TAN CERCA DE NAVIDAD Y TAN LEJOS DE CRISTO

Quizás usted está leyendo esto por el título que escogí para este artículo. Por lo general, la mayoría pasa por alto de lo que realmente se trata la Navidad. Muchas veces tantas tradiciones y tantos eventos hacen difícil que nos detengamos a reconocer lo que celebramos. 

Cuando Cristo nació, los ángeles con las huestes celestiales celebraron al recién nacido rey.

“Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: 14  ¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” Lucas 2:13-14

Nosotros celebramos viendo hacia atrás. Podemos estar felices como los ángeles cuando Jesús estuvo dispuesto a despojarse de Sí mismo tomando forma humana, para que estando en esa forma humana pudiera un día cargar una cruz por nuestros pecados.

Creo que es necesario agregar que la celebración de la Navidad no es ordenada en la Biblia, pero tampoco es condenada. Entiendo que muchos hermanos con muy buenas intenciones viven frustrados en esta época porque no encuentran razón para celebrar, y se frustran que otros sí lo hacen. De mi punto de vista, si no encuentra una forma de honrar a Dios en esta temporada, pues es mejor no celebrar la Navidad. Pero si puede dar gloria a Dios por la forma que usted lo celebrará pues hágalo. 

Con eso explicado, quisiera enfocarme en cómo podemos estar cerca de la Navidad y estar muy lejos de Cristo. En medio de tanto que está sucediendo hoy, quiero enseñar unas cuantas advertencias que potencialmente le pueden alejar más de Cristo. 

1. EL MATERIALISMO PUEDE ALEJARLE DE CRISTO.

Mientras que es bonito expresar su amor por medio de un regalo, esto puede convertirse en competencias mundanas. Ya no es tanto un recordatorio de que un día vinieron magos a darle a Jesús regalos, ahora se trata sobre quién puede comprar más regalos y lucir más. Lejos de recordar a Cristo, lo único que están viviendo es la idolatría de la avaricia. 

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;” Colosenses 3:5

Podemos entender que personas sin Cristo estén en esta batalla, pero con este artículo me estoy dirigiendo a cristianos, quienes permiten que el materialismo tome control de su navidad. 

Para contrarrestar esto, siempre en la temporada de Navidad nos gusta dar a una familia que necesite. Usamos la expresión “bendecir a una familia”. Dios es el único que bendice, pero con lo que Dios nos ha bendecido a nosotros, podemos bendecir a otros. Mis hijos han sido testigos oculares de lágrimas de felicidad al llevar un regalo que podríamos haber usado en nosotros, pero decidimos expresar el amor de Cristo y dárselo a alguien más. 

Siempre quiero enseñarle a mis hijos que no todo lo que Dios nos da es para nosotros, sino también para dar. Siempre les recuerdo que nosotros debemos vivir lo que se ordena en 1 Timoteo 6:18

“Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos;” 1 Timoteo 6:18

No deje que la cultura y su materialismo lo alejen de Cristo en esta temporada. 

2. LA ENVIDIA PUEDE ALEJARLE DE CRISTO

Por otro lado del materialismo está la envidia. Tan destructiva es la envidia, que aunque se dirige hacia los demás, a quienes destruye es a los que la sienten y la expresan. Arruina a la persona “envidiosa”. Conforme al diccionario de la Real Academia la envidia es “tristeza o pesar del bien ajeno 2. Emulación, deseo de algo que no posee.” El diccionario Holman dice que la envidia es “Conciencia dolorida o resentida por el beneficio de otro sumada al deseo de poseer lo mismo”.

Tan destructiva es la envidia, que aunque se dirige hacia los demás, a quienes destruye es a los que la sienten y la expresan.

En lugar de pasar el tiempo dando gracias a Dios que Jesús nació para morir por sus pecados, pasará todo diciembre enojado con Dios por no poder comprar todo lo que desea, o más bien lo que otros se están comprando. Recuerde que la envidia es cuando reciente la benignidad de Dios en la vida de otras personas, mientras ignora la benignidad de Dios en su propia vida. Es por eso que la Biblia condena tanto la envidia.

“No envidies al hombre injusto, Ni escojas ninguno de sus caminos.” Proverbios 3:31

“Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia,” Romanos 13:13

La envidia es cuando reciente la benignidad de Dios en la vida de otras personas, mientras ignora la benignidad de Dios en su propia vida.

La envidia puede robarle todo gozo y felicidad. Estará tan plasmado por lo que otros tienen que pronto usted se convertirá en el “Grinch” de la Navidad, deseando mejor que nadie tenga nada ya que usted no lo tiene. 

“Cruel es la ira, e impetuoso el furor; Mas ¿quién podrá sostenerse delante de la envidia?” Proverbios 27:4

No deje que la envidia le robe toda gratitud que pueda tener en esta temporada. Dé gracias a Dios por lo que le ha dado. No se pierda la bendición por comparar lo que tiene con lo que alguien mas tiene. La felicidad termina cuando la comparación inicia. 

“Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.” Santiago 3:16

3. LA SUSTITUCIÓN DE CRISTO PUEDE ALEJARLE DE CRISTO.

Si va a celebrar la Navidad haga su enfoque alrededor de Cristo. Qué lamentable es cuando quitan a Cristo y ponen a Santa Claus. Deje digo esto antes que todos comiencen a argumentar sobre el tema. Creo que cada cristiano tendrá que decidir esto independientemente. No sé qué beneficio hay si les enseñamos a nuestros hijos que la Navidad se trata de un hombre gordo que trae regalos del Polo Norte. 

Quiero que mis hijos sepan que yo soy ese hombre gordo y que lo que pude regalarles vino de Cristo, porque Él es quien provee todas las cosas. Quiero recordarles a mis hijos lo que dice Deuteronomio 8:18

“Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día.” Deuteronomio 8:18

Es fácil que la celebración de la navidad se transforme en una celebración del “yo”, ahora imaginen quitar a Cristo y enseñarle a nuestros hijos otra razón por la estación. No quiten el pesebre para poner una carreta que vuela con renos; recuerden, lo más importante del pesebre es que apunta a una cruz, y la cruz apunta a una tumba vacía. 

Queremos que Cristo tenga la preeminencia en esta temporada.

“y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia;” Colosenses 1:18

Espero que estos pensamientos hayan sido de ayuda a usted y su celebración de la navidad. Si lo fue, compártalo con alguien más. 

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