Por todo el mundo existen jóvenes mayores de 23 años que se encuentran perdidos en la vida. Muchas veces es debido a aquellas cosas que no terminaron como ellos pensaron que debían de terminar. Se gradúan de la universidad, solo para encontrarse con más dudas que cuando la comenzaron.
Yo creo que la mayoría de los jóvenes solteros sufren en silencio. Sufren porque sienten que nadie les entiende. Sufren porque están en una lucha interna, y no buscan ayuda. Lentamente se desconectan de las cosas de Dios, ya que no ven, en el momento presente, que esto es lo más importante para ellos.
Quisiera tratar de explicar tres razones que llegan a convertirse en obstáculos para los solteros. Les prometo que hay más, escribí unos siete, pero para no hacer tan largo este artículo quisiera enfocarme en tres.
1. LA PACIENCIA
“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Gálatas 6:9
Todos enfrentan ese momento, el momento que en realidad no tiene nombre. Aquel momento hace que te sientes y verdaderamente piensen en dónde te encuentras, y dónde pensaste que deberías estar. Ves cuánto te falta, y te desesperas. Es después de ese momento que la paciencia termina siendo un obstáculo. Es en ese momento, que la certeza de los planes que tenías llegan a hacerte sentir que era solo una ilusión. Cuando tienes temor de que ya nada es seguro, la desesperación comienza a tomar curso en ti.
La desesperación no es obvia para todos. Muchos piensan que la desesperación solo se ve al tomar desiciones irracionales y rápidas. Pero para los que tenemos tiempo en esto, vemos la desesperación de muchas formas. La desesperación puede ser algo que se siente profundamente mientras que estás viviendo para Dios. Puedes seguir a Dios y estar en el centro de la voluntad de Él, y sufrir por la desesperación. Te sientes atorado entre lo que es tu vida, y entre lo que piensas que debe ser. Esta desesperación puede seguir por años. Quizás nadie lo va saber, porque nadie ve tus pensamientos. Nadie siente cuando se asoma la ansiedad en tu vida. Nadie sabe que detrás de tu sonrisa pudiera existir tanta duda.
Te sientes atorado entre lo que es tu vida, y entre lo que piensas que debe ser
Esto lo vemos en un hombre que sin duda era un hombre de fe, pues tenía una apodo; y su apodo describía algo de su vida que lo hacía resaltar. Su nombre es Abraham y su apodo es “el padre de la fe”. Abraham es un hombre extraordinario que obedeció a Dios en todo, dejó su lugar de vivienda, dejó a su familia y se fue a un lugar que le mostraría Dios. En el transcurso de su obediencia, Dios le promete un hijo. Esto es grande, ya que Abraham y Sarah habían pasado la edad en la que se puede tener un hijo.
Abraham y Sara reciben la promesa de un hijo con mucho gozo y anticipación. Lo que ellos no anticipaban, era todo el tiempo que estarían en espera. Y estando en espera, entra la desesperación. Cuando uno esta desesperado, las horas y minutos terminan sintiéndose eternos. Si yo les digo a mis dos niñas chiquitas que vamos a ir al parque, se emocionan. Y las cuatro horas que tienen que esperar, para ellas son como cuatro años. Y muchas veces se han metido en problemas porque en la desesperación de ir a parque se pueden poner tercas, y comienzan a fastidiar, comienzan a preguntar cada cinco minutos si ya es tiempo para ir al parque.
Así son muchos solteros. El tiempo se siente eterno. Abraham tuvo que esperar por su hijo. ¿Saben cuánto tuvo que esperar Abraham y Sara? Veinticinco años. Trescientos meses. Mil trescientas semanas. Nueve mil ciento veinticinco días, muy largos días. Alguien en desesperación no sentirá los días de 24 horas, sino de 48.
Abraham y Sara en desesperación optaron por tomar a Agar, la sierva, para tratar de ayudar a Dios con su promesa. Yo no sé cual es tu situación en particular. Yo no sé cuánto tiempo tienes en espera. Yo no sé, ni siento el nivel de desesperación. Pero si sé que puedes cometer muchos errores si pierdes tu paciencia. Sigue haciendo lo que es correcto. No porque te sientes mejor, sino porque tienes un Dios que quiere ser primero en tu vida. Y si no tienes cuidado, haces un dios de tus planes. Tus planes terminan ocupando el trono de Dios. Y es por eso que ya no sientes gozo, es por eso que las cosas de Dios terminan sintiéndose vacías. Tus planes no pueden darte lo que Dios puede darte. Y si estás idolatrando tus ideales, tus planes, terminaras vacío y desesperado. Pon a Dios por encima de tus planes y sé fiel.
si estás idolatrando tus ideales, tus planes, terminaras vacío y desesperado
“gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración;” Romanos 12:12
2. EL ORGULLO
“Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; mas con los humildes está la sabiduría.” Proverbios 11:2
El orgullo es un obstáculo difícil de señalar. Para los solteros, éste viene por medio de la vergüenza. En otras palabras, la pena de que no tienen un matrimonio, carrera, éxito, etc., los lleva a hundirse en orgullo. Esto los hace defensivos. Muchos optan por una actitud en la que ya no se les puede enseñar nada. Siguen pretendiendo que lo tienen todo bajo control.
El orgullo se ve de muchas formas. Unos creen que solo se ve en alguien que tiene la cara en alto y que es arrogante. Pero el orgullo puede venir disfrazado en humildad, en espiritualidad. Alguien puede orar y hacerlo solo para que otros lo vean. Esto fue uno de los errores de los fariseos. El orgullo tiene muchas caras, porque juega con nuestra mera esencia; manipula los motivos. El orgullo del ser humano lo llevará a una cara muy en particular con la que muchas veces los solteros batallan, y es las expectativas falsas.
El orgullo tiene muchas caras, porque juega con nuestra mera esencia; manipula los motivos
No se imaginan los problemas que se crean después de decir “es que pensé que …” Muchas veces pueden venir mis hijos para pedir permiso de algo y ellos estaban bien seguros que iba a decir que sí. En el momento que yo digo que no, comienza un giro emocional, un conflicto entre lo que pensaban que iba a decir con lo que dije. El derrumbe de una falsa expectativa puede llevar a mis hijos a actuar en orgullo, o puede llevarlos un espíritu de comprensión. Todo va ser determinado por el individuo.
Muchos jóvenes, al tomar decisiones con desesperación, pueden comenzar a tomar atajos en sus vidas. Y edifican ideas, edifican planes de los cuales pueden llegar a su fin con un simple “no” de los padres, o del pastor. Esto hace que muchos giren en orgullo, el orgullo que los va alejando más de la iglesia, o de la familia, o de cualquier persona que apoye el “no” que recibieron. Lo cual puede resultar muy desastroso en sus vidas.
Una persona que ilustra este principio es Naamán. Naamán era el general del ejército del rey de Siria. Naamán conforme a 2 Reyes 5:1 “era varón grande delante de su señor, y lo tenía en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este hombre valeroso en extremo”. Un hombre muy respetado y exitoso en lo que hacía. Mientras que era valeroso en extremo, tenía un problema. La Biblia solo dice: “pero leproso”.
La Biblia no nos dice mucho de su lepra. No nos dice cuándo y cómo recibió su lepra. Lo que sí sé, es que para aquellos tiempos la lepra era básicamente una sentencia de muerte. Naamán sabía que estaba muy limitado en lo que iba a poder hacer con su vida teniendo lepra. Los sueños y ambiciones de Naamán llegaron a su colapso al tener lepra.
La historia de Naamán es fascinante en 2 Reyes; les aconsejo que la lean para que vean todas las circunstancias que Dios usó para llevarlo a la sanidad. Desde una joven judía que la Biblia no nombra, hasta el profeta Eliseo. Es increíble cómo alguien puede tener un problema tan grande como la lepra y aun ser orgulloso. Tener un problema tan grande y obvio, y aun tener un orgullo que puede meterte en problemas. Pues se llegó el día en que por medio de Eliseo la sanidad venía a la vida de Naamán. Imaginen la emoción y la alegría al saber que podría ser sanado. Pero resulta que no era en la forma que Naamán quería.
Es increíble cómo alguien puede tener un problema tan grande como la lepra y aun ser orgulloso.
Es hasta un poco cómico cómo sucedió todo. Eliseo manda a alguien a Naamán para decir la receta de su sanidad. Tenía que levarse en las aguas del Jordán siete veces y sería sano. Esto sería como decirle a alguien que vaya a los canales de la ciudad y se bañara con toda el agua pluvial de la ciudad, cuando tenemos una presa más limpia. Pues Naamán se enojó por estas noticias. Es curioso como Naamán pierde de vista la bendición de sanidad porque las cosas no eran como él pensaban que deberían ser. Vean lo que la Biblia nos dice de cómo reaccionó Naamán.
“Y Naamán se fue enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano y tocará el lugar, y sanará la lepra.” 2 Reyes 5:11
Las palabras “He aquí yo decía para mí” es una forma sofisticada de decir “es que yo pensaba”… y cuántas veces no nos metemos en problemas por pensar algo que nunca se nos prometió. Y Naamán, por su orgullo, casi se queda sin ser sanado. Despide al mensajero de Eliseo, y su orgullo casi lo mantiene lejos de la promesa de sanidad. Si no fuera por el consejo de su criado, quizás Naamán se muere como leproso. La Biblia dice:
y cuántas veces no nos metemos en problemas por pensar algo que nunca se nos prometió.
“Mas sus criados se le acercaron y le hablaron diciendo: Padre mío, si el profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la harías? ¿Cuánto más, diciéndote: Lávate, y serás limpio?” 2 Reyes 5:13
En otras palabras sus siervos le están diciendo: “¿qué te cuesta lavarte?, deja de ser un simplón y lávate en el río”. Eso es lo que le están diciendo (lo encontramos en el hebreo ja, ja, ja). Por fin Naamán obedece y es sanado.
No sé con qué luchen ustedes al leer esto. Pero ten cuidado con el orgullo. Quizás tu orgullo te cueste el que el pastor te acerque a la persona indicada para ti; quizás el orgullo te cueste una posición para servir en la iglesia. Quizás tu orgullo te lleva a alejarte del lugar donde Dios te iba a sanar, del lugar donde Dios te iba contestar tu oración. El orgullo te llevará a un lugar donde tengas que vivir con tu lepra el resto de tu vida.
“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.” Santiago 4:6-8
3. LA FALTA DE PEDIR CONSEJO
“Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo” Proverbios 1:5
Este obstáculo es obvio. Es vergonzoso admitir que hay desesperación, el decir que tienen miedo. Es difícil articular que te sientes perdido. Pues uno piensa: “ya debería saber todo en mi vida”, y muchas veces, cuanto más necesitas dirección, es cuando menos la buscas. No hay nada de malo en estar perdido. Pero sí es malo si decides quedarte perdido. Existe una diferencia entre buscar consejo y buscar que alguien afirme tus ideas. Es muy diferente verdaderamente buscar el consejo que potencialmente cambie todo lo que pensaste, a buscar a alguien que esté de acuerdo contigo. Busca bien la dirección de Dios. Busca bien el consejo. Quizás no te guste el consejo, pero eso puede ser la diferencia entre el quedarte en donde te encuentras y la contestación de tu oración.
muchas veces, cuanto más necesitas dirección, es cuando menos la buscas
Pedir consejo es parte de toda tu vida. Yo sé que vuelvo loco muchas veces a los hombres a quienes les pido consejo. Muchas veces para ellos es obvia la solución, pero cuando uno se siente perdido, pierde su dirección. No te quedes flotando. Ve y busca consejo.
Quizás no te guste el consejo, pero eso puede ser la diferencia entre el quedarte en donde te encuentras y la contestación de tu oración
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