Tristemente vivimos en una sociedad antagonista de los valores del cristianismo. Quizás tengo una carga por los jóvenes de hoy ya que soy padre de tres jóvenes, y dos niñas que así tan rápido como se va el tiempo serán jóvenes también. Padres, vivimos en un tiempo donde no pueden darse el lujo de dejar de discipular a sus hijos en la fe. Desde el momento que nuestros hijos salen de casa y comienzan a tener conversaciones con otras personas, incluyendo cristianos, serán confrontados con filosofías humanistas, pensamientos seculares, y con una alta tentación de salirse de la fe para vivir de una forma contraria a lo que ustedes como padres les han enseñado.
Los ataques no sólo vienen en las escuelas públicas, sino muchas veces de jóvenes cristianos que no tienen un hogar sólido, incluso, jóvenes de hogares cristianos en los cuales los padres son devotos a Cristo. He visto padres sumamente carnales que son infieles a Cristo, y sus hijos aman a Dios y sirven a Dios, como también me ha tocado ver padres consagrados al Señor que sirven en la iglesia, tienen un gran deseo de complacer a Dios, pero terminan perdiendo a sus hijos. Aunque sé que no puedo comprender del todo, en ocasiones me he encontrado en una lucha con el Señor preguntándole ¿por qué? Hasta el día de hoy no entiendo, y aunque muchas veces no entiendo las razones de Dios, y pienso en muchas cosas que yo hiciera diferente, algo que sí entiendo y de lo que sí estoy convencido, es que la sabiduría y la comprensión de Dios es mucho más alta que la mía, y los pensamientos de Dios son infinitos y los míos son finitos.
“Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” Isaías 55:9
Una cosa sí sé, y es que si voy a errar, quisiera errar en el lado más seguro, es decir, obedeciendo al Señor y dejándole los resultados a Él. Parte de nuestra responsabilidad como padres es educar a nuestros hijos en las Escrituras, y tratar de asegurarnos que ellos conozcan a Dios y orar para que ellos tengan su propia fe, y no una fe prestada por parte de nosotros los padres. Ésta es la tarea de la vida y es mi deseo desgastarme y hacer todo lo posible para que mis hijos tengan su propia fe.
“Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; 7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. 8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; 9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.” Deuteronomio 6:6-9
En el proceso de intentar discipular a nuestros hijos, es muy importante tener unas cosas muy claras. Si los siguientes principios no están claros en su corazón entonces será más posible que usted deje pasar el tiempo sin tomar acción definida para poder lograr esto en sus hijos.
Veamos éstas siguientes verdades para poder comprender por qué nosotros no tenemos el lujo de quedarnos callados y no discipular a nuestros hijos.
1. EL DIABLO ESTÁ TRATANDO DE DESTRUIR CUALQUIER DESCENDENCIA PIADOSA.
“He aquí, herencia de Jehová son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre.” Salmos 127:3
Nuestros hijos no nos pertenecen a nosotros, ellos son herencia para Dios. Debe estar en el corazón de cada padre querer entregarle a nuestro Dios unos hijos que le aman a Él y que estén comprometidos a ser buenos padres también. El potencial de una herencia piadosa es innumerable, y es por eso que el diablo está detrás de los hijos de los cristianos, para destruir esta herencia que debe llevar la batuta de la fe a la siguiente generación. El diablo no descansará hasta no ver a sus hijos apáticos y rendidos al mundo. No descansará hasta que sus hijos estén felices con una religión aunque no tengan una relación con Cristo.
El potencial de una herencia piadosa es innumerable, y es por eso que el diablo está detrás de los hijos de los cristianos
Hoy estamos viendo un éxodo grandísimo de parte de hijos de cristianos. No sólo están saliendo de las iglesias, sino que están saliendo de la fe. Existen muchas razones de por qué ellos se están yendo. Grupo Barna en su artículo “Seis razones del por qué los jóvenes se van de la iglesia” (Six Reasons young Christians leave Church) dijo que: Una cuarta parte de los jóvenes de 18 a 29 años dijeron que “los cristianos demonizan todo lo que está fuera de la iglesia” (el 23 % indicó que esto describe su experiencia “completamente” o “en su mayoría”). Otras percepciones en esta categoría incluyen “la iglesia ignora los problemas del mundo real” (22 %) y “mi iglesia está demasiado preocupada en enseñar que el cine, la música y los videojuegos son dañinos (18 %).”
Es muy triste que hoy muchos jóvenes están dejando la fe de sus padres. Si usted es un padre o una madre, asegúrese que sus hijos estén siendo educados para tener una fe apropiada. Muchos de los jóvenes creen que ser cristiano es vivir una vida demasiado rígida, por lo cual prefieren la vida suelta del pecado o una vida sin compromiso. Reconozca que si usted quiere obtener un hogar cristiano, el diablo tiene un ‘blanco’ muy grande detrás de la espalda de sus hijos, y mandará dardos a sus mentes, enviará malas amistades, enviará toda clase de tentación para que sus hijos no sean buenos cristianos, ni buenos padres en el futuro.
Muchos de los jóvenes creen que ser cristiano es vivir una vida demasiado rígida, por lo cual prefieren la vida suelta del pecado o una vida sin compromiso.
“Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.” Efesios 6:16
2. EL DIABLO QUIERE USAR A SUS HIJOS PARA DESACREDITAR EL PODER DEL EVANGELIO.
Al pensar en la realidad de que muchos padres cristianos están perdiendo a sus hijos al mundo, algo muy importante que debemos comprender es el potencial que existe en el reproche que eso trae al mensaje de salvación y el poder del Evangelio para cambiar vidas. No sé cuántas veces al tocar puertas personas me han dicho “yo conozco a los hijos de unos cristianos, y de que vivan como ellos, mis hijos están bien sin esa religión”. Nuestro mensaje es opacado cuando nuestros hijos se encuentran esclavizados al mismo pecado del cual queremos librar a otros.
Nuestro mensaje es opacado cuando nuestros hijos se encuentran esclavizados al mismo pecado del cual queremos librar a otros.
Esto es muy triste, y temo por mis hijos; temo que el diablo los seduzca y un día ellos también se encuentren desacreditando el mismo mensaje que procede de mis labios. Lo que tengo para tratar de combatir contra eso es orar por mis hijos y seguir instruyéndoles. No me quiero cansar de hacer esto, no puedo darme el lujo de tirar mis manos en el aire y no hacer nada por ellos, para rescatarlos de cada intento del diablo contra ellos.
Creemos en el poder de la oración, y creemos en un Evangelio que no sólo salva a un individuo, sino que también lo transforma. Nada le daría más alegría al diablo que usar a nuestros hijos como títeres para que otros se burlen no sólo de nuestra fe, sino también de nuestro Dios; algo similar a lo que sucedió con Sansón.
Nada le daría más alegría al diablo que usar a nuestros hijos como títeres para que otros se burlen no sólo de nuestra fe, sino también de nuestro Dios
“Entonces los principales de los filisteos se juntaron para ofrecer sacrificio a Dagón su dios y para alegrarse; y dijeron: Nuestro dios entregó en nuestras manos a Sansón nuestro enemigo. 24 Y viéndolo el pueblo, alabaron a su dios, diciendo: Nuestro dios entregó en nuestras manos a nuestro enemigo, y al destruidor de nuestra tierra, el cual había dado muerte a muchos de nosotros. 25 Y aconteció que cuando sintieron alegría en su corazón, dijeron: Llamad a Sansón, para que nos divierta. Y llamaron a Sansón de la cárcel, y sirvió de juguete delante de ellos; y lo pusieron entre las columnas” Jueces 16:23-25
3. TENEMOS QUE DARLES A NUESTROS HIJOS UNA COSMOVISIÓN BÍBLICA.
Cosmovisión: Una cosmovisión es el marco desde el cual vemos la realidad y damos sentido a la vida y al mundo.
Si nosotros no tenemos una cosmovisión bíblica le daremos un sentido incorrecto a la vida. Por ejemplo, un niño de 2 años cree que él es el centro de su mundo. Cada sistema religioso tiene su propio sistema de valores; un humanista secular cree que el mundo material es todo lo que existe, y un budista cree que puede liberarse del sufrimiento mediante la autopurificación. Todas las cosmovisiones que existen se pueden resumir en dos principales: el camino de Dios y el camino del hombre.
Todas las cosmovisiones que existen se pueden resumir en dos principales: el camino de Dios y el camino del hombre.
Desde que son niños, nuestros hijos deben recibir una cosmovisión que será enseñada y modelada hasta el día que se casen. La cosmovisión que debemos enseñarles es el camino de Dios. En la cosmovisión del hombre Dios será rechazado y Su Palabra también, por lo cual no vivirán bajo la guía de la Biblia.
En la cosmovisión bíblica nosotros interpretamos lo que está bien y lo que está mal por medio de lo que dice la Biblia. Interpretamos sentimientos y acciones por medio de lo que Su Palabra dice. En esta cosmovisión reconocemos que un día estaremos ante Dios y rendiremos cuenta por cómo vivimos conforme a Su Palabra.
Si sus hijos no tienen bien arraigada una cosmovisión bíblica, cada vez que vayan a la escuela y les enseñen filosofías humanistas, no sabrán cómo combatir esto. Cada vez que sean llevados a la tentación sexual, no tendrán una cosmovisión que los lleve a poner freno a esos sentimientos. La cosmovisión nos ayuda a poder interpretar no sólo deberes sino también oportunidades.
“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.” Eclesiastés 12:13
4. LA CARGA DE LOS PADRES DEBE SER REAL, Y NO SÓLO RELIGIOSA.
Quiero animar a todos los padres que oren por sus hijos, platiquen con sus hijos y confronten a sus hijos. Mi carga es más real que nunca. El día de ayer estuve casi hasta las dos de la mañana compartiendo precisamente nuestra fe y nuestra cosmovisión a nuestros hijos. Usted también puede enseñar a sus hijos en cada oportunidad que se presente. Cada oportunidad que tenga hable con ellos. En cada esquina ellos son bombardeados con diferentes ideologías y tendencias, por lo que no tenemos el lujo de quedarnos callados sin hacer nada.
Nuestra esperanza debe ser dar pisadas que nuestros hijos puedan seguir, y al hacerlo, se topen con nuestro Dios, y no dejarles pisadas que los lleven directamente al mundo.
“Dame, hijo mío, tu corazón, Y miren tus ojos por mis caminos.” Proverbios 23:26
Esto es lo que yo estoy tratando de lograr en mis hijos, y es mi oración que Dios bendiga mi esfuerzo y que mis hijos tengan un corazón correcto para Dios. Espero que estos pensamientos le motiven a estar más presente en la vida de sus hijos, y que le hayan ayudado a cobrar más ánimo para educarles en los caminos de Dios. Si esto fue de ánimo para usted compártalo, quizás alguien más también lo necesite.
