“E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás.” Salmos 50:15
Como seres humanos, tenemos al menos dos cosas en común. Primero, todos vamos a morir. No importa cuántas cremas antiarrugas usemos, o los avances médicos que logremos, pronto llegará nuestro último día en la tierra. Segundo, todos enfrentamos problemas. Desde tu vecino, y hasta la persona que creas más feliz, atravesará momentos de tristeza. Job nos dice del ser humano:
“El hombre nacido de mujer, corto de días, y hastiado de sinsabores,” Job 14:1
No sé ustedes, pero aunque conozco esa verdad, los problemas aun me sorprenden y desaniman. Creo que eso es lo que hace a los problemas “más problemáticos”. Llegan cuando menos lo esperamos, y siempre que llegan, nos desaniman. Y cuando tenemos que enfrentarnos a ellos, por lo regular nos sentimos aplastados, cansados, sin ánimo, mortificados, y sobre todo, con ganas de que Dios los quite de nuestras vidas lo más pronto posible.
Los problemas que enfrentamos vienen de todos los tamaños. Unos que causan gran sufrimiento, y otros un leve fastidio. Algunos problemas vienen por noticias del doctor, y otros por medio de un vistazo a su aplicación del banco. Hay problemas que son más complicados, porque están ligados al matrimonio o la familia. Un matrimonio desconectado causa mucho dolor, igual la preocupación de un hijo rebelde.
En cuanto pecaron Adán y Eva, antes que fueran expulsados del paraíso, Dios les dijo:
“A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti.” Genesis 3:16
Dios multiplicó los dolores a la mujer en el parto, y además tendría el dolor de someterse a su esposo; mientras, el hombre comenzaría a tener más dificultad en el trabajo. Esto y todo lo demás que enfrentamos hoy, es el resultado del pecado en el mundo.
Dios tiene un propósito con los problemas y dolores que pasamos. Por ejemplo los dolores del parto convierten a una mujer egoísta en una madre amante. La agonía y dolor son pronto seguidos con una sonrisa y lagrimas de gozo. Así a sido el nacimiento de cada uno de mis hijos. Dios le dijo a Adán:
“Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida. Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.” Genesis 3:17-19
Trabajo duro, preocupaciones financieras, la responsabilidad de una familia, la preocupación de la renta, comida, ropa, disciplina, esa es la herencia de cada hombre. La buena noticia es, que todo problema que enfrentamos tiene el potencial de mejorarnos. Cada dificultad tendrá potencial de sacar lo mejor de nosotros.
“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.” Santiago 1:2-4
Si yo le preguntará a cada persona que está leyendo este artículo si quisieran ser más perfectos y cabales, creo que todos dirían que sí. Pero el método que Dios ha diseñado para lograr esto, es por medio de las pruebas. La Biblia nos dice que debemos de tener por sumo gozo cuando nos hallemos en pruebas, porque sabemos cuál es el resultado potencial.
Digo potencial, porque los problemas tienden a mejorarnos o amargarnos. He visto a hermanos sufrir y tener dificultad, y uno solo se queda con la boca abierta al ver el resultado de la gracia de Dios en sus vidas. En otras ocasiones, vemos cristianos que se autodestruyen con problemas que son pequeños en comparación a otros, pero deciden tomar decisiones incorrectas que los llevan a alejarse de Dios y de su propósito.
Quiero que veamos las siguientes verdades para que podamos comprender un poco más acerca de las tribulaciones que enfrentamos. Quizás usted este pasando por un momento difícil y esto le ayude a tener perspectiva.
1. DIOS PERMITE QUE SUS SIERVOS SUFRAN
Algunos malentienden este principio porque creen que el sufrimiento es solamente para los pecadores, y fallan en comprender que también aquellos que fueron más usados por Dios pasaron por momentos difíciles. Muchos de los hombres de Dios sufrieron grandes adversidades. Charles Spurgeon dijo:
“El labrador no zarandea su trigo porque no le guste, sino todo lo contrario; lo zarandea porque es precioso. Y tú, hijo de Dios, tus pruebas y cambios, y tus constantes catástrofes y aflicciones, no son prueba de falta de afecto por parte del Altísimo, sino todo lo contrario “. Charles Spurgeon
Veamos lo que Dios hizo con estos siervos.
Job: un hombre justo, piadoso, reverente y humilde, fue hecho un ejemplo de sufrimiento.
José: un hombre inocente fue vendido a la esclavitud.
Daniel: fue llevado a cautiverio.
Jeremías: mandado a la cárcel y cacheteado en público.
Pablo: apedreado y dejado por muerto, encarcelado varias veces.
Además, Pablo tenía una enfermedad de la cual Dios decidió no librarlo. Dios vio mejor dejarlo con ese dolor, para que Pablo pudiera confiar más en Él. La Biblia nos dice:
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” 2 Corintios 12:9-10
Dios tiene razones santas de por qué sus siervos tienen que sufrir. Quizás hoy debes descansar en la gracia de Dios y parar de disgustarte tanto de que Él no te ha quitado el problema. Quizás la bendición de Dios es ofrecerte más gracia. Si Dios estuvo dispuesto a someter a Su Hijo Jesús a tal sufrimiento, ¿piensas que podrás librarte de esta vida sin pasar por un momento de prueba? ¿no fue ese el ejemplo que Dios nos dejó para nosotros seguir?
“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;” 1 Pedro 2:21
Dios permite que pasemos por dolores y momentos de prueba, para refinarnos y hacernos mejores.
2. LOS PROBLEMAS FORTALECEN EL CARÁCTER.
Nada abre el corazón como los problemas, o, mejor dicho, nada nos hace más sensibles como estos. Nada nos empuja a acercarnos a Dios como una circunstancia que parece ser imposible.
Suena todo tan sencillo, pero todos sabemos que es cierto. Los problemas nos hacen estar agradecidos con las misericordias de Dios y permiten que lo apreciemos como nunca antes. Es difícil recordar que nuestra mera esencia está siendo fortalecida por medio de cómo manejamos la circunstancia que enfrentamos. La madurez no viene de un día para otro, igual como un cuerpo lleno de músculos no viene de un día para otro. Eso solo se obtiene con mucho trabajo en el gimnasio.
La madurez no viene de un día para otro, igual como un cuerpo lleno de músculos no viene de un día para otro. Eso solo se obtiene con mucho trabajo en el gimnasio.
La vida es nuestro gimnasio espiritual. Cada problema brinda un momento para hacer ejercicio de nuestra fe, de dominio propio y de nuestra mente. En cada ejercicio tenemos que proteger el corazón, ya que muy fácil podemos darnos por vencidos sin haber terminado la rutina completa. De otra forma, solo nos quedaríamos con un mal sabor del ejercicio que sí hicimos, pero sabiendo que no fue suficiente para obtener el resultado que queríamos.
Muchos cristianos, al sentir un poco pesado el problema, o al sentir que no pueden un día más, tendrán que confiar en Dios y orar para seguir y no darse por vencido. Cada una de esas rutinas fortalecen al hombre interior para hacernos útiles. El pastor Paul Chappell siempre nos decía:
“Una fe que no puede ser probada no puede ser confiada” Paul Chappell
Uno debe tener mucha reserva de darle su oído a alguien que nunca se ha quedado en un lugar los suficientemente largo para ver la prueba de su fe. Uno debe tener cuidado con brindarle oído al consejo de una amistad que en cada problema que enfrenta deja todo a un lado y olvida sus decisiones. Sigue en la iglesia, sí, pero en cuanto a su vida cristiana, es una persona carente de influencia piadosa porque no ha permitido que Dios haga su obra perfecta en él o ella.
“Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.” Santiago 1:25
Lamentablemente las iglesias de hoy están llenas de cristianos que dan muy buenos consejos y tienen muchas opiniones, pero son de carácter débil, porque tienen una historia de huir cada vez que Dios los quiere meter al gimnasio espiritual. Por lo regular tales cristianos solo atraen a otros iguales. En lugar de tener un buen amigo que te anima a hacer la siguiente repetición de ejercicio, te anima a dejar de hacerlo.
Los problemas son importantes para la fortaleza de nuestro carácter.
“para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo,” 1 Pedro1:7
Charles Spurgeon dijo algo sobre esta misma verdad que vale la pena repetir en este artículo:
“Ninguno de nosotros puede llegar a la máxima madurez sin soportar el calor del verano de las pruebas. Como la higuera de sicómoro nunca madura si no se moretea, como el maíz no deja la cáscara sin trillar, y cómo el trigo no hace harina fina hasta que no ser molidos, de igual forma nosotros somos de poca utilidad hasta que seamos afligidos. ¿Por qué deberíamos estar tan ansiosos por escapar de tales beneficios?” Charles Spurgeon
Pablo dijo:
“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia;” Romanos 5:3
De joven levantaba muchas pesas, incluso era casi una obsesión. Al verme hoy, yo sé que no lo creyeran, pero pasaba horas en el gimnasio. Una regla que se tenía allí era que no debías levantar pesas a solas. Muchas veces las personas que no tomaban esto en serio tenían accidentes donde las pesas se les caían encima, especialmente al hacer el ejercicio de “Bench Press”. Muchos se confían, y cuando los brazos se dan por vencidos, las pesas solo caen en el pecho y uno tiene que pedir ayuda. Por esa razón es importante que alguien se pare detrás de ti al intentar de levantar la pesa.
Pero existe otra ayuda del compañero de ejercicio. Y esa ayuda quizás es la más importante. Es la ayuda moral. El compañero de pesas continuamente te grita cuando quieres darte por vencido. Gritos como “¡no te rindas! ¡puedes hacer otra! ¡con ganas! Uno cree que no, pero eso sí te ayuda. En la mente, uno se da por vencido muy rápido, al escuchar alguien que te dice eso, te motiva a continuar intentando. Qué triste fuera que la persona que te grite que sí puedes, sea una que no hace su ejercicio cuando le toca. Hay muchos cristianos que tratan de dedicarse a ayudarte a ti, cuando ellos no han hecho su rutina.
Las pruebas y los sufrimientos nos ayudan en fortalecernos, y así poder brindar ayuda a otros.
“el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación.” 2 Corintios 1:4-5
Quizás te encuentres en el gimnasio del carácter. Déjame animarte. Sigue enfocado en lo que Dios quiere para ti. Puede que por el momento no sientas ningún propósito. Y quizás en tu mente piensas que no podrás levantar una vez más la pesa, pero sí puedes. Escucha el grito de muchos mártires, escucha el grito de muchos en la Biblia que con sus vidas nos inspiran a continuar. El diablo quiere que te des por vencido y así puedas seguir débil, sin haber fortalecido el carácter.
“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,” Hebreos 12:1
3. ¿QUÉ DEBEMOS HACER SI ESTAMOS EN EL MEDIO DE UNA RUTINA?
Quizás digas “ya estoy en el gimnasio y me queda un ejercicio más, pero es muy difícil, creo que no puedo”. Recuerda esto, NADA es permanente en este mundo, ni siquiera nuestros problemas. Esto también pasará.
ABRE CADA PUERTA DE TU CORAZÓN Y DALE LIBERTAD A DIOS
Muchas veces, la razón por la que duramos mucho tiempo en el gimnasio es porque queremos a Dios solo en unas áreas de nuestras vidas y no en toda. Dale libertad a Dios que obre en todo tu ser. Sin restricción.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.” Salmos 139:23-34
Ora a Dios. Si solo oras cuando hay problemas, eso es un problema.
SIGUE HACIENDO PARA DIOS LO QUE SABES QUE ES CORRECTO
Lo primero que quieren hacer muchos es parar de ir a la iglesia, parar de diezmar, parar de servir. Pero es más importante que nunca, que continúen. Recuerden esto, los problemas son a menudo las herramientas con las que Dios nos forma para poder mejorarnos.
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Gálatas 6:9
SI ES NECESARIO, CONSÍGASE UN COMPAÑERO DE GIMNASIO
Incluya a una persona de oración que le ayude.
“Hierro con hierro se aguza; Y así el hombre aguza el rostro de su amigo.” Proverbios 27:17
“Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero !!ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.” Eclesiastés 4:9-10
Todos necesitamos a alguien en nuestras vidas que nos empuje y nos motive. Pero asegúrate que esa persona también tiene el carácter de alguien que ha estado en el gimnasio del carácter.
Espero que este artículo te haya ayudado en algo. Compártelo si piensas que otra persona puede beneficiarse de él.
