¿PENSANDO EN IRSE DE SU IGLESIA?

No se imaginan lo difícil que será este artículo de leer. Es importante ayudar a educar a los hermanos de las iglesias para saber cómo podemos, efectivamente, ser una buena iglesia. Esto incomodará a muchos miembros de iglesias que están manejando mal ciertas circunstancias. Estoy seguro de que muchos pastores no les gustará algunas de las cosas que estaré escribiendo, pero espero hacer lo mejor posible para que Dios sea glorificado, y dar una instrucción sana. 

Muchas veces recibo mensajes de hermanos que quieren salir de sus iglesias. Quizás esto será, en cierta forma, también real en mi congregación. Con frecuencia, la desesperación se siente entre los textos que recibo. Leo desde desacuerdos serios, a simplemente triviales, como el que “no estaban de acuerdo con una decisión que tomó el pastor”, (escribí un artículo que ayuda con esto, se llama: “Estoy desanimado con la iglesia”, y se puede leer aquí). En repetidas ocaciones se trata de inmadurez de los hermanos, otras veces son abusos de los pastores, y esto se vuelve aun más complicado (pronto estaré escribiendo sobre el abuso emocional que sucede en iglesias).

LA IGLESIA ES EL CUERPO DE CRISTO

Se debe establecer lo siguiente: la iglesia es el cuerpo de Cristo, y cada iglesia local representa al cuerpo de Cristo. Nosotros creemos en la importancia de la iglesia local. La palabra “ekklesia” significa asamblea o una asamblea que ha sido llamada a estar aparte. Jesús es quien está edificando la iglesia. (Mateo 16:18). La iglesia debe congregarse (1 Corintios 11:18, Hebreos 10:25) La iglesia no es un individuo, sino la congregación reunida. En esta iglesia Dios pone a pastores para dirigir, por lo cual la iglesia es llamada a seguir la dirección del pastor (Hebreos 13:17). Unidos, la iglesia debe combatir unánime, sintiendo la misma cosa, caminando hacia la misma dirección (Filipenses 1:27).

La iglesia es muy importante para Dios. Profundizaría más en esto, pero el artículo no se trata de la doctrina de la iglesia. Se trata de qué sucede cuando ya no quieres estar en tu iglesia. Esto hace el tema muy difícil, y aún como pastor de una congregación, he tenido que vivir las cosas que estaré recomendando; aunque no lo niego, ha sido doloroso.

LOS IDEALES NO SIEMPRE EXISTEN

En un mundo perfecto, todos los cristianos fuéramos llenos del Espíritu Santo, y supiéramos perdonar; todos seríamos humildes, y el orgullo no arruinaría lo que estamos tratando de hacer. En un ideal perfecto, no existiera la amargura, porque todos se perdonarían. No hubiera divisiones, porque todos son espirituales, y la gente espiritual no está en pleitos (1 Corintios 3).

Comprendemos que esto no es así. Al contrario, siempre hay hermanos en rencillas; existen personas que no se hablan. El orgullo lleva a la gente a hacer cosas por contienda y vanagloria. Muchas veces el pastor puede fallar en desquitarse con la congregación de algo que aflige su corazón. Esa es la realidad en la que estamos. 

CUANDO ESTAN DE ACUERDO QUE ESTAN EN DESACUERDO.

¿Qué hacemos cuando simplemente no hay forma de trabajar juntos? En nuestra iglesia yo siempre he manejado una política de puerta abierta. Los que quieran venir pueden venir, y los que no quieren estar en la iglesia, son libres para irse. Yo sé que esto puede causar shock. También me he topado con filosofías donde se cree que sólo “la muerte puede sacarte de la iglesia”. Llegando a Mexico me topé más con esto que en los Estados Unidos. 

Muchas veces, y más de lo que quiero admitir, se han ido familias de mi iglesia porque no quieren ser parte de nuestra congregación. Es doloroso, penoso, y en cierta forma, ofensivo, digo, ¿quién no querría escucharme a mí predicar? (ja, ja, ja, es broma). Pero sucede. Vengo de una escuela donde se me enseñó que la iglesia es de Cristo, no mía. Yo solo cuido la iglesia por parte del patrón, quien es Cristo. Por lo cual, mi guía para la iglesia no debe ser forzosa.

“apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonestá, sino con ánimo pronto;” 1 Pedro 5:2

Es el trabajo de la iglesia seguirme, pero no lo podré lograr a la fuerza. Es algo que Dios tiene que obrar en el corazón de la grey. Recuerdo las palabras del hermano Garlick: “Luis ¿si yo viniera y maltratara a Magdalena, tu esposa, cómo me vieras?”. Luego me dijo: “La iglesia es la novia de Cristo. Si quieres estar bien con el novio, vale más que trates bien a la novia”. Esas palabras me impactaron. Dios sabe que tomo mi trabajo enserio en la iglesia. En cada predicación, cada consejo, y cada dirección, quiero estar seguro de que Dios está complacido conmigo. No quisiera meterme en problemas con el novio. 

Si quieres estar bien con el novio, vale más que trates bien a la novia.

A veces las ovejas de la grey no están de acuerdo con la dirección de la iglesia, o no están de acuerdo con las decisiones que estoy tomando. Si veo que tienen razón, un simple ajuste será suficiente para poner la dirección correcta. Pero a menudo, la dirección no es la incorrecta; sino que los hermanos simplemente no quieren seguir en la misma dirección. Típicamente muchos pastores aquí pierden control y comienzan a apedrear a las ovejas desde el púlpito, esperando a que cambien de opinión. Pero eso puede ser igualmente destructivo. 

Yo sé que mi llamado fue a ser pastor. Dios me llamó a servir a una congregación proveyendo liderazgo. Dios no me llamó a ser un payaso, o alguien que se preocupa constantemente de que todos estén felices conmigo. Yo puedo aguantar si alguien no está de acuerdo conmigo, y por lo regular lo mantengo entre yo y el hermano que está en desacuerdo. Donde veo que se cometen muchos errores es cuando los hermanos comienzan a decirles a todos que no están de acuerdo con el pastor. 

Dios no me llamó a ser payaso, o alguien que se preocupa constantemente d que todos estén felices conmigo.

Esto habla muy mal de la madurez de tal hermano que hace eso. Porque un individuo no es más importante que la unidad de la iglesia como cuerpo. Por ejemplo, parte del trabajo del pastor es mantener la unidad en la iglesia.

Un individuo no es más importante que la unidad de la iglesia como cuerpo.

“Más os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. 18 Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos. 19 Porque vuestra obediencia ha venido a ser notoria a todos, así que me gozo de vosotros; pero quiero que seáis sabios para el bien, e ingenuos para el mal.” Romanos 16:17-19

Para mí, alguien puede estar en desacuerdo todo lo que quieran conmigo. No es un problema digerir que estén en desacuerdo. El problema sucede cuando van y le dicen a todos los demás, a gente que ni sabe del problema, y los infectan con pensamientos divisores. Los cristianos que hacen eso son inmaduros, porque en lugar de preocuparse de la unidad, sólo están preocupados de que sus puntos de vista sean escuchados. 

Cuando alguien no está feliz en la iglesia que pastoreo, no está feliz conmigo. Simplemente se nota que en cada sermón o reunión, pareciera como si sólo trataran de respirar bajo el agua. Yo mejor les abro la puerta para que busquen otra iglesia, y no sólo esto, yo les ayudo hablando con el pastor de la iglesia donde quieren ir, para que los reciban. No tengo que usar amenazas de no dar cartas de transferencia como muchos suelen hacer. Un pastor y yo estábamos debatiendo este tema, y le expuse mi sentir cuando le dije: “Yo prefiero que las personas que asisten a mi iglesia no lo estén haciendo a fuerzas”, y el me dijo: “Es fácil decir eso porque nadie se quiere ir de tu iglesia. Si yo le dijera a mi iglesia que se pueden ir todos lo que quieren, se van todos”. 

No supe cómo digerir eso. Yo le dije: “prefiero ver a los hermanos sirviendo en otra iglesia, que en el mundo sirviendo al pecado, porque esto es voluntad de Dios”. Él me dijo: “yo prefiero verlos en el mundo que en tu iglesia, porque si otros ven que les va bien, se van a ir de mi iglesia”. Pobre pastor, no me imagino lo que es vivir luchando para que nadie se vaya. Creyendo que a la fuerza es como se va a quedar la gente. El cimiento que opera en él es la inseguridad; cree que todos se quieren ir. Es como el novio celoso que, como maltrata a su novia, cela a cualquier hombre que la ve, porque toda persona que la tratará bien a ella es una amenaza para él.

No se imaginan que existe una posibilidad de que un día una familia que ha salido de la iglesia se arrepienta y regrese, si se maneja de tal forma que la puerta siga abierta. Muchos pastores crucifican a aquellos que se van, no porque huyen de disciplina porque cayeron en pecado, sino que simplemente no quieren estar allí. Y cuando terminan su crucifixión, la familia que en un tiempo quizás regresaba, ya no regresará. Hemos ganado más, aunque duela más el orar y desear el bien a alguien que se está yendo de la iglesia, pero creo que esto honra más a Dios, a que yo tenga a todos amenazados y se queden sólo por temor de que nadie más los va a recibir. 

Hacemos más con gente libre que con gente esclava, y dependiendo de cómo la gente de su congregación se ve, va a servir. Como iglesia podemos hacer más porque hay un dulce espíritu. Nadie está a la fuerza. La gente es libre y no tiene una cadena emocional que los mantenga atados. Ellos están allí porque están de acuerdo con el propósito, la dirección y con el pastor de la iglesia.

Hacemos más con gente libre que con gente esclava.

Llegarán tiempos en los que los hermanos no están en acuerdo. Con mucho gusto les ayudo a encontrar un lugar donde puedan servir y rendir fruto. Lo que ellos no tienen el derecho de hacer es levantar contiendas en la iglesia. Por eso es más práctico que alguien que no quiera estar allí se vaya, a tener a alguien a fuerzas y que siempre esté dando la contraria. No queremos que la gente que visite o que venga a la iglesia sean contaminados por tales hermanos. 

LA FORMA CORRECTA DE SALIR 

En este artículo estoy tratando de ayudar quizás a futuras personas que estén viendo hacia nuevos pastos. Hermanos que quizás no quieran estar en su iglesia. Ya establecimos que a la fuerza no es saludable que gente asista a la congregación, pero si van a salir, ésta es la mejor forma de hacerlo. 

1. NO TIRE VENENO EN SU SALIDA

Muchos no entienden el gran daño que causan cuando pierden control de sí mismos, y comienzan a decirle a todos por qué se van. Si alguien se va, que se vaya, pero que lo haga decentemente y con orden. (1 Corintios 14:40). He escuchado de hermanos que se ponen a llamarle a sus conocidos para hablar mal del pastor y ventilan todos sus desacuerdos. Eso no es edificante. Si te vas de tu iglesia, vete sin causarle daño.  Así como pastores pueden arruinar la esperanza de regreso de alguien quien ellos mismos crucifican, también los miembros que se van, pueden arruinar la esperanza del regreso al hablar mal del pastor y del asunto ante el resto de los hermanos. 

En mi iglesia, si alguien sale sacando las uñas, tratando de dañar la unidad de la iglesia, y si un día tal persona quiere regresar, será llamada a cuentas. Muchas veces por temor a eso no regresan. Así como no tengo problema en que alguien se vaya, sí soy muy celoso de la unidad de la iglesia. Si usted sale, hágalo de la mejor forma en la que Dios estaría de acuerdo con su espíritu y la forma que se conduce. No debe estar tan envuelto en su carne que pierda la razón. 

“solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;” Efesios 4:3

2. ES MEJOR MANTENER UNA DISTANCIA CON LOS HERMANOS QUE ESTÁ DEJANDO ATRÁS.

Muchos hermanos no comprenden lo complejo que es esto. Para que usted pueda instalarse bien en una nueva iglesia tiene que dejar por completo la otra. Muchos quieren mantenerse en compañerismo con los hermanos de la iglesia que dejaron como si todo estuviera normal. Eso no es saludable. Me ha sorprendido el nivel de discernimiento que muchos tienen. Se juntan como si todo estuviera bien. Se toman fotos y las publican, y sea lo que sea, esa foto comunica algo. 

Yo nunca he entendido por qué gente de mi iglesia quisiera pasar tiempo de compañerismo con alguien que sale de nuestra iglesia y hablan pésimas cosas de mí. Nunca he podido comprenderlo. La persona que se aparta, se apartó voluntariamente, fue decisión de ellos. Es tiempo de que haga nuevos amigos en la iglesia donde va estar. Los que se mantienen en contacto con la familia que se fue no ven el daño que ellos le causan, porque siempre facilitarán el que tal familia nunca sea de la nueva iglesia por completo. Muchos quizás digan “es que los estamos animando”, pero en realidad sólo hace mas difícil el proceso. Ellos no se meterán al cien a la siguiente iglesia porque están con un pie en la nueva y con otro pie en la iglesia que dejaron, ya que sus amistades siguen siendo las mismas. 

Yo sé que este artículo no trató del idealismo en que debemos vivir. Es ideal que un matrimonio se mantenga casado para el resto de sus vidas, pero fue la dureza del corazón del hombre que movió a Dios dar su cláusula de excepción (Mateo 19:8). Entiendo que en el idealismo, Pablo y Bernabé iban a poder continuar juntos, pero vieron mejor el separarse para seguir adelante. (Hechos 15:39). Así en muchos de los casos tenemos que estar seguros que honramos a Dios aún en el proceso de perder una familia de nuestra congregación, o en el caso de tomar la decisión que ya no quiere continuar en su iglesia. 

“Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” 1 Corintios 10:31

Si este artículo fue de ayuda, compártalo para que sea una ayuda a otros. 

2 thoughts on “¿PENSANDO EN IRSE DE SU IGLESIA?

  1. Muchas gracias por este y otros muchos artículos👍🏼 este me ha sido de bendición ya que me ayudará aún más a ser de bendición a una familia de mi iglesia que esta pasando por este asunto. Mi buen Dios continúe usándoles para honra y gloria de su nombre.

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