Esta semana tuvimos nuestra conferencia de jóvenes. Nuestro lema fue “Influencers eternos”. Un influencer, conforme al mundo, es alguien que tiene más de 13 millones de seguidores en sus redes sociales. Un influencer es “un individuo que tiene el poder de afectar las decisiones de compra de otros debido a su autoridad, conocimiento o relación con su audiencia”. Es tan triste que este mundo haya reducido lo que es la influencia a cosas tan superficiales.
Qué lástima que la juventud aspire a tener una influencia que solo afecte en las cosas que la gente compra. En lugar de aspirar a una vida de influencia que afecte generaciones, o el destino eterno de alguien, los jóvenes solo están buscando la fama temporal de este mundo. La mayor parte de los influencers, en cuanto pierden su dinero o la figura de su cuerpo, allí cesa toda la influencia que tenían.
Como cristianos debemos buscar tener influencia en la vida de otras personas, pero no en cosas temporales que se quedaran en este mundo, sino en cosas eternas. La meta de todo cristiano es agregar valor y mejorar las vidas de aquellos que le rodean, y cuando digo “mejorar”, estoy refiriéndome al efecto de Cristo en nuestras vidas y cómo esa influencia piadosa mejora la vida de otros a nuestro alrededor. Charles Spurgeon dijo algo muy verdadero:
“Tan pronto como un hombre nace para Dios, comienza a influir en los hombres con una influencia que más se siente que se ve.” Charles Spurgeon
Jesús usó dos cosas para ilustrar la influencia del cristiano en esta tierra. Él dijo que somos sal y luz.
“Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.” Mateo 5:13-16
SOMOS SAL
El valor de la sal, especialmente en el mundo antiguo, no puede subestimarse. Los soldados romanos recibieron su salario en sal. Los griegos consideraban que la sal era divina. La ley mosaica requería que todas las ofrendas presentadas por los israelitas tuvieran sal. (Lev. 2:13) Cuando Jesús les dijo a sus discípulos que eran “la sal de la tierra”, ellos entendieron muy bien la metáfora. Ellos comprendían la responsabilidad de lo que Jesús estaba dando a entender.
Existen muchos usos por la sal. Y creo que cada una puede ser aplicada a la vida cristiana. Nuestra vida puede traer sabor divino a las vidas de los que nos rodean. Pero creo que hay una función más específica a la que creo que Jesús estaba dando a entender. La sal tiene otro propósito vital que es probablemente lo que el Señor tenía en mente: detiene la descomposición. Cuando Jesús dijo: “Ustedes son la sal de la tierra”, quiso decir que todos sus discípulos debían servir como conservadores, deteniendo la decadencia moral en nuestro mundo infectado por el pecado.
La salud espiritual y la fuerza del cristiano debe contrarrestar la corrupción que hay en el mundo. Los cristianos, como la sal, deben inhibir el poder del pecado para destruir vidas. Esto, a su vez, crea una oportunidad para que el evangelio sea proclamado y recibido. El problema es cuando el cristiano, por vivir en el mundo, pierde su sal y ya no puede conservar. Jesús dijo “No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.”.
La salud espiritual y la fuerza del cristiano debe contrarrestar la corrupción que hay en el mundo.
Es importante mantener nuestra sal. Es importante tener la influencia que Dios quiere que tengamos. Por eso somos animados a siempre tener sal en nosotros mismos. Marcos nos dice:
“Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros.” Marcos 9:50
SOMOS LUZ
Jesús también nos dice que somos la luz de la tierra. Como luz, debemos iluminar o traer visibilidad. Nuestras vidas deben ser un testimonio continuo de la realidad de la presencia de Cristo. Sin embargo, es importante saber que no es nuestra luz, sino el reflejo de la Luz del mundo, Jesucristo mismo. Lo que la gente verá está en Filipenses 2:15:
“para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo;” Filipenses 2:15
Recuerdo el himno “Mantened el faro ardiendo”. Un himno que nos hace reflexionar sobre nuestra luz. Un faro es brillante e inconfundible en su propósito. Advierte de peligro. Dirige a puerto seguro. Brinda esperanza a quienes la han perdido. Todos los días estamos rodeados de personas que andan a tientas en la oscuridad, separados del Dios que los ama. Dios usa a sus hijos, como luces de un faro, para mostrarles el camino.
PERO MUCHAS VECES CREEMOS QUE NO ESTAMOS HACIENDO UNA DIFERENCIA
Creo que en esta área, el diablo toma bastante ventaja, porque Dios ha organizado las cosas para que lo que hagamos, lo hagamos por fe; y nosotros queremos ver resultados inmediatos. La verdad es que tendemos a sentir que nuestro esfuerzo no tiene nada de resultados. Y cuando nos sentimos así podemos ser tentados a dejar de hacer lo correcto. Hablo por mi propia experiencia. Muchas veces llega un sentimiento a mí, de que no estoy teniendo el impacto que quisiera, o que alguien más hiciera mejor trabajo que yo.
Ese será el caso en cuanto a nuestra influencia. Podemos esforzarnos y ver pocos resultados; pero hay algo que tiene que estar en claro en nuestra mente, y es la forma que Dios obra. En el transcurso de la vida veremos el resultado de nuestra sal y de nuestra luz, porque Dios toma lo poco que hacemos y hace milagros con ese poco.
Uno de nuestros problemas es que pensamos que solo las obras grandes dan grandes resultados; por lo cual, muchos cristianos están sentados haciendo nada, esperando una gran oportunidad. Y lo que ellos nos saben es que Dios trae grandes oportunidades a aquellos que son fieles en las cosas chicas. DL Moody dijo algo muy cierto:
“Muchos se mantienen fuera del servicio de Cristo, privados del lujo de trabajar para Dios, porque están tratando de hacer algo grande. Estemos dispuestos a hacer cosas pequeñas. Y recordemos que nada es pequeño en aquello donde Dios es la fuente “. DL Moody
Es así como muchos cristianos se pierden la oportunidad de brillar, porque piensan que solo brillan en cosas grandes. Quiero animarlos en unas verdades que he aprendido en mis 25 años de ser cristiano.
1. LA INFLUENCIA NO SIEMPRE ES INSTANTÁNEA
Quisiéramos que con poco sacrificio y con poco crecimiento, nuestra vida tenga un impacto inmediato. Pero no sucede así. Ser fiel a largo plazo, siempre traerá más fruto que momentos esporádicos de fidelidad. Muchas veces ni sabemos que nuestra vida está siendo una bendición en la vida de otra persona. Sigue fiel en lo que Dios te ha mandado.
2. LA INFLUENCIA NO SIEMPRE ES OBVIA.
De vez en cuando Dios me permite ver un poco de cómo Él usa mi vida, pero no en su totalidad, porque Él quiere la gloria y Él quiere que yo continúe por fe. Un joven hace tiempo atrás me mandó un mensaje; él pasó por nuestra iglesia en el año 2013, lo guié a Cristo y nunca lo vi otra vez. Fue una de esas ocasiones que pensé que fue en vano, y que quizás no fue salvo. Por lo cual olvide por completo a ese joven. Me escribe años después dándome las gracias por guiarlo a Cristo y por la Iglesia Bautista de Hermosillo. Me dijo que su vida cambió por completo el día que lo guié a Cristo.
Para mí, que no vi el fruto, pensé que fue un desperdicio de tiempo, pero Dios estaba haciendo algo que yo no podía ver. Ese joven me dijo que servía en su iglesia y que creía que Dios lo quería usar como pastor. Verdaderamente todo lo que hacemos para Dios no es en vano. Por eso debemos estar firmes y constantes. Sigue fiel, no siempre es obvio lo que Dios está haciendo, pero no te preocupes de los resultados, solo de tu fidelidad.
“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.” 1 Corintios 15:58
3. EL HECHO DE QUE NO VES LA COSECHA NO SIGNIFICA QUE LA SEMILLA NO ECHÓ RAÍCES.
De ese joven que mencioné, yo pensé que la semilla cayó en tierra dura. Pero no fue así. Sigue tirando semilla, deja que Dios dé el crecimiento. Para permanecer en la voluntad de Dios tienes que estar dispuesto a no ver los resultados de tu labor y verdaderamente hacerlo solo por complacer a Cristo. Hay ánimo en el saber que Dios nos va a galardonar por nuestra fidelidad.
Mientras que debemos estar dispuestos a hacer las cosas, aunque no veamos fruto, gracias a Dios que muchas veces nos permite ver un poco de nuestra cosecha.
4. NO TE PREOCUPES EN HACER DE TI ALGUIEN GRANDE, PREOCÚPATE EN HACER A CRISTO ALGUIEN GRANDE.
La meta suprema es que Cristo crezca. Juan el bautista lo dijo muy bien:
“Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.” Juan 3:30
Haz las cosas para que Cristo sea visto, aunque nadie te reconozca a ti. Para muchos Juan el bautista era un loco. Lo único que Juan era, es “una voz que clamaba en el desierto”. No es mucho. Una voz es solo una voz. Pero Juan lo hacía con pasión, para que Cristo fuera exaltado. Y mientras que para todos Juan era solo una voz, lo que Dios dijo de él era otra cosa. Noten como el Espíritu Santo describe a Juan:
“Él era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz.” Juan 5:34-36
Para los que escuchaban a Juan, era una voz, pero en realidad era más que eso. Era una antorcha que alumbraba, era una luz. Quizás tú dices, “Pastor Montaño, yo no soy nadie, yo estoy más derrumbado que edificado”; “vengo de una familia muy destruida”; “no tengo mucho que ofrecer a Dios”. Yo te dijera: eres el perfecto candidato para que Dios haga algo increíble en tu vida. Dios es especialista en confundir al mundo cuando toma a los rechazados por esta sociedad y hace de ellos “una antorcha que arde y alumbra”; y la gente solo puede decir “Gloria a Dios, porque solo Dios puede hacer eso”.
Pero si aún no lo crees, piensa en esto:
UN AGUJA NO ES MUY GRANDE, PERO DORCAS IMPACTÓ A MUCHOS POR MEDIO DE ELLA.
“Había entonces en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta abundaba en buenas obras y en limosnas que hacía. 37 Y aconteció que en aquellos días enfermó y murió. Después de lavada, la pusieron en una sala. 38 Y como Lida estaba cerca de Jope, los discípulos, oyendo que Pedro estaba allí, le enviaron dos hombres, a rogarle: No tardes en venir a nosotros. 39 Levantándose entonces Pedro, fue con ellos; y cuando llegó, le llevaron a la sala, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrando las túnicas y los vestidos que Dorcas hacía cuando estaba con ellas.” Hechos 9:36-39
Dorcas hizo la obra pequeña de solo tejer, y su influencia es vista en que cuando murió, muchos la lloraron.
UNA HONDA NO ES MUY GRANDE, PERO CON ELLA UN GIGANTE FUE DERROTADO.
Dios no usó a un hombre de guerra con una espada. Usó a un muchacho con una resortera. El poder no estaba en algo tan chico como una piedra y una honda. El poder se encontraba en lo que movió a David. Él dijo:
“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.” 1 Samuel 17:45
Algo tan chico como una resortera y una piedra, llegan a ser instrumentos letales cuando son usados por Dios, en la voluntad de Dios y en el Nombre de Dios.
TRES PANES Y DOS PECES NO ES MUCHO, PERO CON ELLO JESUS ALIMENTÓ A MAS DE CINCO MIL PERSONAS.
Pon lo chico que tienes en las manos de Dios y mira lo que Él puede hacer. Dios no es limitado por lo poco que tenemos. Él solo es limitado cuando tenemos orgullo o cuando no tenemos fe.
SER HIJO DE UN CARPINTERO NO ES NADA ESPECIAL, PERO NUESTRO SALVADOR FUE UNO.
Quizás dices “pero mi familia, mi padre, mi madre, mis hermanos…”. Y Dios dice “no importa lo que pienses que te puede limitar, déjame obrar en ti.” No necesitas una familia famosa o de dinero. Dios puede hacer muchas cosas en tu vida, aunque ni conozcas quienes son tus padres verdaderos. Deja que Dios obre.
Sigue siendo fiel; sigue haciendo lo que Dios te mandó hacer. No sabes como una conversación, una palabra de ánimo, o una obra en obediencia puede cambiar el curso de la vida de alguien. Sigue siendo sal, sigue siendo luz. Tu vida puede ser lo que otra persona que no es salva necesita ver para ser estimulada a acercarse a Dios.
Espero que esto pueda ser de ayuda a su vida.
