LOS MEJORES REGALOS PARA TUS HIJOS

Cada año, como padres, nos volvemos locos tratando de ver qué comprarle a nuestros hijos. Creo que entre más grandes son, se vuelve más difícil encontrar el regalo perfecto. Mi esposa y yo siempre tratamos de ver con tiempo lo que queremos regalar de navidad.

El deseo de dar a nuestros hijos el mejor regalo es natural, porque los amamos. Y ser padre definitivamente es una labor que trae bastante felicidad. 

“El hijo sabio alegra al padre, pero el hijo necio es tristeza de su madre.” Proverbios 10:1 

Es por eso que este tema es importante, y quiero ser de ánimo a cada padre que se encuentra dando vueltas como loco por las tiendas. Sugeriré algunos regalos, que son gratis, y tienen la garantía de durar toda la vida. Mientras que otros regalos pueden ser olvidados, estos no, sino que vivirán con nuestros hijos el tiempo que ellos vivan. 

Los mejores regalos para tus hijos son…

1. TU TIEMPO

“Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.” Colosenses 4:5

Se a dicho que la forma correcta de deletrear “te amo” es “TIEMPO”, porque no hay un sustituto para este. Tiempo es vida y vida es tiempo, por eso debemos aprender a usarlo de la mejor manera. Especialmente con nuestros hijos. 

En promedio, los hijos pasan alrededor de 18 años viviendo con sus padres antes de hacerse independientes.  Eso suena como  mucho tiempo, Pero no lo es.  Incluso, durante esos 18 años, nuestra influencia disminuye.  Entre los 12 y 14 años, los amigos de nuestros hijos tienen más influencia que nosotros. Así que haz todo lo posible por aprovechar el tiempo que te queda con ellos, para influir en sus vidas. 

El tiempo es tan importante que vale más que el dinero mismo. Piénsalo, si pierdes dinero puedes hacer más; pero si pierdes tiempo, no puedes comprar más. No puedes ir a la tienda y comprar un par de años más con tus hijos. No podrás poner a crédito un mes más en el año. Tiempo no aprovechado es tiempo que nunca será recuperado. 

No puedes ir a la tienda y comprar un par de años más con tus hijos.

No desperdicie el tiempo actuando como si el trabajo y los pasatiempos fueran más importantes. Existen muchos beneficios de pasar tiempo con nuestros hijos, y además, es la forma en nuestros corazones se unen a los de ellos. La unión del corazón entre hijos y padres es sumamente importante ya que las reglas sin relación crean rebelión. 

las reglas sin relación crean rebelión. 

2. TU EJEMPLO

Nunca menosprecies el poder de tu ejemplo. Como padre, esfuérzate por ser un modelo a seguir para tus hijos sobre la importancia y la realidad de la fe en tu vida. Trata de hacerlo sin ser un ejemplo negativo.  Piensa en la magnitud de tu ejemplo. Si en la Biblia se nos dice que nuestro testimonio es importante,  ¿qué tanto más importante será hacerlo con nuestros hijos?

“No sea, pues, vituperado vuestro bien;” Romanos 14:16

“Bueno es no comer carne, ni beber vino, ni nada en que tu hermano tropiece, o se ofenda, o se debilite.” Romanos 14:21

“Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.” Proverbios 23:26

Todos tenemos flaquezas, y mi batalla más grande es en contra de mi carne. Pero trato con todas mis fuerzas de ser un buen ejemplo. Y cuando cometo errores, soy rápido en pedir perdón. No quiero que mis hijos me recuerden como un hombre orgulloso, sino un hombre frágil que trata, y cuando vinieron tiempos donde no fui un buen ejemplo, pedí perdón por ello. 

Trata de no vivir una doble vida. Tus hijos lo sabrán. Podrás enseñar bien con tus labios, pero tus hijos solo te tomarán como un loco. Recuerda este principio: Lo que edificamos con nuestros labios fácilmente es destruido con nuestro ejemplo.

Lo que edificamos con nuestros labios fácilmente es destruido con nuestro ejemplo.

En una forma u otra todos somos hijos. Ya seas un hijo que vive en casa o seas un hijo de Dios. Y es importante ser un buen hijo. Trata de ser el hijo para tu Padre celestial que quieres que tu hijo sea para ti. No intentes enseñar aquello que se explica mejor con el ejemplo. Nuestros hijos aprenden más visualmente que audiblemente. Así que haz lo posible por mostrar con tu vida lo que la mayoría de las veces solo expresas con tus labios.

Trata de ser el hijo para tu Padre celestial que quieres que tu hijo sea para ti.

3. TU ORACIÓN

“Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.” Mateo 15:21-28

El ejemplo de la mujer cananea es importante. Ella tenía una necesidad. Al parecer Jesús no quería contestar su petición. Pero ella continuó insistiendo. Qué poderoso ejemplo. Cuando piensas que Dios no quiere, sigue orando. Se puede decir que Jesús fue un poco rudo con la mujer, solo para que nosotros pudiéramos ver que ella, era humilde. Su necesidad era más grande que su orgullo. Y no le importó lo que Jesús dijo, tan solo que sanara a su hija. 

Padre, madre, no menosprecies la oración, bendice a tus hijos pidiendo por ellos. Y así, cuando lleguen al cielo, descubran que muchas de las bendiciones que disfrutaron, fueron contestaciones de oración de los padres. Nuestra oración no tiene límite. Mientras que nuestro ejemplo es limitado, nuestra oración es ilimitada. 

La oración tiene el potencial de cambiar la mera intención de Dios. Muchos no logramos ver la contestación por no perseverar en la oración. Nos damos por vencidos tan rápido; en lugar de insistir a Dios que conteste nuestra petición. Quizás usted diga: “no sé por qué orar’’, “no sé por qué cosas pedir’’. Noten estas sugerencias:

• Ora por tus hijos.

Oren por el corazón de ellos. Cada uno de nuestros hijos son diferentes. Tienen diferentes especialidades y dones. Pero lo que tienen en común es que todos son pecadores. El corazón de ellos sigue siendo el problema potencial más grande. Oren que ellos rindan su corazón a Dios y que tengan el deseo de ser buenos cristianos. 

• Ora por las amistades de tus hijos.

El tipo de persona que serán nuestros hijos vendrán por resultado de quienes están alrededor de ellos. Oren por los amigos de sus hijos. Oren que sean de la fe. Oren que sean salvos. Que tengan un corazón de hacer lo correcto.

“Hijo mío, si los pecadores te quisieren engañar, no consientas”. Proverbios 1:10

“Hijo mío, no andes en camino con ellos. Aparta tu pie de sus veredas, porque sus pies corren hacia el mal, y van presurosos a derramar sangre.” Proverbios 1:15-16

• Ora por el futuro cónyuge de tus hijos.

Oren que quiera comenzar una relación correcta con la persona correcta. Vivimos en un mundo secular, con cristianos seculares. Oren mucho por quiénes un día capturarán el corazón de nuestros hijos.

4. TU MENTORÍA

En los hogares cristianos, no es que los padres no deseen ayudar a sus hijos a comprender a Dios y sus verdades, pero tienen problemas con no saber cómo llevar a cabo un estudio bíblico en familia.

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” Efesios 6:4

Enseña a tus hijos los asuntos de la vida antes que alguien más lo haga. Toma el tiempo de influir a propósito en la vida de ellos. Sé tú el maestro principal de la vida de ellos. 

5. TU CORRECIÓN

“Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.” Hebreos 12:6

“Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.” Hebreos 12:8

Aunque nuestros hijos no lo crean, el acto de disciplina es una muestra de amor. En la generación que los padres prefieren medicar a sus hijos que educarlos, solo el futuro mostrará el gran daño que estas acciones están causando. Educa a tus hijos. Corrígelos cuando es necesario. Un día ellos te darán gracias por el tiempo invertido en ellos. 

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