PROTEGIENDO A NUESTROS HIJOS DEL ABUSO SEXUAL

“Defended al débil y al huérfano; Haced justicia al afligido y al menesteroso.” Salmos 82:3

“aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda.” Isaías 1:17

El tema del abuso sexual es un tema muy integrante, ya que parece ser que en todos los lugares existen personas que han sufrido de abuso sexual. Como padres, y como cristianos, debemos “hacer justicia al agraviado”; debemos “defender al débil”. Si hay algo que nos debe hacer diferentes es que el pueblo de Dios jamás debe ser culpable de ser ofensores, por el contrario, debemos ser defensores de los más vulnerables. Es muy triste ver el sufrimiento y dolor que muchos adultos cargan porque fueron abusados de niños. He aconsejado a hermanos para que puedan encontrar alivio por el dolor de algo que les pasó cuando eran niños. El abuso de niños es más frecuente de lo que muchos son conscientes. Mire lo que muestran las estadísticas:

• 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 20 niños es víctima de abuso sexual infantil.

• Los estudios muestran que el 20% de las mujeres adultas y el 5-10% de los hombres adultos recuerdan una agresión sexual o un incidente de abuso sexual en la niñez.

• Durante un período de un año en Estados Unidos, el 16% de los jóvenes de 14 a 17 años habían sido víctimas de violencia sexual.

• A lo largo de su vida, el 28% de los jóvenes estadounidenses de entre 14 y 17 años habían sido víctimas de violencia sexual.

• Los niños son más vulnerables a una condición de abuso sexual entre las edades de 7 y 13 años.

Nuestros ojos deben abrirse al conocer con cuánta frecuencia sucede esto. Clinton y Laaser dijeron:

“Los estudios han revelado que una de cada tres chicas y uno de cada seis chicos sufren abusos sexuales antes de cumplir los dieciocho años de edad” Clinton y Laaser

Quiero dejar en claro que como cristianos (y como iglesia) no podemos ser cómplices de las obras malignas de los perpetradores, sino que debemos vivir en santidad y en defensa de los más vulnerables.

“Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; 12 porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. 13 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas; porque la luz es lo que manifiesta todo.” Efesios 5:11-13

Muchos simplemente guardan silencio; otros, por no tener conflicto en la familia no han sacado a luz lo que un familiar hizo. ¿Por qué el problema lleva tanto tiempo sin abordarse, oculto en la oscuridad? Ahorita veremos por qué sus hijos pueden responder en silencio al ser abusados, pero de una forma general, déjeme mencionar las razones por las cuales muchas víctimas deciden mantener el secreto:

• Por temor a perder un trabajo.

• Por temor de revivir la desafortunada experiencia. 

• Por temor de poner a la familia en pleito.

• Por temor a no ser creído. 

• Por pena y vergüenza. 

• Por el dolor.

La Biblia claramente nos manda a cuidar de los niños, y si debo de una forma cuidar de niños que no son míos, imagínese lo que Dios espera de mí al cuidar a mis propios hijos.

“La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.” Santiago 1:27

Este tema puede llegar a ser muy polémico por nuestra cultura hispana, en la que precisamente muchas veces se facilitan los abusos. Los invito a navegar en este tema que merece nuestro estudio y nuestra suma atención, para así saber cómo proteger a nuestros hijos. Quizá parte de este contenido sea difícil de leer, y difícil de aceptar.

¿QUÉ ES ABUSO SEXUAL?

Es importante definir bien el tema si queremos saber cómo cuidar a nuestros hijos. Vean estas definiciones dadas por expertos.

“Abusar es aprovecharse injustamente de la posición de poder que uno tiene para controlar a otra persona.” Clinton y Langberg

“El abuso sexual consiste en buscar la gratificación erótica forzando injustamente a alguien más débil. Dicho abuso incluye la violación, el incesto, los tocamientos, el exhibicionismo, el voyerismo y las insinuaciones verbales.” Clinton y Clark 

“Por lo general, se define al abuso sexual como “cualquier forma de contacto o conversación sexual en que un niño es explotado sexualmente con el propósito de brindar una satisfacción sexual al explotador”. Es un término que abarca una amplia gama de acciones y actividades, desde el “exhibirse” hasta el coito…” McDowell y Hostetler

El abuso sexual de un niño casi siempre lo comete alguien que el niño conoce o con quien tiene contacto frecuente. Esta familiaridad prepara el escenario para que un niño sea aún más vulnerable a los victimarios.” June Hunt

Debemos conocer cómo es que los depredadores logran hacer su daño. No podemos prepararnos sobre el tema una vez que algo le ha pasado a nuestros hijos. Debemos estar preparados anticipadamente para saber cómo protegerlos.  Timothy Kearney dijo:

“El abuso sexual infantil, al igual que otros problemas que las familias y las iglesias deben enfrentar en el mundo actual, no espera hasta que estemos preparados para enfrentarlo. La posibilidad es tan terrible que la mayoría de nosotros no queremos pensar en ella a menos que sea necesario, y es posible que no sepamos a quién acudir en busca de información y orientación cuando la necesitamos.” Timothy Kearney

LOS DEPREDADORES

Al hablar de los depredadores uno se imagina una persona malévola; un drogadicto, indigente, alguien sucio, alguien que camina con una mirada perversa, haciendo obvio que es un violador de niños, pero generalmente no sucede así. La triste verdad es que la mayor parte de los abusadores son aquellos en quienes se confía. Muchos de ellos son personas que frecuentan a nuestros hijos; son familiares o amigos cercanos.

La triste verdad es que la mayor parte de los abusadores son aquellos en quienes se confía.

Por lo regular, la razón que personas no cercanas no ponen tanto riesgo a sus hijos es porque usted no les confiaría su cuidado. La cercanía hace que uno baje la guardia, y hace que nuestros hijos confíen y piensen que lo que hace el depredador es normal, o que no tiene la intención de dañar. Nuestros hijos son presa porque ellos ven a los depredadores como personas que nosotros como padres hemos aprobado, y nuestros hijos están confiando que las personas que nosotros aprobamos son buenas y dignas de confianza. 

La verdad es que nadie debe recibir tal confianza de nuestra parte; todos pueden ser un potencial depredador. Desde el tío que le fascina tener a su hija en sus brazos, al primo que siempre quiere jugar a las luchitas. Los abusos al principio pueden verse como juegos divertidos en los que el joven indefensamente está usando las palmas de sus manos para sentir el cuerpo de su víctima. Puede ser el abuelo que tiene a su niña en sus muslos y tiene su mano debajo de su falda mientras que “juega” al caballito. 

Los abusos al principio pueden verse como juegos divertidos en los que el joven indefensamente está usando las palmas de sus manos para sentir el cuerpo de su víctima.

Tristemente, el depredador puede ser un hermano de la iglesia; alguien confiable, un maestro, pastor o diácono. Podría ser alguien que es altamente respetado, por lo que se le da confianza ciega. Hasta ahorita he conocido a muchos depravados que vienen de diferentes tamaños y niveles de confianza, y también he podido conocer a muchas víctimas que fueron lastimadas por aquellos que deberían haber existido para protegerles. Lo imperdonable es cuando los mismos padres terminan siendo aquellas personas que en lugar de proteger a sus hijos de los depravadores, terminan abusando del amor y la confianza que sus hijos les dan. 

La verdad es que cualquier persona puede ser un abusador, por eso usted debe saber cómo detectar si alguien tiene en la mira a uno de sus hijos. Con esto no quiero decir que todos nuestros seres queridos sean depredadores, pero es real que el mayor peligro viene generalmente de personas en quien confiamos, o incluso amamos, sin imaginarnos que sean capaces de tal maldad.

LAS SEÑALES

Como mencioné anteriormente, es posible que cuando un niño sufre abuso sexual, no le cuente a nadie por varias razones. Quizás al principio no sabe que es abuso. Quizás esté confuso sobre lo que le está pasando y no sabe qué hacer. Quizás no dice nada porque le da pena. Si un niño identifica lo que le está pasando como abuso, es algo que no quiere que alguien sepa. Quizás no dice nada por el problema que esto implica. Si es un familiar, pensará cómo eso afectaría a la familia, y no quiere ser culpable por un pleito familiar. Quizás se siente culpable; a veces, de una forma u otra las víctimas sienten que provocaron el abuso y no saben cómo abordar el tema. La culpabilidad los hunde de tal forma que no dicen nada. Quizás otra razón es que el depredador los tiene amenazados. Ellos suelen decirle a los niños que nadie les va a creer. Ellos les dicen que se meterán en problemas o que le harán daño a los padres si dicen algo; pero aún cuando muchas veces los niños no dicen nada, existen signos y síntomas que pueden indicar que se ha producido abuso sexual. 

Con esto dicho, es importante tener en cuenta que la presencia de algunos de los signos no confirma que se haya producido abuso sexual. Algunos niños pueden mostrar muchos de los signos y otros pueden mostrar pocos o ninguno.

Es importante conocer bien cómo es su hijo. Debe conocer bien su personalidad para notar cuando hay un cambio que puede ser un signo de alarma. La experiencia del abuso sexual infantil puede cambiar la forma en que los niños y jóvenes entienden su mundo. Después del abuso sexual, la comprensión que un niño o un joven tiene de sí mismo y del mundo puede distorsionarse y generar desconfianza, miedo y traición. Su personalidad y comportamiento pueden cambiar notablemente con respecto a lo que eran antes del abuso sexual.

Los padres son los que más deben conocer a sus hijos para saber si hay algo que merece su atención. Aquí les pongo varios signos que apuntan a un abuso. 

• El niño está más tranquilo o más distante de lo habitual.

• El niño es más pegajoso que de costumbre.

• Miedos inusuales o nuevos, a veces relacionados con el tacto, estar solo, estar con una persona en particular o en un lugar en particular.

• Dificultad para concentrarse o recordar, distraerse, parecer distraído o no escuchar.

• Cambios en la alimentación, el sueño o la higiene.

• Comportamientos regresivos como mojar la cama o ensuciarse después de aprender a ir al baño, actuar o querer ser tratado nuevamente como un bebé o un niño más pequeño.

• Mostrar conocimiento del comportamiento sexual más allá de su edad de desarrollo.

• Temas sexuales en obras de arte, cuentos, juegos, etc.

• Comportamientos “actuados” (agresión, comportamientos destructivos, comportamiento de ausentismo escolar).

• Comportamientos de “actuación” (aislamiento de amigos y familiares, depresión).

  • Problemas con amigos y tareas escolares/asistencia. 
  • Síntomas vagos de enfermedad, como dolor de cabeza o de estómago.

• Autolesiones (cortes, conductas de riesgo).

• Hacer preguntas vagas o hacer declaraciones vagas sobre temas como secretos, “juegos” inusuales o comportamientos de adultos.

Recuerden, estas señales por sí solas no afirma que su hijo/a está siendo abusado; pero sí son señales en general de que algo está pasando. Es importante conocer bien a sus hijos para poder notar cualquier cambio en su conducta. Padres distantes raramente notarán cambios de comportamiento en sus hijos, ya que siempre están muy ocupados para poner atención a esto. 

LAS PROTECCIONES

Hemos visto quiénes son los que más ponen en peligro a nuestros hijos. También abordamos de una forma general los comportamientos que pueden ser señales de que algo puede estar pasando. Ahora es importante ver cómo podemos proteger a nuestros hijos. ¿Cómo podemos minimizar el potencial de que algo les pase?. A muchos que están leyendo esto, les será difícil “digerir” varios pasos que mencionaré, pero son muy importantes. La inocencia de nuestros hijos vale la pena. 

1. Hable con sus hijos de los lugares donde no deben ser tocados. 

Desde que sus hijos tienen conciencia, siéntese y enséñeles dónde nadie debe tocarles. Enséñeles claramente que nadie debe poner sus manos en sus genitales. Mencione nombres de familiares muy queridos, de hermanos de la iglesia, de maestros en la escuela. De una forma general, que sepan que no importa cuánto se quieren a estos individuos, jamás deben tocarlos inapropiadamente. 

Usted debe enseñarles lo que es apropiado y lo que es inapropiado. Use un muñeco para mostrar e ilustrar lo que está tratando de enseñarles. Enseñe a sus hijos que si alguien los toca en lugares privados, que griten con todas sus fuerzas. Eso asustará a cualquier depredador y se alejará. También enseñe a sus hijos que deben ir con usted y contarle si alguien los toca. Asegúreles que nunca se meterán en problemas al comunicar sobre cualquier peligro o abuso. 

2. Hable con sus hijos cómo Dios diseñó el cuerpo. 

Nuestra cultura hispana hace un terrible trabajo con este tema. Muchos nunca se atreven a hablar con sus hijos sobre la pubertad y el diseño de Dios de sus cuerpos. Mantener a sus hijos en ignorancia es diferente a mantener a sus hijos en pureza. Hable cómo Dios diseñó al hombre y a la mujer, y cómo sus cuerpos son diferentes. 

Mantener a sus hijos en ignorancia es diferente a mantener a sus hijos en pureza.

Eso es con el fin de que sepan identificar dónde y cómo se llaman las partes de su cuerpo. Esto dará más confianza para que ellos identifiquen y señalen sus genitales y cualquier otra parte del cuerpo. Tómelo como una clase de biología. 

3. Hable con sus hijos sobre cómo se comportan los depredadores. 

Es muy importante que sus hijos sepan cómo engañan con sus astucias. Deben conocer la forma en la que hablan y la manera en la que a ellos les gusta jugar. Enséñeles que si se sienten incómodos siempre pueden hablarles por teléfono. Sus hijos deben saber que si ellos se sienten incómodos, pueden amenazar a su potencial ofensor y decirle que van a hablar y acusarlo. Afirme a sus hijos que no importa lo que diga el depredador, ellos siempre serán protegidos por ustedes como padres. 

4. Siempre pregunte a sus hijos si fueron tocados.

Yo sé que esto puede sonar un poco drástico, pero siempre que alguien cuidaba a nuestros hijos, al regresar de nuestro evento les preguntábamos directamente si ellos habían sido tocados. No importaba quién los había cuidado, era una costumbre nuestra de siempre preguntarles. Hacer eso como hábito protege a sus hijos, porque les comunica que a usted sí le importa y es una forma de reforzar lo que les ha enseñado sobre el toque apropiado de su cuerpo.

Vale la pena la incomodidad si eso es ahorrarle a sus hijos una vida de dolor y remordimiento. Claro, creemos que por medio de Jesucristo aún los dolores de un abuso sexual pueden ser superados, sin embargo, es importante que evitemos esos dolores lo más posible. Beneth Jones bien dijo: 

“A diferencia de los cuentos de hadas y de los sueños, la vida real lastima. Por lo general, se entiende que sentiremos ciertos dolores cuando somos adultos y tenemos la habilidad de lidiar con ellos. Las heridas más monstruosas de la vida son aquellas que ocurren en la niñez, cuando física, mental y emocionalmente se aprovecha de la víctima indefensa con crueldad.” Beneth Jones

Espero que este breve artículo haya sido de ayuda en la jornada de proteger a sus hijos de los depredadores de este mundo. Si usted sospecha que alguien está abusando de su hijo, o conoce de alguien más que está siendo abusado, haga algo al respecto. El silencio sólo prolonga el dolor de ellos. 

Si este articulo fue de ayuda compártalo para que otros también sean bendecidos.

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