“Estoy desanimado con la iglesia” es una de las frases más abusadas y usadas por cristianos que solo quieren ventilar sus desacuerdos. Por lo regular esto lo dice alguien que no quedó feliz con una decisión que se tomó, o está en desacuerdo en cómo se manejó un asunto del cual ellos mismos no tienen toda la información. Lo terrible del uso de las palabras “estoy desanimado con la iglesia” es que provoca simpatía en la mayor parte de la gente que escucha el “porqué” están desanimados, cuando quizás debería de provocar el deseo de corregir tal actitud en la persona desanimada.
Lo terrible del uso de las palabras “estoy desanimado con la iglesia” es que provoca simpatía en la mayor parte de la gente que escucha el “porqué” están desanimados, cuando quizás debería de provocar el deseo de corregir tal actitud en la persona desanimada
Siempre se me ha hecho interesante cómo las mismas personas auto llamadas a defender todo lo que ellos perciben que es una injusticia, salen al rescate de tales personas “desanimadas”. Lo que casi no he visto es que verdaderamente ayuden a alguien en este tipo de desánimo, sino más bien crece el grupo que ahora está desanimado; algo así como una infección, un virus. Uno contagia a otro. Y bien se cumplen las Escrituras cuando nos advierten:
“No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.” 1 Corintios 15:33
Lo que comenzó con una persona que se “desanimó”, ahora son cuatro personas “desanimadas”. Una quizás por capricho, y las otras por escuchar el capricho y no tener toda la información completa. Solo llegan a la conclusión de que la persona “desanimada” tiene toda la razón de estar así. Muchas personas que no saben cómo aconsejar, tienen buen oido para que todos les ventilen sus chismes y problemas, pero no tienen la madurez ni el conocimiento bíblico para ofrecer una ayuda sabia, por lo cual lo único que hacen es simpatizarse de la persona en desánimo.
Muchas personas que no saben cómo aconsejar, tienen buen oido para que todos les ventilen sus chismes y problemas, pero no tienen la madurez ni el conocimiento bíblico para ofrecer una ayuda sabia, por lo cual lo único que hacen es simpatizarse de la persona en desánimo.
Una persona puede desanimarse por diferentes motivos. Todos hemos sentido los efectos del desánimo en nuestras vidas. Todos hemos caído, tarde o temprano, en un sentimiento en el que “no tenemos ánimo”. La pregunta más importante es: ¿Por qué una persona se siente desanimada? Como consejero bíblico, mi trabajo es siempre llegar a la raíz. Muchos solo quieren tratar con síntomas, y no se imaginan el daño que hacen, porque solo ofrecen ánimo o palabras que miman al desanimado cuando muchas veces necesitan corrección.
Muchas veces el desánimo puede venir por problemas grandes de salud, tragedia, muerte, necesidades. En estos casos, el consejero bíblico ofrecerá versículos de la Escritura para fortalecer la fe, y ayudar a la persona a obtener un propósito durante esa dificultad. Otras veces, alguien podrá sentir desánimo por enojo, orgullo, amargura, pleitos, carnalidad. En estos casos es importante aprender cómo corregir la raíz del problema. En estos casos, el desanimado no necesita un hombro para llorar, necesita un buen amigo para corregirle con las Escrituras.
“En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.” Proverbios 17:17
“Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que aborrece.” Proverbios 27:6
El no tratar con el desánimo “incorrecto” adecuadamente, causa más daño que la razón por la que se desanimaron en un principio. Si yo le llamo la atención a mis hijos, y ellos no aceptan mi corrección, solo se enojan y se llenan de ira. Luego correrán a su mamá que ofrece comprensión, que solo los abraza para decirles “pobrecitos, no puede ser que tu papi te haya hecho esto a ti…” eso sería sumamente destructivo para mis hijos. En lugar de ser corregidos, seguirán en su mal camino por haber sido solapados por su madre. Los hijos tratados así siempre se irán con la persona que no los reprende. Los cristianos son iguales y por eso la Biblia sigue siendo cierta al decirlo esto:
“El escarnecedor no ama al que le reprende, ni se junta con los sabios.” Proverbios 15:12
Muchos que se rinden continuamente a sus caprichos y siempre andan desanimados, terminarán conviviendo en grupos de otros iguales a ellos. Se les verá portando un rostro largo de tristeza porque Dios los ha puesto en tal iglesia, que es tan terrible porque se tomó una decisión que no les gustó, o porque algo sucedió de lo que ellos no estaban de acuerdo, o percibieron algo que no les pareció. Estas personas no necesitan brazos hacia dónde correr y llorar, necesitan un fiel cristiano que sepa usar las Escrituras y ofrecer ayuda verdadera.
EL EJEMPLO DE JONÁS
Jonás estaba “desanimado”, no tenia el ánimo para seguir. Incluso se quería morir. Si Jonás estuviera en una iglesia, quizás dijera: “estoy muy desanimado”; “no estoy de acuerdo con Dios en algo”; “no se me hizo correcto algo que hizo Dios”; “no me gusto cómo tomó la decisión Dios acerca de algo que me pidió que hiciera”; “me mandó a predicar juicio a la ciudad de Nínive y Él decidió perdonarles. No sé por qué perdí mi tiempo haciendo lo que me pidió si de todos modos los iba a perdonar.”
Sea como sea, Jonás no estaba en acuerdo con Dios y quería morir. Su desánimo y depresión vino por su coraje, su ira, su berrinche de que no se hizo como él quería. Y al no estar de acuerdo con Dios, se llenó de enojo. Es necesario tratar correctamente cuando alguien se siente de esta forma solo porque “no están de acuerdo con algo”, vs. cuando verdaderamente están pasando por algo doloroso.
Muchos cristianos cometen el gran error de tomar el lado de Jonás. Quizás criticando lo que Dios hizo al escuchar la versión de Jonás. Quizás otros solo se quedarían con una perspectiva negativa hacia Dios, ya que la conclusión de tal persona sería: “el desánimo de Jonás es culpa de Dios”. Muy pocos cristianos vieran el rostro decaído de Jonás, y lo corregirían por su capricho. Para muchos cristianos que su solo interés es hacer feliz a la gente, se les dificulta el ser verdaderos consejeros cristianos, ya que no entienden la diferencia entre un “desánimo” causado por un verdadero problema y un “desánimo” causado por un capricho, amargura, enojo, orgullo, etc.
Para muchos cristianos que su solo interés es hacer feliz a la gente, se les dificulta el ser verdaderos consejeros cristianos, ya que no entienden la diferencia entre un “desánimo” causado por un verdadero problema y un “desánimo” causado por un capricho, amargura, enojo, orgullo, etc
¿Qué hizo Dios? Dios corrigió a Jonás. Tuvo que secar una calabacera para enseñarle una lección, y mostrarle por qué no era correcta la forma en que estaba actuando. Yo sé que suena incomprensible llamarle la atención a alguien que está desanimado, porque muchos piensan que lo único que se tiene que hacer es ofrecer ánimo. El ánimo verdadero que tenemos que ofrecer es el ánimo de hacer la voluntad de Dios, no la voluntad propia. El ánimo que muchos necesitan es el ánimo de perdonar, el ánimo de someterse, el ánimo de continuar, el ánimo de no chismear y ventilar problemas, el ánimo de pagar, el ánimo de que vayan a pedir perdón, el ánimo de arrepentirse de una mala actitud.
El ánimo verdadero que tenemos que ofrecer es el ánimo de hacer la voluntad de Dios, no la voluntad propia.
Para no hacer este artículo demasiado largo, veamos estas verdades.
1. LA RAIZ DEL DESÁNIMO DE JONÁS ERA EL ENOJO
“Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. 2 Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal.” Jonás 4:1-2
Si lo vemos por el lente de una persona que no sabe aconsejar, veremos el lado de Jonás. ¿Cuál es la perspectiva de Jonás? La frase “apesadumbró” significa que Jonás “ardió en ira”. ¡Estaba enojado con Dios porque Dios no mató al pueblo de Nínive! ¿Por qué estaba tan enojado? Hay varias razones. Aquí hay algunos:
Una de las marcas de un verdadero profeta era que sus profecías siempre se cumplían (Deut. 18:20–22). Jonás había dicho que los ninivitas serían destruidos (Jonás 3:4). Si esto no sucedía, Jonás sería considerado un falso profeta. Sus compañeros judíos se enojarían con él por predicar un mensaje que traería salvación a sus enemigos. Lo verían como un traidor. ¡Jonás odiaba al pueblo de Nínive! ¡Nada le habría agradado más que verlos a todos destruidos por Dios! Y las posibilidades del “porqué” se sentía así pueden ser muchas más.
Si alguien no conoce bien cómo aconsejar, cometerá un gran error al intentar hacerlo. Porque escuchará solo el razonamiento de Jonás y rápidamente le dará toda la razón a él.
Vemos el resentimiento Jonás en el versículo 2. “…Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal”.
Jonás le dice al Señor que esto es lo que sabía que sucedería. Por eso se escapó en primer lugar. ¡Lo que ves aquí es a un hombre dando una fiesta de lástima de primera clase! Jonás no se salió con la suya y quiere que Dios sepa que está molesto. ¡Su dolor y enojo son tan profundos que incluso intenta desquitarse con el Señor!
En caso de que no lo sepas, ¡tus brazos son demasiado cortos para boxear con Dios! Será muy sabio que tengamos cuidado cuando decidamos levantarnos contra Dios, sólo porque Él no acomodó la vida como pensamos que debería acomodarse. A nadie le gusta lo que la vida muchas veces trae, pero los que aman más al Señor son los que recuerdan que Dios siempre sabe lo mejor y siempre hace lo mejor para sus hijos.
“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria;” 2 Corintios 4:17
Jonás entonces procede a pedirle a Dios que le quite la vida.
“Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida.” Jonás 4:2
Como no salió con la suya y tuvo que soportar la vergüenza, quiso renunciar a la vida misma. ¡Qué comentario más triste!
Pero espera, ¿cuántas personas han dado muerte a su testimonio y han renunciado a servir a Dios porque Él no les dio lo que querían? Sólo les recordaré que la obediencia a lo que el Señor nos trae es mejor que cualquier otra cosa que le puedan dar. Recuerden que es nuestro trabajo seguir a Dios, Él es el Patrón, Él decide. Él no se tiene que someter a nosotros. Y ese fue el problema fundamental con Jonás. Se le olvidó quién esta sirviendo a quién.
¿cuántas personas han dado muerte a su testimonio y han renunciado a servir a Dios porque Él no les dio lo que querían?
2. JONÁS SE ENVUELVE EN REBELIÓN
“Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto? 5 Y salió Jonás de la ciudad, y acampó hacia el oriente de la ciudad, y se hizo allí una enramada, y se sentó debajo de ella a la sombra, hasta ver qué acontecería en la ciudad.” Jonás 4:5
Regularmente cuando las personas no quieren corregirse, terminarán empeorando. Después de que Jonás es confrontado por su enojo, no cambia de opinión. En lugar de esto, sube una colina en las afueras de la ciudad, se cruza de brazos y se sienta a esperar. Probablemente espera que el Señor cambie de opinión. Quizás pensaba: “cuando Dios vea lo enojado que estoy, va a cambiar su decisión sobre a ciudad”. Jonás no se salió con la suya en Nínive, y no se salió con la suya en cuanto a la muerte, así que simplemente comienza a hacer pucheros.
Hay muchas personas como Jonás en las iglesias. Por alguna razón la vida no ha ido como la tenían planeada. Su respuesta a estos acontecimientos no es una humilde sumisión a la voluntad del Señor. ¡No! Comienzan a buscar cómplices en el mar de miseria en la que se encuentran. Es como si Jonás dijera: “Señor, yo me someto a ti tan solo que decidas como yo quiero”. Así son muchos que asisten en las iglesias. Estarán felices solo si el pastor alinea todas sus decisiones conforme al pensar de ellos. Como si dijeran: “Nos someteremos al liderazgo del pastor tan solo si estoy de acuerdo con las decisiones que toma”, y viven diciendo a todos que están “desanimados en la iglesia”.
3. DIOS CONFRONTA EL DESÁNIMO DE JONÁS
Dios no tuvo un sentido de lástima por Jonás. Él quiere ayudar a Jonás. Y sabe que si Jonás continua así, no será lo mejor para él; por lo cual Dios entonces le corrige.
“Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?” Jonás 4:4
“Y preparó Jehová Dios una calabacera, la cual creció sobre Jonás para que hiciese sombra sobre su cabeza, y le librase de su malestar; y Jonás se alegró grandemente por la calabacera. 7 Pero al venir el alba del día siguiente, Dios preparó un gusano, el cual hirió la calabacera, y se secó.” Jonás 4:6-8
Dios sabe usar objetos para enseñarnos grandes verdades. Dios usó una calabacera para enseñarle a Jonás lo mal que estaba. Le trajo alegría con la sombra que ella proveía solo para quitársela de nuevo. Se molestó otra vez con Dios por la calabacera que se secó. Deja digo esto: como el corazón de Jonás aun no se había arreglado, el ciclo de buscar razones para enojarse con Dios iba seguir creciendo.
Cuando las personas están desanimados de la misma forma, sus ojos cambian y ven todas las acciones de la persona con la que están enojados en su contra. Si alguien esta enojado conmigo como pastor ellos piensan que todo lo que hago, digo, y ordeno es para estar en contra de ellos. Puedo decir: “vamos a pintar los baños azules”, y ellos van pensar: “el pastor sabe que odio el color azul por eso los quiere pintar azul”. Y la historia continua. Si el corazón no cambia, tampoco cambiará el comportamiento. Si el corazón no cambia, tampoco cambiará el resentimiento. Por esa razón, los “Jonás” de las iglesias necesitan reprensión, no lastima.
Cuando las personas están desanimados de la misma forma, sus ojos cambian y ven todas las acciones de la persona con la que están enojados en su contra.
Noten como Dios trató con Jonás.
“Entonces dijo Dios a Jonás: ¿Tanto te enojas por la calabacera? Y él respondió: Mucho me enojo, hasta la muerte. 10 Y dijo Jehová: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció. 11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no saben discernir entre su mano derecha y su mano izquierda, y muchos animales?” Jonás 4:9-11
Dios le recuerda a Jonás que a éste le importaba más una vid que las almas de la gente de Nínive. ¡Personas hechas a imagen de Dios y personas que habrían perecido si Él no hubiera intervenido!
Si conoce a alguien que esté “desanimado” averigüe la causa, tenga discernimiento para percibir si es correcto o no. Tenga la madurez para saber cuándo ofrecer ánimo bíblico, y cuándo ofrecer reprensión bíblica. Reconozca cómo identificar la razón del desánimo, y ver si es por motivo carnal o motivo de un problema.
Espero que este artículo le haya ayudado. Si fue de bendición, compártelo para que otros reciban la bendición también.

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