceres, sino mejorar como cristianos, seguir creciendo. 

La meta debe ser crecimiento, no sólo cumplir con una lista. La Biblia nos dice que debemos “crecer en la gracia y en el conocimiento del Señor Jesucristo”. Debemos ser como una planta saludable que está creciendo. Todo lo que tiene vida, crece. Nuestra meta es que cada año debemos crecer y mejorar en las cosas que hacemos. 

La meta debe ser crecimiento, no sólo cumplir con una lista.

Si esto no está claro en su mente, tendrá una satisfacción incorrecta de que hizo algo, pero eso no quiere decir que hubo crecimiento. Si el enfoque no está sobre el crecimiento, su meta por default será solamente ser lo suficientemente bueno, y ser bueno puede hacer que se rinda más rápido, en comparación a cuando la meta es el crecimiento. 

En otras palabras, si ser suficientemente bueno es suficiente, en lugar de hacer esfuerzos para seguir creciendo en cada tarea, siempre me daré por vencido al decir que ya hice lo suficiente. Pero cuando la meta es crecimiento, entonces tengo que hacerme preguntas específicas: ¿crecí? ¿mejoré?, y si las respuestas son “no”, entonces voy a seguir en mi lucha, porque la meta es crecimiento y ser mejor, no sólo cumplir con una lista de quehaceres. 

Creo que como cristianos, nuestra meta en todo lo que hacemos es seguir creciendo y seguir mejorando. Entendemos que mucho de nuestro crecimiento será por medio de la gracia del Señor en nuestras vidas, pero nuestro corazón siempre debe ser uno: tratar de cumplir con el Señor, amándole con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, y con todas nuestras fuerzas. Ser suficientemente bueno o flotar en la vida en neutral no debe satisfacernos. 

Debemos descansar en el hecho que estamos haciendo las cosas de tal forma que es nuestra mejor habilidad:

“Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría.” Eclesiastes 9:10

Noten que no es “según lo bueno que eres”, sino “según tus fuerzas”. También, otro factor importante es considerar que lo que hacemos lo hacemos para Dios y Él quiere que le sirvamos con todas nuestras fuerzas. 

“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” Marcos 12:30

Es importante enfocarnos en crecimiento y no sólo en cumplir con metas que quizás no están produciendo un crecimiento en nuestras vidas. 

3. SI FRACASA EN LOGRAR SUS METAS, BUSQUE NUEVAS FORMAS DE CUMPLIRLAS.

Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,” Filipenses 3:13

Cuando fracasamos en algo, muchos cometemos el error de pensar que es imposible lograrlo. Pero no es imposible, sino que es una oportunidad para buscar una nueva forma de intentarlo. 

Quizá nuestro problema no es que no seamos capaces de lograrlo, sino que necesitamos encontrar una mejor manera de hacerlo. Hay tantas cosas en la vida que he tenido que aprender a hacerlas de otra forma, ya que, si me diera por vencido, quizá no estaría haciendo la mayoría de las cosas que hago hoy. 

Lo que más derrota no sucede con el fracaso, sino con nuestro acercamiento hacia ello. Puedo pensar que yo soy el problema, o puedo pensar que sólo tengo que buscar otra forma de hacerlo. Cómo decido meditar en el fracaso hará una diferencia en mi disposición. Pablo dijo que aunque él no lo había alcanzado, seguía extendiéndose hacia la meta. 

No es tiempo de darse por vencido; es tiempo de darle vuelta al asunto hasta que logre tener una mejor idea. O bien, hasta que Dios le dirija en otra forma. 

Espero que estos pensamientos le hayan ayudado. Al estar a la mitad del año, es tiempo de ver hacia atrás y ver qué cosas no salieron como usted pensó, y qué cosas sí. También es tiempo de reflexionar hacia adelante, sobre qué cosas debemos seguir haciendo, y qué debemos cambiar. Cualquiera que sea el caso, este tiempo del año es una buena oportunidad para hacernos estas preguntas importantes, y ver dónde estamos en cuanto a lo que hemos logrado para Dios. 

Espero que el Señor le hable por medio de este texto, y le ayude a ser un poco más eficiente.

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