Existen personas que siempre viven a la defensiva; podemos ver incluso a hermanos sufrir de este padecimiento. Al principio no era fácil para mí detectarlo, pero al prestar atención se ven los patrones y las consecuencias de vivir de esta forma. No sé cuántos hermanos viven siempre protegiéndose sí mismos, y permítame explicarles a lo que me refiero.
Hay personas que siempre viven con la sospecha de que tienen que protegerse de alguien más. Viven pensando que todos están buscando hablar mal de ellos. Viven aislados porque piensan mal de otros. Vivir de esta forma puede sonar normal y saludable, pero uno termina careciendo de relaciones verdaderas ya que las únicas que tendrán serán superficiales.
¿Por qué serán superficiales? Porque nunca podrás ser real, nunca podrás abrirte, nunca podrás genuinamente confiar en alguien si siempre vives a la defensiva. Es algo muy curioso, pero en ciertos aspectos yo sé por qué uno pudiera sentirse inclinado a vivir de esa forma. En mi primer iglesia que pastoree, tuve mi primer experiencia en la cual peligrosamente quise girar mi vida a vivir de una forma defensiva. Un hermano en quien yo había confiado y lo tenía como íntimo amigo, habló mal de mí. Uno pensaría que podría procesar esto de una forma madura y bíblica pero no estaba listo para todos los sentimientos de traición y de decepción que vinieron a mí cuando eso sucedió. Creo que la mayoría nos sentimos asaltados por tantos sentimientos encontrados.
Recuerdo que en mi dolor, decidí ya nunca abrir mi corazón a nadie más. Recuerdo que dije dentro de mí que jamás iba a permitir que alguien me lastimara de esa forma otra vez. De una forma inmadura y no Cristocéntrica mi carne comenzó a reaccionar a este dolor que sentía. Mientras que fue algo muy feo lo que este hermano había hecho, no justificaba mi forma no espiritual de responder a este problema. Siempre se ha dicho que es más fácil predicar un mensaje sobre el perdón, que verdaderamente perdonar a alguien que te ha lastimado.
Al tomar la decisión de no permitir que nadie me lastimara o hablara mal de mí, por defecto estaba decidiendo mantener a todos a la distancia, ya que todos eran vistos con la misma sospecha. Cada uno de los que estaban en mi iglesia podrían en cualquier momento lastimarme o traicionarme. Mi corazón estaba duro y miraba a todos con malos ojos. ¿Quién será el siguiente Judas en medio de nosotros? pensaba yo; y entre más pensaba estas cosas más me justificaba en estos sentimientos. Aunque me da pena admitir todo esto, fue verdad y tuve que aprender una lección muy grande que duró alrededor de dos meses. En estos meses predicaba, y cuando terminaba de predicar casi no hablaba con los hermanos de la iglesia, ya que como una persona herida, no quería que alguien más tocara la costra emocional que tenía, la cual no estaba sanando correctamente. Fielmente con cara de Hitler y con un corazón duro sabía que de esta forma nadie podría lastimarme ya que nunca iba a abrir mi corazón a nadie.
No sé cómo sucedió, pero caí en convicción y me di cuenta de lo mal que me estaba comportando. Abrí los ojos a la realidad y llegué a esta conclusión: Si sigo viviendo de esta forma, nadie podrá lastimarme, pero tampoco podré ayudar a nadie, ya que si alguien no está lo suficientemente cerca para lastimarme, tampoco está lo suficientemente cerca para poder ayudarle. Tuve que salir de este modo carnal de pensar y comencé a exponer mi corazón una vez más como antes, porque mi deseo de ayudar a otros era más grande que mi deseo de no ser lastimado. Siendo pastor de una iglesia es lo más fácil ser lastimado y criticado, ya que estás en la mirada de todo el mundo. Con todas mis luchas y mis imperfecciones, Dios me ha llamado predicar. Yo tomo por hecho que alguien dentro de la iglesia pudiera estar hablando mal de mí, y le doy gracias a Dios que la mayor parte de las veces ni me doy cuenta.
Si sigo viviendo de esta forma, nadie podrá lastimarme, pero tampoco podré ayudar a nadie
Muchos pasaron por algo similar, sólo que se quedaron con el trauma, y sufren mucho. Pueden ser individuos o familias enteras que viven con el pensamiento de que tienen que sobrevivir protegiéndose de todos los demás. Regularmente esto se manifestará en que la familia o el individuo que está a la defensiva, sólo están esperando cualquier crítica o mal comentario que alguien tenga contra ellos para brincar al ataque. Hemos olvidado comportarnos como Cristo, lo cual demanda que perdonemos a los que nos ofenden y que bendigamos a nuestros enemigos.
“Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:32
“Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen;” Mateo 5:44
Regularmente alguien que vive a la defensiva termina afectando también a sus hijos. Muy similar a una mamá que quedó lastimada con un esposo que la dejó, la cual le dice a su hija que “nunca puede confiar en los hombres”, haciendo a su hija más propensa a un fracaso marital en su futuro, así también estos hermanos condicionan a sus hijos a nunca poder genuinamente ayudar a nadie, ya que siempre tienen que vivir con una pared bien alta para que nadie penetre esta pared y los lastime.
Quisiera tomar unos minutos para poder describir varias características que pueden resaltar cuando alguien vive a la defensiva. Aprendiendo de mi propia experiencia y al observar los mismos patrones no sólo en la iglesia, sino también en otras iglesias, podemos aprender cómo cuidarnos de no vivir de esta forma.
1. PERSONAS A LA DEFENSIVA CARECEN DE GOZO.
Es muy difícil experimentar gozo cuando vivimos a la defensiva. Vivir a la defensiva en sí hace que la vida se sienta más como una guerra que no existe, y especialmente cuando siente que es todos contra uno. La única forma de experimentar gozo es vivir en el centro de la voluntad de Dios, y como producto de esa vida el Espíritu Santo produce gozo. El Espíritu Santo de Dios no podrá producir gozo mientras que nosotros estamos hundidos en la carne, llenos de resentimiento o dureza contra otros.
Es difícil sentir gozo si al ir a la iglesia lo único que estás pensando es que todos los demás están pensando mal de ti; así viven los que viven a la defensiva, siempre pensando que otros están pensando mal. Incluso, la mayoría que viven así es un alivio cuando ya se van de la iglesia, ya que no hay nadie alrededor que puedan lastimarlos.
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne.” Gálatas 5:16
“Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23
2. PERSONAS A LA DEFENSIVA SIEMPRE ESTÁN EN PLEITO.
Uno pensaría que al mantener a otros a la distancia se evitaría los problemas, pero es todo lo contrario. Cuando alguien vive a la defensiva ya vive propenso al pleito, porque ve a todos como enemigos potenciales. Regularmente no tendrán la misma paciencia que otros tienen, más bien, cuando alguien falla contra ellos, es algo que ellos siempre habían pensado que iba a suceder, y como se cumplió lo que ellos siempre habían pensado, sienten una justificación en responder de una forma carnal. No buscan reconciliación y paz, buscan declarar guerra y ganar. Es triste, pero son patrones que se repiten.
“El hombre iracundo levanta contiendas, Y el furioso muchas veces peca.” Proverbios 29:22
3. PERSONAS A LA DEFENSIVA SON MUY DUROS CON OTRAS PERSONAS.
Una de las fortalezas de las personas que viven a la defensiva es el ojo crítico con el cual ven a todos los demás. Ellos esperan y observan el comportamiento de otros, y toman nota de cada defecto y cada falla que otros tienen. Como león rugiente, esperan para que venga su tiempo y brincar sobre su presa. La crítica que se dará será precisa, pero muy dura, quizás digan algo que es verdad, pero la forma que lo dicen será tan destructivo que sería mejor escucharla de la boca del mismo diablo.
Gente viviendo a la defensiva regularmente no tendrá mucha paciencia con otros, ya que otros solamente viven para un día hacerles daño a ellos mismos.
“¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” Mateo 7:3
4. PERSONAS A LA DEFENSIVA SON FÁCILMENTE OFENDIDOS.
Alguien que vive protegiendo su corazón del potencial dolor que alguien le puede causar, será fácilmente ofendido por las críticas que vengan. Cualquier crítica será vista como una confirmación de lo que ellos ya se imaginan, y no podrán procesar esto correctamente. El momento difícil los llevará a otro nivel de dolor, lo cual les dará más derecho de aislarse de gente y poner más paredes alrededor de sus vidas.
Gente lastimada lastima a gente y son fácilmente lastimados. Al observar los conflictos en la iglesia que pudieran estar sucediendo, notarán que, regularmente, casi siempre son las mismas personas las que terminan siendo ofendidas. Una de las razones es que en cierta forma están viviendo para ellos mismos, para la protección de ellos mismos. No viven poniendo sus ojos en Cristo, no viven para amar al prójimo, viven para protegerse del prójimo porque no confían en otros. Están convencidos que otros están en su contra.
Gente lastimada lastima a gente y son fácilmente lastimados.
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; 5 no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6 no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7 Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.” 1 Corintios 13:4-7
“La cordura del hombre detiene su furor, Y su honra es pasar por alto la ofensa.” Proverbios 19:11
5. PERSONAS A LA DEFENSIVA SÓLO TIENEN RELACIONES SUPERFICIALES.
Los que viven a la defensiva hacen que otros se aparten, y luego ven eso como señal de que la gente está contra ellos. Personas que viven a la defensiva no abren su corazón a nadie, no permiten que sus relaciones sean profundas y estrechas ya que siempre cuidan lo que dicen y qué tanta información dan de cualquier cosa, para que, a su parecer, no sea usado en su contra. Tal comportamiento es sentido y notado por otras personas. Las personas normalmente ven esto como una señal de que ellos no quieren entablar una relación profunda, y entonces se alejan.
Gente normal busca relaciones profundas; esto forma parte de los deseos de los seres humanos. No es normal vivir apartados, alejando a los demás. Gente que vive en defensa suya vive con muchos a su alrededor que quisieran ser más estrechos, pero sienten que no pueden por la pared puesta por tal individuo. Lo más profundo que experimentan los que viven a la defensiva son relaciones de sonrisas, de “hola, Dios te bendiga”, y sólo pláticas superficiales que cualquiera tuviera con un extraño. En los tiempos cuando la vida duele y necesitan un amigo de medianoche, se darán cuenta que no tienen muchos en su vida personal. Sólo familia.
“En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.” Proverbios 17:17
“El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.” Proverbios 18:24
6. PERSONAS A LA DEFENSIVA CULPAN A TODOS POR LA DISTANCIA QUE TODOS TIENEN CON ELLOS.
Muy similar al principio que acabamos de ver, las personas que viven a la defensiva culpan a los demás que mantienen su distancia con ellos. Es difícil tener el deseo de entablar una relación profunda con alguien que continuamente pone su pared de por medio. Un principio que aprendí de uno de los libros de John Maxwell sobre el liderazgo es este “cuando Bob tiene un problema con todos, Bob es el problema”. Si sientes que todos están contra ti, quizá seas el problema.
Es difícil tener el deseo de entablar una relación profunda con alguien que continuamente pone su pared de por medio.
Si no puedes ver por qué te sientes solo o sin amistades reales, quizás es tiempo de examinarte para ver si eres la persona que está alejando a los demás.
7. PERSONAS A LA DEFENSIVA RARA VEZ ACEPTAN AMOR DE OTROS.
Aún las personas que viven a la defensiva, tienen un deseo de ser amados, el único problema es que cuando alguien muestra amor, ellos no saben cómo aceptar esto. Lo ven como una táctica para entrar y manipular el corazón para luego traicionarlos, por lo cual aún cuando gente genuinamente trata de mostrarles amor, se notan incómodos al recibirlo porque han vivido emocionalmente aislados de todos, no saben cómo recibir amor ya que por mucho tiempo ellos no han estado amando. Alguien puede hacer un gesto de servicio hacia ellos y ellos se sienten raros, y aún cuando lo aceptan están alerta, porque están tratando de discernir las intenciones verdaderas de esa muestra de amor.
PARA NO PERDER LA OPORTUNIDAD DE AYUDAR A GENTE Y SER AYUDADO, TIENES QUE QUITAR ESAS PAREDES.
Aunque es muy importante saber con quién abrir tu corazón, la vida no se puede disfrutar con la mentalidad que todos están tratando de hacerte daño. Es mejor ser lastimado y disfrutar lo que una relación verdadera brinda, que nunca ser lastimado pero vivir en un rincón de este mundo solo/a. Es mejor arriesgarse al dolor y poder ser de influencia, tener personas que te aprecian y son bendecidos por la cercanía que tienen contigo, que vivir toda tu vida sin el riesgo de una traición potencial, pero nunca lograste ayudar a nadie.
Es mejor ser lastimado y disfrutar lo que una relación verdadera brinda, que nunca ser lastimado pero vivir en un rincón de este mundo solo/a.
Gracias a Dios que Jesús decidió sufrir para poder tener una relación conmigo. No sólo fue traicionado, sino que fue traicionado por la misma gente que Él estaba tratando de ayudar. Se dejó ser maltratado para que la misma gente que lo estaba maltratando pudiera tener la oportunidad de entrar en una relación de padre e hijo. Imagina cómo fueran las cosas si Jesús hubiera vivido con sus muros de protección puestos. Jamás hubiera existido Judas, uno de sus discípulos que terminó traicionándolo. Si Jesús hubiera puesto sus muros para protegerse de toda traición, nunca hubiera podido ser traicionado por Judas, pero tampoco hubiera tenido la cercanía con los otros 11 discípulos. Nadie iba a querer seguir a un líder emocionalmente distante.
“quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.” 1 Pedro 2:24
La vida es complicada y llena de momentos de lágrimas, decepciones, traiciones y desacuerdos. Lo bueno es que tenemos la Palabra de Dios que nos ayuda a saber cómo navegar en la vida al enfrentar estas dificultades. Aun con esto, nunca debemos vivir con una mano extendida para mantener a otros lejos de nosotros. Aquí hay dos razones de por qué no vivir así.
1. SERÁ UNA VIDA MUY SOLA.
Para tener amigos uno tiene que mostrarse amigo. ¿Qué tipo de amigo ve a sus propios amigos con sospecha? Quizás piensas que nadie lo nota, pero estas cosas no sólo se ven, también se sienten.
2. NUNCA PODRÁS AYUDAR A ALGUIEN EN LA FE.
Será difícil ayudar a alguien que está lejos de ti. Nunca podremos discipular a alguien en la fe si los mantenemos lejos de nosotros. Es cierto que a la distancia nadie podrá lastimarte, pero estás rindiendo toda posible influencia para ayudar a otros. Yo decidí que prefiero que alguien me lastime, mientras pueda seguir influyendo a otros en la causa de Cristo.
“Porque mejor es que padezcáis haciendo el bien, si la voluntad de Dios así lo quiere, que haciendo el mal.” 1 Pedro 3:17
La decisión más importante que debes tomar es sobre qué tipo de líder quieres ser. Quieres ser como los líderes de este mundo que viven en sus jaulas y son intachables, o quieres ser como Jesús, que por influir a 12 hombres terminó con uno que lo traicionó. Él decidió morir por ellos para que fueran sanados de la penalidad del pecado y pudieran entrar a una relación más cercana con Él.
Espero que este artículo le haya ayudado a meditar y contemplar. Ya sea para identificar a alguien que vive a la defensiva o para orar por usted mismo. Si usted es la persona que vive así y este artículo fue de ayuda, compártalo a otras personas.
