El mes de septiembre es, para mí, uno difícil; ya que es el mes de planeación para el próximo año. Es en septiembre cuando decido el nuevo lema de mi iglesia. También es cuando doy el primer vistazo a mi calendario de predicación. Me gusta iniciar cada año, por lo menos, con unos seis meses de series de mensajes.
Es importante para mí poder pasar largos momentos a solas para orar, meditar y tratar de percibir la dirección de Dios.
Para muchas personas, el cansancio y dificultad que siento en este momento podrían desaparecer si solamente parara de planear. Pero, aunque en cualquier momento Dios puede cambiar nuestros planes, Él es honrado cuando somos diligentes. Muchos le tienen miedo a la planeación porque sienten que eso excluye al Espíritu Santo; y la verdad, es lo contrario.
Si sé lo que voy a predicar el domingo puedo iniciar orando por el mensaje desde el lunes; haciendo cambios como Dios ponga en mi corazón. Mientras que, si estuviera el sábado desesperadamente buscando qué predicar el domingo, no tendría el mismo tiempo para bañar el mensaje en oración y preparar mi propio corazón.
No es por demás decir que, si Dios quiere cambiar un mensaje, esté en una serie o no, predicaré lo que Dios ponga en mi corazón; lo cual ya lo he hecho varias veces. Por otro lado, he visto a Dios usar mensajes que por mucho tiempo he anticipado predicar, con la expectativa de que sean una bendición a la congregación. Al considerar el próximo año existen ciertas consideraciones que siempre tengo en mente.
1. QUIERO HACER UN BUEN USO DE MI TIEMPO, PORQUE EL TIEMPO ES VIDA.
“Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos. ¿Quién conoce el poder de tu ira, Y tu indignación según que debes ser temido? Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.” Salmos 90:10-12
Quiero estar seguro en obtener la mente de Dios y la dirección de Él para mi iglesia. No quiero desperdiciar un minuto de energía en algo que Dios no quiere que hagamos. Quiero contar bien mis días para traer al corazón sabiduría de cómo usarlos. En este mes le pido a Dios mucha sabiduría para decidir qué actividades debemos repetir, cuáles debemos eliminar, y cuáles debemos intentar. Al reconocer que nuestro tiempo es corto, es importante tener sabiduría para no desperdiciar la oportunidad que un nuevo año nos brinda.
2. QUIERO DECIDIR HACER LO MEJOR, NO SOLO LO URGENTE.
“para que aprobéis lo mejor, a fin de que seáis sinceros e irreprensibles para el día de Cristo,” Filipenses 1:10
Al ver al calendario de este año tengo que escoger entre lo bueno y lo mejor. La Biblia nos pide que escojamos lo mejor. Eso implica que lo mejor puede ser no hacer una actividad y reemplazarla con otra. Quiero ser fiel en esta área, aunque es incómodo cambiar cosas a las que uno ya se acostumbró. Al final, quiero ver nuestro calendario presente y ver qué cosas podemos mejorar, qué cosas debemos eliminar y qué cosas debemos comenzar a hacer. Esta es una de las cosas que cargo al ver el calendario.
3. QUIERO SER UNA BENDICIÓN A LA IGLESIA QUE DIOS ME HA PRESTADO PARA QUE DIRIJA.
“para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.” 1 Timoteo 3:15
Lo más difícil de enfrentar cuando veo el calendario, son los fracasos de crecimiento que quizás fueron por mi culpa. Si yo no estoy creciendo, mucho menos lo hará la iglesia. Nunca es mi intención ser culpable de la falta de crecimiento de la iglesia, pero temo que de vez en cuando sí lo he sido.
Entonces, al ver lo que ya pasó del año, tengo que hacerme preguntas muy importantes como: ¿En qué área de mi vida no crecí personalmente? ¿Qué áreas del ministerio fueron perjudicadas porque tampoco crecí en ellas? Es importante recordar, que nunca creceremos en las áreas que nos toleramos un nivel bajo de crecimiento. Si hacemos excusas no creceremos. Esto es lo pesado del ministerio, tomar responsabilidad en el área que nos corresponde.
No deseo nada más, que ser el hombre que Dios quiere que yo sea para la iglesia que pastoreo. Me falta mucho. Lo bueno es que sigo vivo, por lo cual, no es muy tarde.
Vea cómo quiere usar su tiempo. Vea su calendario y determine qué cosas debe seguir haciendo y qué otras no. Examínese, y vea en qué áreas como líder puede crecer más. Determine tener un plan para crecer en esas áreas el próximo año.
