LA ESPERA EN LA SOLTERÍA

Hace poco se comprometió una pareja de nuestra iglesia. Para mí es emocionante ver a nuestros jóvenes crecer y estar listos para tomar el siguiente paso en su vida de adultos, pero siempre que hay un nuevo compromiso, otros/as jóvenes quedan con el sentimiento de querer ser los siguientes.

Al viajar a diferentes conferencias Dios me ha dado la oportunidad de conocer a muchos jóvenes, buenos jóvenes que sirven al Señor y tienen un corazón para Él. Lo triste es que al conocerles, muchos de ellos tienen el rostro igual; un rostro de tristeza, desconexión y confusión. Dentro de ellos saben que Dios es bueno, y que vale la pena seguir sirviendo a Cristo, pero también existe un deseo grande de casarse. 

LAS EXPECTATIVAS MUY ALTAS

No hay una sola razón que conteste el por qué se encuentran en esa situación y con esa tristeza. Muchos jóvenes que en su tiempo tenían pegue, se les acercaba una nueva oportunidad de conocer a alguien, pero rechazaban porque nunca era el perfecto perfil que buscaban. Como había tantas opciones era mas fácil ser muy específico, muy demandante, con las expectativas muy altas. Esto me recuerda a una historia:

Había una mujer a quien se le aparece un ángel y le dice; ¿ves ese edificio?, la mujer dice “sí”. En ese edificio está el hombre de tu sueños. Pero existen reglas que debes conocer antes de entrar a ese edificio. La primer regla es que al subir a un piso ya no puedes regresar abajo. Al tocar una puerta, si no te gusta la opción, puedes continuar hacia arriba en la siguiente planta. Pero recuerda, no puedes regresar abajo. La mujer con anticipación entra al edificio, sube las escaleras al primer piso, toca su primer puerta y le dicen: “en este edificio existe el hombre que es buen trabajador, pero no es cariñoso”. La mujer lo piensa, y decide ir al otro piso a ver qué hay. Llegando al segundo piso toca la puerta y dice el rótulo: “en este piso está un hombre que es bueno para trabajar y muy afectuoso”. La mujer piensa qué tipo de hombre estará en el siguiente piso, por lo cual sube. Llegando al tercer piso toca la puerta y el rótulo dice: “en este piso el hombre es buen trabajador, sumamente afectuoso, y le gusta ayudar con la limpieza en el hogar”. ¡Wow!, dice la mujer, “pero existe un piso más ¿qué tipo de hombre existirá en el siguiente piso?” Al llegar al piso final, toca la puerta, la cual se abre y lee el rótulo el cual decía: “en este piso no hay nadie, y esto solo sirve para mostrarte que ningún tipo de hombre es suficiente para la mujer, ahora vivirás sola”. Jajaja, esto un chiste totalmente, pero refleja una realidad.

La vida es complicada, y no podemos esperar perfección – aunque tampoco hay que conformarse con una vida pecaminosa. Muchos hombres pueden estar esperando a una miss universo que toque el piano, que sepa cinco lenguajes, que sepa cocinar, hacer tortillas a mano, y que pueda hacer milagros en la cocina con agua, sal y cacahuates. Tal mujer quizás no exista. Por otro lado está la dama en espera de un galán que ore tres horas cada mañana, tenga dinero ahorrado para diez años, que sea guapo, fit, que sea la persona que llena la expectativas de ella, sus amigas y sus familiares. En otras palabras, busca la aprobación de todos, sin que le digan algo negativo. En ambos casos son sólo sueños, muy poco realistas. 

En todos los casos muchos jóvenes se pierden una buena opción por escuchar la opinión de sus amistades. Cuando dicen “es buen hermano pero hace tiempo tuvo un noviazgo con tal persona y no quieres ser la segunda”. ¿Queeeeeeeeee? Esto sí me mata, porque la mayor parte de las jóvenes hacen caso a un comentario tan ridículo como ese y dejan ir a una buena opción por lo que sus “amigas celosas” dicen. Son sólo niñerías. Muchas veces no faltan los comentarios que familiares dicen, como: “no es bonita”, “está feo”, lo cual lleva a una persona a dejar ir una buena opción. 

En todos los casos muchos jóvenes se pierden una buena opción por escuchar la opinión de sus amistades.

Quiero dejar esto en claro: debes ignorar todo tipo de comentarios que son en base de opinión y gustos. Si alguien opina algo en cuanto al carácter de la persona, ahora sí recomendaría poner atención sobre lo que se dice, porque eso sí es importante. Cuando es solamente que a tu amiga se le hace feo el que te busca, esa es la opinión de ella, no debe manipular tu manera de ver a un joven. De cualquier manera, si sigues haciendo caso a cada opinión trivial de cada persona, terminarás soltera o soltero, y ahora sí, la persona con la que te cases tendrá el potencial de estar tan feo que ni el diablo se le acercaría, jajajaja estoy jugando con eso, pero quisiera que puedan entender lo que estoy tratando de explicar.

Si alguien opina algo en cuanto al carácter de la persona, ahora sí recomendaría poner atención sobre lo que se dice, porque eso sí es importante.

Una vez hablé con una hermana que sufría mucho porque ya tenía más de 40 años y aún no se casaba. Lo triste fue escuchar a sus padres lamentarse con ella la realidad de que, el muchacho con quien le habían aconsejado no aceptar el cortejo, terminó siendo un buen hombre, un hombre con una buena familia. Ellos me confesaron que se rindieron a las opiniones de los demás. A la mamá no le gustaba que el muchacho había tenido interés en alguien que ellos conocían (eso le dio sentencia de muerte ante los ojos de ella). Para el padre no era lo suficiente solvente; para sus hermanos no era suficiente guapo. Al final, esta joven le dijo no, porque estaba esperando al galán que llenara el ojo de toda su familia. Quiero aclarar que el primer joven no tenía nada de malo con su caminar con Dios y su entrega a Dios. Todos decían que eran un buen muchacho, pero sólo no llenaba el ojo de la familia. Luego vino el galán que esperaban, pero él era todo lo contrario al otro muchacho. Mejor parecido, más exitoso, quien hasta entonces no había intentado cortejar a nadie en la iglesia, porque después se dieron cuenta que todas sus novias habían sido del mundo. En los meses que comenzó a conocer a este joven, ella veía que no eran tan fiel a la iglesia; también notaba que era muy privado con su celular, siempre era primero el trabajo. Llegó el día que otro joven de la iglesia arregló su vida, y por convicción del Espíritu Santo fue a confesarle la verdad de su galán. Él le confeso que los dos andaban mal y que su novio era un mujeriego, con serios problemas morales. Imagínense la tristeza que ella sintió. Su príncipe terminó siendo un sapo. Así no van las historias con finales felices.

Al hablar con ella, me dijo que sí le gustaba el primer muchacho, que le fascinaba cómo era; le agradaba su testimonio y su personalidad. Ella me dijo: “yo luché con tanta amargura contra mis padres porque los culpaba; me enoje con mis hermanas por todos sus comentarios”. Ella continuó diciendo: “los culpaba a ellos  porque influyeron en mi decisión de decirle no al primer muchacho, pero tuve que tomar responsabilidad, en realidad fue mi culpa, quería que todos estuvieran felices, que todos estuvieran de acuerdo, que todos no tuvieran un comentario negativo. Me preocupé tanto en lo que ellos pensaban que me perdí a un buen hombre….”. El padre, con lágrimas al ver a su hija tan conmovida me dijo “ahora lo veo y digo, él podría haber sido mi yerno. Me pesa porque es un buen hombre y su esposa se ve tan feliz, podría haber sido mi hija que fuera feliz así”. Se pudieran imaginar lo difícil y complicado que fue esta conversación. Más que nada, los padres se sentían tan mal porque ellos la detuvieron por algo que era relativamente simple y algo juvenil. 

No quisiera agregar más drama a este artículo, pero sí quiero ofrecer un poco de dirección si te encuentras en espera y sientes que se va el tiempo. Quizás la soledad ya comienza a sentirse más. Cada vez que vas a la iglesia existe un sentimiento de desconexión. Quizás caminas y sonríes pero siempre pensando en qué va a pasar. Dejen les animo en las siguientes áreas.

1. NO ENVIDIES A LOS MALOS. 

Yo sé que todos dijeran “¡jamás! Pero al hablar con muchos solteros, la realidad es que se sienten como si hubieran hecho las cosas mal, o si quizás ya estuvieran casados. Dentro de ellos hay algo que resienten. Pudieran lamentar incluso haberle dicho “no” al joven que andaba mal. Este mismo sentimiento lo expresó Jeremías. 

“Justo eres tú, oh Jehová, para que yo dispute contigo; sin embargo, alegaré mi causa ante ti. ¿Por qué es prosperado el camino de los impíos, y tienen bien todos los que se portan deslealmente?” Jeremías 12:1

Puede sentirse difícil esperar mientras que ves “prosperar” a aquellos que hicieron las cosas mal. Sólo recuerda: lo que piensas que es prosperidad, puede ser muy diferente a la realidad de ese matrimonio. Habacuc sintió lo mismo.

“Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él,” Habacuc 1:13

David sintió lo mismo:

“He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 13  Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia; 14  Pues he sido azotado todo el día, Y castigado todas las mañanas.” Salmos 73:12-14

Si ellos lo sintieron, es posible que también los que hemos hecho lo correcto, en un momento nos encontramos en una situación en la cual es natural hacer la comparación. Quizás dices “yo fui fiel, mantuve mis convicciones, y parece ser que aquellos que lo hicieron todo mal se ven felices”. Lo que quisiera que comprendieras es que la historia no se ha acabado. No sabes cómo terminará todo. Muchas veces pasan años hasta que se ve el resultado de una mala decisión. Lo único que sí puedo asegurarte es que Dios no miente, y tarde o temprano tratará en su forma con aquellos que sembraron mal.

Muchas veces pasan años hasta que se ve el resultado de una mala decisión.

“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.” Gálatas 6:7-8

Es fácil perder la bendición de Dios, si sólo vives enojado/a con Él porque las cosas no han resultado como pensaste que deberían resultar. Puedes hoy tener la actitud del hermano del hijo prodigo, deseando tanto que Dios castigue a otros, que te pierdes las bendiciones presentes. Tienes que confiar en las promesas de Dios. Él promete esto.

“…Nunca yo tal haga, porque yo honraré a los que me honran, y los que me desprecian serán tenidos en poco.” 1 Samuel 2:30

“Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. 17 Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. 18 Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.” Malaquías 3:16-18

¿Podrías dejar a Dios ser Dios? No sabes en qué forma Dios te honrará; no sabes cómo se verá “ser el especial tesoro” para Él. No sabes cómo será cuando Dios se asegure que todos sepan la diferencia “entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.” A nuestra perspectiva las cosas pueden verse muy diferentes a cómo Dios está haciendo lo que sólo Él puede hacer. No te desesperes al punto que desees ser como los incrédulos, o como los cristianos que le dieron las espaldas a Dios. La historia no ha terminado. Nunca es bueno hacer lo malo para hacer lo bueno. Esto incluye el matrimonio. 

Nunca es bueno hacer lo malo para hacer lo bueno.

2. PIDE A DIOS POR UN CÓNYUGE 

No voltees los ojos porque estoy diciendo algo que ya sabes que tienes que hacer. Piénsalo, si fuéramos tan buenos para orar como lo somos para quejarnos, tuviéramos todo. Yo te sugiero que vayas a Dios todos los días como el amigo de media noche que pide pan, y lo pide hasta que lo tiene.  Jesús dijo que el hombre no recibe el pan sólo porque era amigo, sino por su insistencia. 

“Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite. Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Lucas 11:8-10

Estar triste no es orar. Estar en desánimo no es orar. Hablar con otros de tu tristeza no es orar. El acto de ir a Dios y pedirle a Dios es oración. Todas tus luchas, los celos, las envidias y otros sentimientos que tienes porque aún no estás casado/a es por no orar. 

“¿De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? ¿No es de vuestras pasiones, las cuales combaten en vuestros miembros? Codiciáis, y no tenéis; matáis y ardéis de envidia, y no podéis alcanzar; combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís. Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” Santiago 4:1-3

Como no oramos es fácil estar en guerra, y tener pasiones que combaten dentro de nosotros. Porque no oramos es fácil vivir bajo la depresión de la codicia, es fácil vivir en guerra. Todo se complica dentro de nosotros porque no oramos.

Cuando digo que debes orar, no estoy diciendo que sea una oración cada semana, o cada vez que te sientas abrumado/a. Esto debe ser la oración diaria. Ora tanto que tu importunidad haga que Dios te tire a alguien desde el cielo (o mejor no, porque entonces será un ángel caído, y te estuvieras casando con un demonio jajaja -estoy jugando), pero deben orar bastante. No tienes porque no pides. No tienes porque no tocas lo suficiente para que te den tu pan. 

Ahorita que no tienes a nadie puedes orar más específicamente. Al gusto, qué tan alto, qué tan fuerte, qué tan guapo o bonita. Se cuenta la historia de tres mujeres que fueron llevadas por Dios al cielo. Dios les dijo antes de entrar al cielo: “hay una sola regla: no vayan a pisar un pato, porque si lo hacen, habrá consecuencias para el resto de su eternidad.” Al entrar al cielo, las tres mujeres no lo podían creer; había patos a cada paso. ¿Cómo le iban a hacer? Casi inmediatamente la primer mujer pisa un pato. En cuanto lo hizo, aparece Dios con un hombre tan horrible; a la percepción de la mujer era el hombre más feo que había visto en toda su vida. Por pisar al pato ese hombre fue encadenado a la mujer para que vivieran juntos para toda la eternidad. Un poco tiempo después la segunda mujer pisa un pato, y el resultado fue lo mismo. El hombre más feo que ella había visto fue encadenado a ella para vivir juntos para siempre. La tercer mujer no quiso esto, por lo cual ella sí fue muy cuidadosa. Pasaron los meses y aún no pisaba un pato, cuando de repente aparece Dios con el hombre más hermoso que sus ojos habían visto. Los encadenaron juntos y ella dijo con alegría y agradecimiento “no sé qué hice para merecer este acto de bondad por parte de Dios”; el hombre, que fue encadenado a ella le respondió “no, fui yo que pisé un pato y ahora me encuentro aquí contigo”. Jajaja

Quizás no resulte así, pero pídele a Dios por una persona, no tienes porque no pides. 

3. INVOLUCRA A TUS PADRES Y AL PASTOR.

Ve con tus padres y pídeles que te ayuden a orar y a buscar. Pídele al pastor que ore por ti y te ayude a buscar, y de una forma similar a como Abraham envió a su siervo a buscar esposa para su hijo, pueden ser varios los que estén orando contigo y que estén buscando. Muchas veces el orgullo hace que muchos se detengan en pedir oración por algo así, pero recuerda que Dios da gracia a los humildes. 

Si tu pastor conoce otros pastores quizás encuentre a hermanos o hermanas en las mismas situaciones y Dios pueda abrir la puerta. Mantente en la voluntad de Dios, mantente enamorado/a de Dios, síguelo a Él con pasión, Él te honrará a ti, Él te bendecirá a ti. No pierdas perspectiva. No pierdas tu objetivo como hijo de Dios. 

“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmos 37:4

Recuerda que Dios no miente, solo que Él opera con otro reloj diferente al nuestro. 

Espero que este artículo haya sido de ayuda. Si lo fue, compártelo para que otros puedan recibir la bendición.

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