Es algo que sin duda lo vemos por todos lados. Los cambios de la sociedad, los cambios en el ámbito educativo, y aún en las iglesias. Todo alrededor está en constante cambio y no todo cambio es malo. Pienso en cómo la tecnología ha facilitado dar el evangelio en todo el mundo. La tecnología ha abierto la puerta para influir por la causa de Cristo a muchos. Obviamente también trae su destrucción moral para muchos. Lo importante que debemos conocer en nuestro tiempo es reconocer qué cosas nunca deben cambiar.
Mientras que no estamos en contra de todo cambio, sí estamos en contra de intercambiar valores con el mundo. El pecado siempre será pecado no importe qué tan aceptable sea ese pecado en la sociedad. Pablo advirtió a Timoteo sobre la maldad y los falsos maestros que estarían saliendo, y la aceptación de ellos. Pablo dijo:
El pecado siempre será pecado no importe qué tan aceptable sea ese pecado en la sociedad.
“mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados. 14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; 15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” 2 Timoteo 3:13-15
Las palabras “pero persiste tú en lo que has aprendido…” No importa cuántos hombres malos salgan, no importa cuántos cambien, persiste tú. En tiempos como los nuestros, en el cual ya no quieren que exista la diferencia entre el bien y el mal, donde quieren borrar absolutos y convertir la verdad en “tu verdad” pero no “mi verdad”, es importante tener cosas asentadas e inmutables en nuestras vidas.
1. NUESTRA FE
Nuestro cuerpo de creencias no debe cambiar jamás. Lo que creemos de Dios, lo que creemos de la salvación, lo que creemos acerca de la creación, etc. Nuestra fe no cambia. No importa si suena ridículo, obsoleto, anticuado; la fe jamás debe ser un tema del cual se va a reconsiderar.
La salvación siempre será por gracia y por medio de Jesucristo. No hay otro quien pueda salvar, y no hay salvación en otro nombre. Dios no necesita mi ayuda para salvarme, sólo necesita que me arrepienta de mi pecado y tener fe en Él para que me salve.
“Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.” Judas 1:3
2. NUESTRA SEPARACIÓN DEL MUNDO
Nuestra separación del mundo no existe para alinearnos con un grupo de cristianos. Nuestro motivo por querer ser diferentes no es para agradar a gente en un movimiento, tal como los fundamentalistas. Nuestra separación del mundo tiene todo que ver con el deseo que Dios tiene para su pueblo. Nunca nos apartamos del mundo por temor al hombre, o por temor a lo que el hombre diga de nosotros. Esos motivos no son duraderos, y son sumamente esclavizantes.
Nunca nos apartamos del mundo por temor al hombre, o por temor a lo que el hombre diga de nosotros. Esos motivos no son duraderos, y son sumamente esclavizantes.
Nosotros mantenemos separación porque claramente la Biblia enseña que Dios tiene el deseo de que su pueblo sea diferente, viva en santidad, sea luz, sea sal, y que seamos embajadores de Cristo. La forma en la que nos tratamos, la forma en la que perdonamos, la forma en la que hablamos, la forma en la que nos vestimos, deben acusarnos ante este mundo de que somos cristianos. Cuando Pedro negó a Jesús, no podía negar a Jesús por medio de la forma en la que hablaba. Pasó tanto tiempo con Jesús, que a pesar de negarlo, su forma de hablar lo acusó de ser un seguidor de Jesús.
La forma en la que nos tratamos, la forma en la que perdonamos, la forma en la que hablamos, la forma en la que nos vestimos, deben acusarnos ante este mundo de que somos cristianos.
“Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.” Mateo 26:73-74
He hablado con personas y por palabras que dicen, me doy cuenta que en un tiempo anduvieron con Jesús. Muchas veces como cristianos se nos olvida con quien hablamos y les decimos “hermanos” a personas con las que trabajamos, o le decimos “pastor” al doctor, o decimos “que bendición” a alguien que no entiende lo que estamos diciendo. Nuestra forma de hablar nos alinea con nuestro Señor.
De la misma manera todo lo que corresponde a nuestra vida debe decirle a todo el mundo que tenemos a un Dios a quien seguimos, y que somos Sus embajadores en esta tierra. Lamentablemente, al ver a muchos cristianos hoy, ya no hay una diferencia entre ellos y el mundo. Al verlos en los comercios, pareciera que son influidos por las mismas películas que los incrédulos, porque se ven igual. Muchas hermanas visten igual de inmodestas que las damas que no tienen a Cristo. Los hombres andan desordenadamente sin tomar responsabilidad de su hogar.
Pastores que en un tiempo predicaban una cosa, ya que sus hijos andan mal, cambian su mensaje, causando confusión a los que los han seguido por tanto tiempo. El problema de Elí no fue que sus hijos hicieron el mal. Cada ser humano es responsable por sí mismo, y esto incluye a los hijos de los pastores. Yo no puedo forzar a mis hijos a que vivan mis convicciones. Dios sí castigó a Elí, pero no fue porque sus hijos hicieron mal. Él fue castigado porque no estorbó a sus hijos. Elí no esta en control de las decisiones de sus hijos, pero sí decidió apoyar a sus hijos en lugar de pararse firme por Dios. Todos estamos en control de apoyar o estorban a nuestros hijos en sus pecados. Una cosa es que hagan mal, y otra cosa es tratar de justificar el mal que hacen.
“Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. 13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado. 14 Por tanto, yo he jurado a la casa de Elí que la iniquidad de la casa de Elí no será expiada jamás, ni con sacrificios ni con ofrendas.” 1 Samuel 3:12-14
El deseo de Dios es que seamos diferentes en todos los aspectos. Debemos tratar bien no sólo a los que nos caen bien sino a todos, esto nos hace diferentes que el mundo. (Mateo 5:46) La forma que nos amamos como hermanos en Cristo debe testificar qué es el amor de Dios, el cual trae esa armonía que nos hace diferentes (Juan 13:35). La forma en la que no vivimos controlados por los pecados de la carne porque vivimos bajo el control del Espíritu nos hace diferentes a este mundo (Gálatas 5:16). Nuestras prioridades nos harán que seamos diferentes. Este mundo valora el dinero, la fama. Es por eso que tantos cristianos están tan lejos del Señor siguiendo las prioridades de este mundo; pero si nosotros no amamos al mundo, nuestras prioridades nos harán diferentes (1 Juan 2:15).
Hoy, parece ser que los cristianos ya no tienen restricciones. Todo lo ponen bajo el término “preferencia”. Cuando todo se hace una preferencia, entonces ya no puedes instruir en la forma que vives. Sin embargo, un cristiano maduro vivirá bajo la responsabilidad de no querer ser un tropiezo a otro, ya que esto también nos hace diferentes. Cuidará qué cosas aprueba (Romanos 14:22), tendrá cuidado de no hacer que otros se debiliten (Romanos 14:21), y siempre pensará cómo edificar a otros (Romanos 14:17). Por lo cual, decide mejor abstenerse de toda especia de mal ( 1 Tesalonisenses 5:22), desde no vivir para él mismo, ya que Dios quiere que vivamos para Él y para servir a otros, y también, por amor a otros decide frenarse para no ser tropiezo (Gálatas 5:13); entre otras cosas.
Hoy, parece ser que los cristianos ya no tienen restricciones. Todo lo ponen bajo el término “preferencia”.
Sin duda cada uno hemos visto cristianos que no tienen una forma de conciencia de cómo su andar puede afectar a otros, pero la separación mas importante que debe existir, es la separación del pecado. Creo que si todo cristiano se separa del pecado será altamente usado por Dios.
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable;” 1 Pedro 2:9
3. NUESTRO INTENTO DE ALCANZAR AL MUNDO SIN SER MUNDANO.
Predicar el evangelio es la tarea primordial de la iglesia. La meta es llevar el evangelio a cada criatura. (Marcos 16:15). Uno tiene que tener cuidado de no dejar que el mundo influya sobre cómo se presenta el evangelio. Muchos cristianos tienen miedo decirle a las personas que son pecadores. No quieren ofenderlos; pero es necesario que comprendan que son pecadores y que su pecado los condena. No podrán ser salvos si no hay arrepentimiento de pecado (Lucas 5:32, Mateo 3:8, Mateo 4:17, 2 Pedro 3:9). Si no se les confronta con la verdad sobre su pecado, no podrán arrepentirse ya que no encontrarán una razón para hacerlo.
El mundo se meterá más en problemas ya que las iglesias parecen ser más un club social. Minimizan la predicación y han convertido la predicación en sólo una charla motivadora. Cada vez que predico en diferentes iglesias, me asombro de la reacción de muchos al predicar la Palabra. Se nota que no hay mucha confrontación. Quizás los predicadores le digan a su congregación que no vivan en pecado, pero nunca mencionan un pecado específico, para no “pisar” el pie de alguien importante. Una vez prediqué un mensaje que pensaba era muy “light”, porque sabía que la iglesia no podía soportar una predicación fuerte. Persona tras persona se acercaron a mí diciéndome que “tiré bombas”, que “qué fuerte el mensaje”. Honestamente yo pienso que ni tiré grava, pero las iglesias no están acostumbradas a recibir predicación. Las iglesias no deben convertirse sólo en lugares para pasar el tiempo, sino que debe ser el lugar donde la palabra de Dios se predicará constantemente.
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. 5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.” 2 Timoteo 4:1-4
Que el mundo cambie, y nosotros como cristianos sigamos siendo cristianos ante cualquier cultura. Brillemos y seamos la sal para que muchos vengan a Cristo. Dios no nos llamó a ser populares, nos llamó a ser fieles.
Dios no nos llamó a ser populares, nos llamó a ser fieles.
