Parece que a muchos matrimonios se les olvidó cómo ser amigos. Veo que no disfrutan la compañía uno del otro. Incluso muchos la evaden para evitar conflicto. Todo matrimonio debe recordar esta verdad: Si vamos a ser buenos amantes, tenderemos que aprender a ser buenos amigos.
Si vamos a ser buenos amantes, tenderemos que aprender a ser buenos amigos.
Desde mi perspectiva, mis primeros años de matrimonio fueron a menudo difíciles. Mi esposa y yo nos encontrábamos tratando de ganar cada diferencia, y tratando de cambiarnos uno al otro. Algunas veces fuimos desamorosos, otras veces egoístas, y otras solamente pensábamos en nuestra forma de ver las cosas. Teníamos mucho espacio para crecer.
El Señor ha hecho un trabajo excelente en mi vida en los últimos 18 años de matrimonio. Dios continúa tratando con patrones pecaminosos de pensamiento y comportamiento en mí. El Espíritu Santo es muy bueno para convencer a los creyentes; y lo mejor es que aún no termina su obra en mí y en mi esposa, por lo cual anticipo que, con los años, nuestro matrimonio será mejor de lo que es hoy.
En este artículo quiero compartir algunos pensamientos que di a los matrimonios de mi iglesia en nuestra última actividad. En sí, son reglas que cada matrimonio tiene que mantener si es que va a cultivar una buena amistad. Veamos estas reglas y sus beneficios:
1. LA REGLA DE ORO.
Esta regla dice: “Haz a otros lo que quisieras que te hicieran a ti”
Esa regla no es un simple dicho, es algo bíblico. Jesús dijo:
“Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos.” Lucas 6:31
El cultivar una buena relación con tu cónyuge tiene todo que ver en lo que depositas en tu matrimonio. Si lo único que depositas son tratos ásperos, quejas e indiferencias, es probable que sea lo único que recibas. No podemos apartarnos del siguiente principio: lo que el hombre siembra eso cosecha.
Muchos matrimonios se la llevan sembrando toda clase de problemas. Ellos piensan que la siembra es justificada ya que existe un problema marital. Pero cuando ven el fruto de lo que sembraron, no les gusta. Incluso hasta resienten la cosecha. Debemos aprender a invertir correctamente en nuestro matrimonio. Debemos aplicar la regla de oro confiando en Dios que honra al cristiano que está tratando de vivir estos principios.
¿Cómo se ve en acción esta regla? Es sencillo: siempre compórtate de la forma que quieres que tu cónyuge se comporte. Aun cuando tu cónyuge falle, uno debe tratar de cumplir con la regla de oro. Cuando tengas el deseo de contestar mal por mal, fuérzate a cumplir con la ley de Dios. Siempre hay beneficios en hacer esto. Proverbios dice:
“La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.” Proverbios 15:1
Todos los matrimonios sabemos que nadie gana cuando ambos están en la carne. Por eso la respuesta blanda quita la ira. Aunque el contestar ásperamente podría ser justificado ante el punto de vista del mundo, no lo será ante Dios. Nosotros debemos comportarnos diferentes y aplicar las Escrituras.
Todos los matrimonios sabemos que nadie gana cuando ambos están en la carne.
Ciertamente dos son mejores que uno. Cuando yo caigo en la carne, mi esposa tiene la oportunidad de levantarme espiritualmente si ella resiste el comportarse en la carne; y al yo levantarme, ella será el héroe del matrimonio en esta ocasión. Habrá veces que ella estará en la carne y se comportará de una forma irrespetuosa; allí Dios me está dando la oportunidad de decidir comportarme de una forma que honre a Dios y levantar a mi esposa. Pero nadie gana cuando ambos caemos en la carne; no habrá una respuesta blanda para quitar la ira, solo desastre como resultado.
“ Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” Gálatas 5:19-21
Vean qué sucede cuando la regla de oro no es aplicada; noten cómo afecta lo que depositas en el matrimonio y lo que recibes por el depósito que hiciste:
• Sí lo único que depositas son quejas, vas a recibir quejas.
• Si lo único que depositas es indiferencia vas a recibir indiferencia.
• Si lo único que haces es ser áspero, el matrimonio te dará amargura.
• Si lo único que depositas es distanciamiento, habrá una separación entre ustedes.
La salud de cualquier relación depende de lo que se invierte. Un matrimonio en el cual no hay inversión de tiempo y tratos amorosos, tiende a morir.
Un matrimonio en el cual no hay inversión de tiempo y tratos amorosos, tiende a morir.
2. LA REGLA DEL CUIDADO.
Esta regla dice: Un cónyuge que se siente cuidado, siente que es importante.
“Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.” Gálatas 6:2
En muchos matrimonios no existe el sentir de que el otro cónyuge tiene el mejor cuidado de uno. Muchas veces es al revés. Ya sea una esposa que se siente ignorada por su esposo; o un esposo que siente que su bien no importa. Muchos cónyuges se perciben despreciados dentro de su matrimonio. Batallan con fantasías de que otra persona pudiera cuidar mejor de ellos. Y es así como el diablo inicia su engaño en el corazón de una esposa o un esposo. Es muy importante no solo cuidar, sino que nuestro cónyuge sienta el cuidado. Hermano, no es suficiente pagar la comida; hermana, no es suficiente hacer la comida. Es necesario que nuestro cónyuge sienta que verdaderamente estamos tratando de cuidar las necesidades más importantes de él/ella.
Es muy importante no solo cuidar, sino que nuestro cónyuge sienta el cuidado.
Somos personas débiles, con muchos defectos y vulnerabilidades. Lo único que nos detiene en admitirlo es nuestro orgullo. En toda buena relación tenemos que aprender cómo llevar y cargar esas debilidades. Especialmente en la relación marital. Debe de existir un cuidado más íntimo y especial, porque nadie conoce las vulnerabilidades y debilidades como los cónyuges. Y muchas veces en lugar de cuidar, usan esas debilidades como el blanco de ataque cuando tienen disparos de ira.
Si sabemos que algo lastimará a la persona que decimos que más amamos, sería bueno que en ninguna circunstancia usemos esas debilidades para atacar. Nuestro cónyuge debe saber que existimos para protegerlos. No solo su vida física, también la emocional, de las inseguridades del corazón.
Imagínese cómo se sintiera su cónyuge al saber que usted está allí para cuidar, para servir, para estar al pendiente. Muchos matrimonios sufren por el descuido que experimentan. Ya sea la esposa que no le tiene una casa limpia a su esposo o nunca le hace comida; o un esposo que no se sienta a platicar con su esposa para hacer una conexión emocional. Viven los matrimonios en sospecha, simplemente porque no sienten que su cónyuge cuida de ellos.
Qué tan diferente fuera que su matrimonio si sintiera que su cónyuge le sirve y cuida de usted. La Biblia dice:
“Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros.” Gálatas 5:13
Si debemos servir a nuestros hermanos en la iglesia, ¿Cuánto más debería un esposo y una esposa servirse entre ellos?
3. LA REGLA DEL DOLOR.
Esta regla dice: “Cónyuges lastimados lastiman a sus cónyuges”
“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.” Efesios 4:31
Esta regla la aprendí como un principio de liderazgo; pero entre más trato con gente, me doy cuenta de que es una regla universal en toda relación. Si una persona no aprende a perdonar, siempre va a estar lastimando a aquellos que dice que ama. Cuando alguien en el matrimonio siempre está lastimando a su cónyuge, o siempre esta resentido/a con su cónyuge, tenemos que ver más profundo para descubrir el problema. Tenemos que ver más allá de la superficie.
EXISTEN MUCHOS CÓNYUGES HERIDOS
Esto puede ser por razones legítimas o por su incapacidad de perdonar; sin embargo, viven siempre con una herida abierta. Personas lastimadas viven protegiendo su herida. Muy similar a cuando tienes una herida en la espalda y alguien te ofrece un abrazo, de inmediato endureces el cuerpo para aguantar el dolor o te haces para atrás para no recibirlo.
Los lastimados viven siempre protegiendo su herida. Esto los hace reaccionar a la vida de una forma que no es normal; y sin que ellos se den cuenta, han causado que su cónyuge no quiera pasar tiempo con él o ella. Si cada vez que voy a abrazar alguien lo noto incómodo, tarde o temprano pararé de intentarlo. Gente que está herida, muchas veces no lo admite, pero a la vista de otros, no saben lo que está pasando.
LOS CONYUGES HERIDOS HIEREN A SUS CÓNYUGES
Cuando el corazón está mal, lo que sale de él estará mal. El fallar en perdonar solo tendrá como resultado la amargura. La amargura afecta cada comportamiento de nuestro ser. Cambia la condición de nuestro corazón. Un corazón amargo es incapaz de amar correctamente. Jesús dijo:
“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.” Lucas 6:45
Si alguien está herido porque no ha querido perdonar, no ha permitido que su corazón cambie. Y todo lo que ese cónyuge hace, lo hace del tesoro de su corazón. Es por eso que quizá usted se enoja o explota por cualquier cosa, por más chica que sea. Es muy fácil herir cuando estás herido. La solución es perdonar; y esta decisión solo la puede tomar la persona herida.
“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:32
LOS CÓNYUGES HERIDOS FACILMENTE SON IRRITADOS
“La blanda respuesta quita la ira; Mas la palabra áspera hace subir el furor.” Proverbios 15:1
“Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.” Proverbios 12:18
Cónyuges que fallan en perdonar serán cónyuges que siempre, por cualquier razón, son ásperos e irritables. Hacen de cosas chicas crisis emocionales. Siempre sufren dolores, enfermedades, y malestar. Han permitido que sus emociones, que han girado fuera de control, aun afecten su vida física. Y todo por no querer perdonar. Es muy estresante actuar como juez. Es muy cansado vivir para castigar a la persona que nos lastimó. Es tomar la decisión de no disfrutar tantas bendiciones de Dios simplemente por ver todo con el lente de mi herida.
Si te encuentras siempre enojado, irritado; si notas que hasta los problemas más chicos son como explosiones de bombas; si sientes que no puedes hablarle amorosamente a tu cónyuge, tienes que ver más profundo, y ver esa raíz que te está causando dolor y problemas. El perdonar no se trata de que si la persona lo merece o no. Se trata si quieres ser libre o no.
4. LA REGLA DEL DISFRUTE.
Esta regla dice: Matrimonios que disfrutan la compañía uno del otro son matrimonios felices.
“Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud,” Proverbios 5:18
Muchas veces matrimonios no disfrutan su tiempo juntos. Tienen miedo pasar tiempo juntos, porque tienen miedo de salir peleados. Es imposible llevar una relación saludable con cualquier persona sin no disfrutas su compañía. El matrimonio tendrá que aprender a disfrutar el tiempo juntos, de hacer momentos que anticipen repetir.
Es imposible llevar una relación saludable con cualquier persona sin no disfrutas su compañía.
Muchas veces estos momentos son espontáneos, otras veces son planeados. Pero deben intentar hacer todo lo posible para disfrutar el tiempo juntos. El disfrutar el tiempo juntos, da sentimiento de felicidad y se sentirá una conexión profunda en el matrimonio.
Para lograr disfrutar el tiempo, hay cosas que tienen que tomar en cuenta. Estas son muy importantes.
NO TOMES TODO A PECHO.
Aprende a reírte de ti. No seas de esas personas que se ofenden fácilmente. Todos somos personas defectuosas, con fallas y debilidades, con tropiezos.
PASA POR ALTO LAS PEQUEÑAS DIFERENCIAS
Existen comportamientos en todas nuestras amistades que quizás no nos gustan; pero las pasamos por alto. Por lo regular perdonamos y hasta toleramos cosas que nos chocan de ellos. De la misma forma, tendremos que aprender que en el matrimonio no se tiene que debatir cada asunto. No vale la pena expresar cada pequeña indiferencia.
¿Por qué no pasar por alto cosas pequeñas en el matrimonio? Si amamos será posible.
“Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor; porque el amor cubrirá multitud de pecados.” 1 Pedro 4:8
5. LA LEGLA DE LA CONEXIÓN.
Esta regla dice: Cónyuges conectados, son cónyuges que se sienten seguros en su matrimonio.
“Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos; Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama.” Cantares 8:6
Todo matrimonio necesita sentirse conectado. El sentir la conexión es porque las necesidades emocionales de su cónyuge están siendo satisfechas. Cuando no hay esa conexión, uno de los cónyuges comienza a sentir una inseguridad de su matrimonio. Comienza a celar, o a sentir que su cónyuge esté en un peligro comprometedor con alguien más.
La conexión emocional es importante para el sentimiento de seguridad que todos buscamos en el matrimonio. Deja les comparto tres formas de poder asegurar esa conexión emocional:
AFIRMEN SU AMOR UNO AL OTRO
Nunca podrás tomar esto por demás. Siempre asegúrate que tu cónyuge no solo sepa que le amas, sino que también lo sienta. Todos podemos decir “te amo”, pero hacer que su cónyuge los sienta es algo distinto. Todos tenemos que buscar el arte, el lenguaje, la forma en que nuestro cónyuge sentirá mejor nuestro amor. Hazte un experto en esto.
ESTÉ DISPUESTO A CONECTAR EMOCIONALMENTE CON SU CÓNYUGE
Para las mujeres, esto se trata de escucharlas y participar en la conversación. Para los hombres es escuchar sus ideas y afirmar que es importante para ti. Dios nos ha hecho diferentes, por lo cual la conexión emocional se logra muy diferente en el hombre y en la mujer. Uno de los errores que se cometen es tratar de conectar de la forma que tú conectas. Esto falla en reconocer que tu cónyuge fue hecho con diferentes necesidades que las tuyas. Descubre cómo conectar con tu cónyuge y verás lo feliz que se sentirá.
OFRECE AFECTO FÍSICO
Es increíble cómo muchos matrimonios fallan en esto. Se les hace incómodo abrazarse, besarse, o caminar de la mano. El afecto físico es sumamente importante en el matrimonio. El tocarse, en el matrimonio, es como el abrazo que le damos a los hijos para que se sientan cuidados y amados. Yo trato de, sin importar dónde estemos, brindarle a mi esposa ofrendas de amor.
Es importante que a nuestro cónyuge le guste ser tocado o abrazado, etc. Esto debe ser una acción consciente que se hace a propósito, porque todos lo necesitan. En otras palabras, yo y mi esposa necesitamos afecto físico. Es importante que ambos estemos dispuestos a cumplir esa necesidad.
Espero que este articulo haya edificado un poco su matrimonio.
