UN MATRIMONIO CRISTIANO

Cada matrimonio que asiste a una iglesia desea convertirse en uno cristiano y feliz. Muchas veces, aunque queremos tal cosa, no hacemos caso a Dios, el inventor del matrimonio, y eso es absurdo. Me recuerda a la historia de un sujeto que conducía su nuevo Ford. Cuando comenzó a tener problemas con el automóvil, trató de descubrir qué estaba mal. Un hombre se acercó a él y le dijo: ¿Puedo ayudarte en algo? No, contestó el otro, lo resolveré. ¿Estás seguro de que no puedo ayudarte? No, vete, no necesito tu ayuda. Antes de irse, el hombre le comenta: por cierto, déjame presentarme, mi nombre es Henry Ford. 

Suena muy familiar. Aquél que ordenó la institución divina del matrimonio nos está ofreciendo su manual, y muchos lo ignoran. Les prometo que, aunque lo que Dios manda a cada matrimonio pueda sonar “anticuado”, puede brindar increíble felicidad a cada esposo una vez que le obedecen. 

Por todos lados encontramos matrimonios en crisis. Y hasta parece ser que no hay diferencia entre los que van a la iglesia y los que no. Para nuestra vergüenza, el cristianismo cada vez más silencia el poder decir que si son cristianos no pasarán lo que ellos están pasando. Los valores de hoy están alterando el matrimonio que Dios diseñó. Los resultados son catastróficos. 

Antes los padres tenían muchos hijos. Hoy los hijos tienen muchos padres. Es terrible como el diablo nos está robando la bendición de uno de los mejores regalos de Dios al hombre: el matrimonio. 

Quiero tomar unos minutos para describir de la manera más sencilla posible lo que es un matrimonio cristiano. Es básico, pero suple las necesidades más profundas de cada uno de nosotros una vez que se cumplen. 

1. LA ESPOSA CRISTIANA 

¿Qué es una esposa cristiana? Sí, es una esposa que le ha pedido a Cristo que le salve. Pero ¿Qué características debe tener? La Biblia menciona algunas, que, si ella las cumple, hará a cualquier hombre sentir que se ganó la lotería. 

Existen muchas características de una esposa cristiana. Solo mencionaré dos de ellas, porque haciendo estas dos, las otras llegaran a su lugar por sí solas. 

UNA ESPOSA CRISTIANA SE SOMETE A SU ESPOSO

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,” 1 Pedro 3:1 

“Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;” Efesios 5:22 

“Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor.” Colosenses 3:1

Toda organización necesita un líder que tome la decisión final. Esto no hace a los demás inferiores o menos importantes. Simplemente, la estructura es importante. Bien se ha dicho que cualquier organización con dos cabezas es un monstruo. No sé cuántas esposas son tan infelices por las inseguridades que esto ocasiona. 

Con el movimiento feminista actual, decir que una mujer debe someterse a su esposo es visto como un insulto. Pero esto demuestra ignorancia a las Escrituras. Sumisión no es lo único que dice la Biblia del rol de una mujer cristiana (hermana, relájese, ahorita será el turno de su esposo, no deje que esta parte le robe la bendición de buscar ser una buena esposa cristiana).

El ser una mujer sujeta no es igual a no tener voz. Incluso, no hay decisión que yo tome en la que no considere la opinión de mi esposa. No hay planes que no haga sin que ella influya en cada paso que tomo, porque la amo. Y sinceramente, mi esposa es feliz no teniendo que tomar la responsabilidad que a mí me toca como marido. Ella sabe que no es inferior. Ella sabe que es igualmente amada y apreciada por Dios como yo. Simplemente tenemos distintas responsabilidades. 

Es más probable que la mujer pueda vivir sin el hombre. Pero no el hombre sin la mujer. Nosotros necesitamos desesperadamente a nuestras esposas. Hasta nuestro Dios mismo dijo: “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.” Genesis 2:18. 

Solo Dios pudo formar esto en su sentido de humor. Él crea a un hombre que no puede estar solo, que necesita a una mujer para estar completo, él no puede vivir sin ella, y lo pone líder de ella. Cuando un hombre reconoce lo mucho que necesita a su esposa, su trato, cuidado, afecto cambia. Él no ve su rol como dictador, lo ve como una responsabilidad. 

Cuando un hombre reconoce lo mucho que necesita a su esposa, su trato, cuidado, afecto cambia.

Dios crea a una mujer que, en todo su sentido, tiene más probabilidades de poder vivir sin el hombre, y le da habilidades que el hombre no tiene. Las mujeres son más inteligentes, y tienen sentidos que los hombres carecemos. Y aun con todo eso, le pide a la mujer que siga el liderazgo de los hombres. La Escritura no puede estar más clara. 

Para la mujer cristiana es un asunto de obediencia. Si una esposa obedece a Dios, es más probable que Él obre al favor de ella. Si anda en desobediencia con Dios, será dejada a que ella, en sus fuerzas, intente hacer lo que solo Dios puede hacer. Y se encontrará infeliz, frustrada y amargada contra su esposo porque no lo puede cambiar.

Si su esposo no es lo que debe de ser, aun en esto Dios le pide que siga el liderazgo de Él. Y caminando en obediencia, verá a Dios obrar. “He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia,” Salmos 33:18 

UNA ESPOSA CRISTIANA RESPETA A SU ESPOSO

No hay una mejor forma de amar a su esposo que dándole respeto. Dios nos hizo de tal forma que no necesitamos flores, ni regalillos. Dios nos diseñó a los hombres y mujeres con una forma distinta para sentirnos amados. Para que una mujer se sienta amada, esto toma afecto, conversación, toque físico, cariño, tiempo juntos y el cuidado amoroso del esposo. Pero el hombre no. Cuando una esposa respeta a su esposo, sus decisiones y su persona, hace que él se sienta muy afortunado por estar casado.

No hay una mejor forma de amar a su esposo que dándole respeto. 

Después que Pablo dio órdenes maritales, noten como resumió lo que dijo: 

“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.” Efesios 5:33 

El hombre que es respetado por su esposa es un hombre feliz y seguro. El hombre que tiene una mujer que siempre le falta el respeto, va a su trabajo con un espíritu angustiado. 

La mujer debe entender que el hombre fue diseñado como un cavernícola. Dios nos hizo para proteger y defender. Es por lo que los hombres mueren más al responder a los asaltos. Cuando una mujer es asaltada, ella tira su bolsa y sale corriendo. El hombre querrá pelear y defenderse. Así nos diseñó Dios. Las veces que hemos escuchado ruidos que nos hacen pensar que alguien se está metiendo a la casa, mi esposa felizmente se queda en cama mientras yo voy y veo que está pasando. Ella piensa “si alguien muere pues que sea él”. Y yo pienso “si alguien se está metiendo, con gusto arriesgo mi vida por salvar a mi esposa”. 

Hombres serán más propensos a un pleito solo por la mirada irrespetuosa de alguien más. El que nos falten el respeto es una ofensa de la que nos queremos defender. He dicho todo esto solo para que usted hermana lo comprenda. Cada vez que le falta el respeto a su esposo, lo desmoraliza. Un verdadero hombre jamás levantaría la mano a su esposa. Y como ama a su esposa, no hay una forma de proteger su hombría, no hay nada que puede hacer cuando su esposa le falta el respeto. Si fuera cualquier hombre en la calle, saldría a pelar para defenderse. Pero ante su esposa, solo se hunde en miseria. Se vuelve silencioso y cae en resentimiento, porque no puede hacer nada. 

Cada vez que le falta el respeto a su esposo, lo desmoraliza. 

Quizás usted le gane a su esposo con los insultos, pero puedes perder la guerra. Su esposo solo se irá alejando de usted para que ya no le falte el respeto. Él piensa que, entre menos hablen, más respeto tendrá, o por lo menos, menos oportunidad de que se le falte el respeto. Y eso puede sonar bien, pero es un peligro grande para el matrimonio. 

Distanciamiento entre esposo y esposa no es bueno, ya que Dios nos manda a que seamos una sola carne. “y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne” Mateo 19:5 

Dios quiso que el matrimonio fuera la unión más fuerte de este mundo. El hombre y su esposa serían una sola carne. Serían uno espiritual, emocional y físicamente. El distanciamiento nunca será buena idea porque abrirá posibilidades de ser tentado a la infidelidad. Use sus palabras sabiamente con su esposo. Ganará más, aunque sienta que está perdiendo. 

“Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina.” Proverbios 12:18 

2. EL ESPOSO CRISTIANO. 

El esposo cristiano tiene responsabilidades únicas. Si el esposo cumple con lo que Dios le pide, su esposa será tan feliz, que va a querer hacer todo para que su esposo este feliz. Un esposo cristiano, como es fiel a su Dios, valora su palabra y trata de obedecerla. Existen varias características de un esposo cristiano, solo resaltaré las que más bendecirán a sus esposas. 

UN ESPOSO CRISTIANO VIVE CON UN ENTENDIMIENTO CLARO DE SU ESPOSA. 

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” 1 Pedro 3:7 

Muchos esposos fallan en conocer bien a sus esposas y solo se frustran tratando de hacer que sean más como hombres. Dios hizo a la mujer única, bella, hermosa. Su forma de ser hace que el corazón del hombre palpite más rápido de lo que es saludable. Las características femeninas hacen que nuestras esposas sean todo lo que nosotros necesitamos. 

Muchos hombres se frustran por todo aquello que fue atractivo para ellos al principio de la relación. Cuando estaba conociendo a mi esposa, yo me quedaba ido al observar su belleza. Yo pensaba “no puede ser que esta muchacha esté interesada en mí”. Se me hacía muy bonita, su sonrisa y su forma de ser… ¡wow! Me perdía imaginando un mar de posibilidades. El hecho de que me necesitaba para algo… Solo decía ella “no puedo hacer …” Y yo brincaba como héroe para salvar el día y hacia lo que ella no podía hacer. Nada era más emocionante que esta belleza me necesitara. 

Me sentía tan satisfecho de poder hacerle favores, cargar cosas pesadas, etc. Y luego me casé. Aquí es donde viene el punto para todos los hombres. Cuando no vives con tu esposa “sabiamente”, cuando no tienes una comprensión de qué es una mujer, aquellas cosas que antes fueron tan atractivas para ti, de repente llegan a ser las frustraciones diarias. Por ejemplo, yo me encontraba frustrado al ver todo lo que mi esposa duraba para alistarse. Nunca me imaginé el gran trabajo que invertía en verse bien para mí. Y de casado, me frustraba con algo que antes me atraía tanto. 

Las oportunidades que ella me brindaba para ser el héroe, ahora las veía como interrupciones de mi tranquilidad. Aquellas cosas que me fascinaban de ella porque me necesitaba, ahora las veía como necedades y que ella fácilmente podía hacerlas. Hasta que un día el Espíritu Santo de Dios me dijo: “¡Luis eres un tonto!” Bueno quizás usó otras palabras, pero ustedes entienden. Caí en cuenta de que, si le quitara a mi esposa todas esas cosas que me frustran, pues mejor me hubiera casado con un hombre. Otro hombre no me iba a necesitar para arreglar la casa, matar las cucarachas o arreglar el carro. 

Cuando su esposa necesita de usted es la oportunidad divina de brillar, de suplir, de sustentar. Pare de tratar de convertir a su esposa en un hombre. Vivir con nuestras esposas sabiamente involucra que tengamos el entendimiento básico de lo que hace a la mujer diferente al hombre. Ellas son emocionales, por lo cual comunican a través de su emoción. Hasta ellas mismas se cansan de sí mismas. No sé cuántas veces me han dicho otras hermanas en consejerías algo como “ni yo me aguanto…” 

Cuando su esposa necesita de usted es la oportunidad divina de brillar, de suplir, de sustentar.

Algo que hace a su esposa diferente es que a ellas les gusta el detalle. Y más que nada, tienen un gran deseo de platicar. El hombre es de pocas palabras, pero no su esposa.

UN ESPOSO CRISTIANO SABE TRATAR A SU ESPOSA

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” 1 Pedro 3:7 

Como hombres debemos cuidar de nuestras esposas. Ellas son más fuertes que nosotros en muchas áreas de la vida. Solo pienso en lo que involucra un parto y quiero desmayarme. Hasta el día de hoy admiro la fuerza de mi esposa en algo que yo personalmente le tuviera tanto miedo. Pero donde ellas son débiles el hombre es más fuerte. El hombre es constante en sus emociones. Es más sólido. 

El hombre tiene que tratar a su esposa como un vaso frágil. Pero antes que lleguen a conclusiones dejen escribo esto. Las cosas más lujosas son las más delicadas y frágiles. Nuestras esposas deben ser tratadas como si fueran un vaso lujoso, que cuesta mucho, pero es delicado. Con ese cuidado Dios quiere que tratemos a nuestras esposas. Muchas veces vemos a hombres toscos y ásperos que les hablan a sus esposas de una forma ruda. Un esposo cristiano sabe lo especial que es su esposa y cuida de ella. 

Nuestras esposas deben ser tratadas como si fueran un vaso lujoso, que cuesta mucho, pero es delicado.

UN ESPOSO CRISTIANO AMA A SU ESPOSA. 

Las mujeres pueden quejarse de que tienen que someterse, pero los hombres tienen una tarea casi imposible. Amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia. 

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,” Efesios 5:25 

El amor de Cristo es perfecto. Sigue amando, aunque nosotros no nos comportemos como debemos. El amor de Cristo no es condicional a nosotros. Nos amó tanto que se dio a si mismo por la iglesia. Este es el tipo de amor que un esposo cristiano debe de tener hacia su esposa. Un amor sacrificial, dispuesto a dar cualquier cosa por amor a su esposa. 

También será un amor constante, aunque la esposa no esté de buenas y ofenda a su esposo, el esposo debe de continuar mostrando amor. Este tipo de amor no solo es de boca, involucra acción. Cristo no solo dijo “te amo” sino que se entregó a sí mismo por ella. Muchos esposos dicen que aman a sus esposas, pero no son capaces de llevarlas a cenar, de cuidar bien de ellas, asegurarse que tengan lo que necesiten para verse bonitas. 

Este tipo de amor no solo es de boca, involucra acción. 

Muchas esposas tienen hasta temor pedirle a su esposo para un pintalabios, porque no quiere escuchar cómo responde él a esa petición. Pero un esposo cristiano que ama como Cristo amó la iglesia no tendrá todo el dinero del mundo, pero su esposa estará más que convencida que su esposo la ama. 

Espero que algo en este artículo le haya ayudado a su matrimonio.

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