SER, HACER Y TERMINAR: LO QUE NECESITAS CONSIDERAR PARA UNA VIDA CON PROPÓSITO

“Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos.” Hageo 1:5

Muchas veces me encuentro leyendo libros sobre organización, liderazgo y vida espiritual. Por lo cual, entiendo que existe una diferencia entre una vida con dirección, y otra que solo se mantiene tratando de vivir correctamente sin saber exactamente lo que está tratando de lograr. Yo entiendo que la mayoría de las personas viven un día a la vez, sin otro propósito mas que el de mantenerse lejos de problemas.

Por otro lado, creo que sin importar quién eres y qué haces en la vida, puedes obtener un norte para saber cómo tomar decisiones y cómo saber si vas bien o no. Todos terminaremos en algún lugar, pero no todos llegaremos allí intencionalmente. Yo he descubierto que, aun teniendo todo lo que mencionaré en este artículo, es difícil; pero creo que será más difícil al no tener esto implementado. 

Todos terminaremos en algún lugar, pero no todos llegaremos allí intencionalmente.

Las consideraciones que veremos son sencillas, y funcionan para darnos una idea de cómo vamos. Quizás no lleguemos por completo, pero el tener esto en mente nos ayudará a llegar más cerca. 

Cada año hago metas personales, y les prometo que no todas las cumplo; pero una cosa he notado, y es que, aunque no cumpla mis metas, termino haciendo más cuando las tengo. Muy similar estas consideraciones. Quizás no logremos todo lo que teníamos pensando, pero podremos lograr más al tenerlas en mente. 

1. DEFINE QUIÉN QUIERES SER

Todo lo que quisiéramos lograr inicia con nuestros deseos. Toda visión que podamos tener iniciará con un deseo. Define lo que quieres ser, para saber lo que quieres ser. Yo sé que suena redundante, pero si no lo defines, no tomarás el tiempo de escudriñar tu vida para tratar de conocer qué quieres ser. Muchos podrán decir: “es obvio que todos sabemos lo que queremos ser”, y a esto yo digo que no. Todos tienen una forma ambigua de lo que quieren ser, pero no todos han tomado el tiempo para definirlo bien. 

Los siguientes son ejemplos de carácter y rasgos de calidad. Estos te ayudarán a comenzar a definir lo que quieres ser. Note que cada uno está escrito como si ya hubiera sucedido. Eso es importante. Le ayuda a concentrarse en hacer que la afirmación sea verdadera en todos los sentidos.

“Ser honesto”

“Ser noble”

“Ser trabajador”

“Ser capacitador”

“Ser influyente para las cosas de Dios”

Esos son ejemplos sencillos de algo que quisiéramos ser. Cada una de estas definiciones traerá una forma de enfoque para saber cómo decidir y usar nuestra vida. 

2. DEFINE LO QUE QUIERES HACER

Una vez que sabes qué quieres ser, será más fácil determinar lo que quieres hacer. Imagínate llegando al fin de tu vida y poder haber tenido la oportunidad de reflexionar, ¿qué te hubiera gustado haber logrado? Lo que eres será el motor detrás de lo que haces. Determina que cualidades y actitudes necesitas para poder alinear lo que quisieras hacer en tu vida. Por ejemplo, si yo quisiera ser una persona que influye a otros en las cosas de Dios, lo que voy a tratar de lograr tendría que alinearse con ello. 

Lo que eres será el motor detrás de lo que haces.

Estas cosas pueden ir cambiando con el tiempo a medida que uno crece y madura. Pero es bueno comenzar lo más rápido posible. Mis metas y lo que yo pensaba que quería hacer a los 21 años ha evolucionado. Cuando estaba en el instituto bíblico pensé en esto por primera vez. Descubrí que toda persona que ha hecho algo significativamente grande tuvo un propósito de vida. 

Esto me llevó a poner dos frases en mi Biblia para poder definir cómo quería guiar mi vida. La primera que escribí fue “conocer a Dios”. Pensé: “este será un buen propósito, conocer a Dios, porque esto me va a ayudar a saber cómo vivir para Él”. Llevé este propósito a una visión, y pensé en cómo podría cumplirla. Pero sentía que aún le faltaba algo. Pasó un poco de tiempo, y escribí una siguiente frase: “darlo a conocer”. Dije: “Dios no quiere que yo solo lo conozca, sino que otros también lo conozcan”. Mi visión está completa. Yo quiero conocer a Dios y darlo a conocer. 

Pero a medida que pasó el tiempo, comencé a pensar sobre el hecho que, si solo conozco a Dios y lo doy a conocer, aún quedaba corto lo que quisiera hacer en mi vida. Quería más fruto, más impacto. La pensé. Y agregué otra frase que es una de las razones de por qué tengo este blog. Escribí “Y entrenar a otros a hacer lo mismo”. Conocer a Dios, darlo a conocer, y entrenar a otros hacer lo mismo van en alineación con lo que yo quiero ser, y con lo que quiero hacer. 

Yo conozco personas que tienen escrito uno mejor y quizás más completo. Pero esto es mejor que no tener nada. Y estoy sumamente abierto a medida que Dios obra en mí para amplificarlo más y redefinir mi dirección. Cuando alguien crece, esto implica que uno cambia de perspectiva, no tengas miedo poner dirección y permite que Dios continuamente te muestre.

3. DEFINE CÓMO QUIERES TERMINAR

Al final de nuestra vida pocas cosas van a importar. Por eso debemos enfocarnos en lo que nosotros pensamos que sí es importante. ¿Cómo quisieras que estuviera tu familia? ¿Cómo quisieras que estuviera tu matrimonio? ¿Qué impacto quisieras haber dejado? Entiendo que mucho de esto está en las manos de Dios. Pero si yo quisiera que mis hijos y mis nietos amen a Dios, eso me ayuda a saber cómo dirigirme hoy con mis hijos. Aunque yo sé que ellos (mis hijos) tendrán que decidir por ellos mismos su curso de vida. 

Creo que si tomas el tiempo para definir quién quieres ser, y tomas el tiempo para definir qué quieres hacer y cómo quieres terminar, verás que esto te brindará ayuda para poder tomar las decisiones importantes de hoy. Defínete. 

Leave a comment