No se imaginan cuántos libros de liderazgo leo en el año; libros que me ayuden a cumplir con lo que Dios me ha mandado hacer. Hace poco enseñé a unos misioneros durante una conferencia, sobre la importancia de seguir sus sueños. Fue por ese momento y unas pláticas que tuve después, lo que me animó a escribir este artículo. Lo que pasa es que todos tenemos “sueños”, “visión”, “metas”, pero muy pocos las persiguen.
La razón por la que muy pocos persiguen sus sueños, es porque quisieran que se cumplieran rápido y sin esfuerzo. Nuestra cultura está plagada con la obsesión de lo “fácil” y lo “rápido”. Cuando aplicas eso a un sueño de vida puede ser desastroso. Sueños extraordinarios requieren paciencia extraordinaria. Cuando pienso en sueños y lo que implica verlos cumplidos, siempre viene a mi mente José.
Sueños extraordinarios requieren paciencia extraordinaria.
José provenía de una familia muy complicada. Una familia que el día de hoy definitivamente saliera en un programa de televisión, porque el chisme y el escándalo fuera extraordinario. A pesar de tener padres con muchos errores y hermanos envidiosos que trataron de hacer lo posible por detenerlo, él sobresalió en todos los desafíos y terminó cumpliendo con la tarea que Dios le había dado.
José tenía unos 17 años cuando recibió un sueño de Dios, un sueño muy emocionante y extraordinario. El sueño era de un momento que experimentaría 30 años después. En este sueño, Dios le reveló que un día su familia le haría reverencia por la posición de autoridad que tendría. (Génesis 37:5-10). Casi la última mitad del libro de Génesis es dedicado a José y su lucha por ver cumplirse el sueño que Dios le dio. Su vida abarca de
Génesis 37 al capítulo 50.
Sólo al pensar que duró 30 años para ver cumplido su sueño, me desespero, ya que soy una persona muy impaciente. Esto me lleva a reconocer que un sueño fuera de lo común requiere fe no común. Quisiera motivar a cada lector de este artículo a no tener temor de perseguir los sueños que Dios les dé. Obviamente no estoy hablando de un sueño profético, ya que Dios sólo se revela por medio de Su Palabra. Me refiero a no tener miedo y soñar con algo que Dios quiere que cumplas. Al ver Génesis 37 me doy cuenta de varios principios que aprendemos sobre un sueño y su cumplimiento.
Un sueño fuera de lo común requiere fe no común
1. QUE TU SUEÑO INICIE CON DIOS.
Lo primero que vemos del sueño de José fue que Dios se lo dio.
“Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía.” Génesis 37:5
Tu sueño puede ser algo que está dentro de la voluntad de Dios, y quieres hacer algo grande dentro de lo que sabes que Dios aprobaría. Puede ser iniciar una empresa, abrir una tienda, o cualquier cosa que sabes que la Palabra de Dios nunca condenaría. Quizás tu sueño tiene que ver con hacer algo ministerial para Dios. Tienes el deseo de declarar guerra contra el infierno y ver gente salva en un pueblo, aldea o ciudad.
Es importante que ores y busques a Dios para que te dé dirección, y pueda confirmarte que ese asunto nació en su corazón y quiere dártelo a ti. Esto será muy importante cuando estés pagando el precio por cumplir tu sueño.
“Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.” Salmos 37:4
2. DEBES SABER CÓMO ARTICULAR BIEN ESE SUEÑO.
Muchas veces los sueños que gente quiere cumplir son tan ambiguos que nunca saben si se cumplieron o no. Muchas veces la persona que trata de comunicar su sueño, se ve confundida sobre lo que quiere hacer. Si es una empresa lo que quieres iniciar, será difícil conseguir inversionistas que quieran invertir en un sueño ambiguo.
Algo que vemos de inmediato en la vida de José fue que supo describir con claridad su sueño.
“Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía. 6 Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: 7 He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío. 8 Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aún más a causa de sus sueños y sus palabras.” Génesis 37:5-8
José habló con detalles al describir su sueño. Así que de esto podemos aprender que es muy difícil ser motivado por un sueño que no está claro. Un sueño ambiguo hará que siempre vivas con la intención de hacer algo, pero sin resultados específicos. En la lección que di a los misioneros, les animé a que inspiraran a gente con un sueño, pero es difícil inspirar si no puedes articular bien tu sueño.
Es muy difícil ser motivado por un sueño que no está claro.
3. EXISTEN MUCHAS OPORTUNIDADES PARA DEJAR TU SUEÑO.
José enfrentó un sinnúmero de problemas que pudieron haberlo llevado a rendirse y a dejar de perseguir su sueño. Imaginen este cuadro en nuestro tiempo y en nuestra cultura, donde las personas se dan por vencidas tan rápido. Un sueño que vale la pena vendrá con muchas tentaciones de ir por el camino más fácil. Nuestra voluntad torcida está más que lista para darnos los pensamientos necesarios y justificar el poner a un lado nuestro sueño.
Un sueño que vale la pena vendrá con muchas tentaciones de ir por el camino más fácil.
Siempre estamos a una idea, una decisión o un riesgo de poder lograr un cambio drástico en nuestras vidas. Quizás esa decisión que debes tomar te infunde temor porque sería arriesgarlo todo; pero honestamente, si tu sueño no te asusta, quizás sea muy pequeño. La mayor parte de nosotros vivimos casi toda nuestra vida huyendo de las cosas que nos dan miedo. Muchas veces nos encontramos matando nuestros sueños en el altar del temor, o quizás nos encontramos persiguiendo el sueño equivocado.
Muchas veces nos encontramos matando nuestros sueños en el altar del temor, o quizás nos encontramos persiguiendo el sueño equivocado.
No sé en qué lugar de tu sueño te encuentras, pero siempre habrá razones de por qué no continuar o por qué cambiar de sueño. Regularmente esto sucede cuando tu sueño demanda pagar un precio. José podría haber tirado su sueño a un lado. ¿Qué desafíos enfrentó él? Uno fue la traición de sus hermanos, lo que nos recuerda de la dificultad que tendremos con otros. Esa lucha lo llevó a ser echado en una cisterna para luego ser vendido como esclavo. (Génesis 37:18-28). La cisterna y ser vendido como esclavo no eran parte del sueño que recibió de Dios. Aun con todo eso José fue fiel.
Otro desafío fue ser falsamente acusado de acoso sexual, que lo llevó a ser injustamente castigado por algo que no hizo. (Génesis 39:7-20). Algunos hubieran cambiado de sueño inmediatamente. Muchas veces pienso en mi sueño, y en todo el tiempo que ha pasado desde que escribí en una hoja lo que quería hacer con mi vida. Lo que escribí sobre mi sueño fue: “Ser predicador, comenzar una iglesia, comenzar una escuela cristiana, comenzar un instituto para entrenar a futuros predicadores”. Después de escribirlo, la primer persona a quien le compartí mi sueño fue a mi esposa, a quien en ese tiempo apenas estaba conociendo.
Los sueños siempre son más emocionantes cuando los contamos de la perspectiva de la posibilidad, en lugar del momento donde estamos tratando de cumplirlos. En la escuela era divertido soñar y contar de todo lo que quería lograr. Es muy diferente imaginando el momento a tratar de lograrlo. No sé cuántas veces he visto a mi esposa y dentro de mí recuerdo cuando le conté a ella todo lo que quería hacer. La realidad es que, la iglesia no es del tamaño que imaginaba. Nuestro instituto es más pequeño de lo que veía en mi sueño. Muchas veces me encuentro muy abajo en una cisterna que yo mismo he hecho. Nadie me tiró allí, yo me tiré allí por la forma en la que veo las cosas.
Los sueños siempre son más emocionantes cuando los contamos de la perspectiva de la posibilidad, en lugar del momento donde estamos tratando de cumplirlos.
Muchas veces veo a mi esposa y siento pena, por que no he logrado ser el líder que le conté que iba a ser, o más bien, el líder que me imaginaba que sería a estas alturas. Es en estos momentos donde conscientemente me recuerdo que no he acabado mi carrera. Mientras siga vivo, hay algo por hacer que puede contribuir a mi sueño. Me he determinado que viviré siempre intentando cumplir con algo que escribí a los 19 años de edad en un pedazo de papel después de una predicación. Mi sueño es más grande y más específico que cuando tenía 19 años. En 23 años de ministerio han venido bastantes momentos donde tengo que recordarme del “sueño” para no desviar mi vida.
Quizás ahorita estás muy lejos de tu sueño o con ganas de dejarlo. Sigue adelante, si el resultado vale la pena, entonces vale la pena pagar el precio.
Sigue adelante, si el resultado vale la pena, entonces vale la pena pagar el precio.
4. DIRIGE TU VIDA HACIA TU SUEÑO.
Curiosamente, muchos creen que flotarán hacia su destino, y no reconocen que tienen que dirigir activamente su vida para “lograr asir aquello para lo cual fuimos también asidos por Cristo Jesús”. No puedes sólo moverte como zombie de día en día y pensar que así se cumplen los sueños. Los sueños se tienen que vivir con acción y no sólo por deseo. Cuando nosotros muramos y estemos ante Cristo, Él no va a decir “bien dicho” “bien pensado” “bien planeado” o “bien intencionado”; lo que sí va a decir, es “bien hecho”. Asegúrate que estás haciendo algo, no sólo viviendo con la intención de hacerlo.
“Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.” Mateo 25:23
No puedes sólo moverte como zombie de día en día y pensar que así se cumplen los sueños.
Es mejor vivir y morir intentando cumplir lo imposible, que flotar en la vida sin propósito. José mantuvo su integridad porque dirigía su vida sabiendo que Dios le ayudaría a cumplir su sueño. Una decisión determinó su destino, y no ha cambiado mucho en los milenios transcurridos desde entonces. Puedes huir de aquello que temes, pero te mantendrás huyendo el resto de tu vida. En todo viaje “onírico” (de sueños) llega un momento en el que hay que dejar de vivir como si el propósito de la vida fuera llegar sano y salvo a la muerte. Hay que perseguir un sueño que está destinado al fracaso sin la intervención divina.
Puedes huir de aquello que temes, pero te mantendrás huyendo el resto de tu vida.
Al final de nuestras vidas, nuestros mayores remordimientos serán las oportunidades que dejamos pasar; las pasiones dadas por Dios que no perseguimos y los sueños del tamaño de Dios que no perseguimos, sólo porque dejamos que el temor dictara nuestras decisiones. Esto sucede por fallar en reconocer la grandeza de nuestro Dios y no confiar en Él.
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.” Isaías 55:8-9
“¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.” Isaías 40:28
“Grande es el Señor nuestro, y de mucho poder; Y su entendimiento es infinito.” Salmos 147:5
Lamento que muchas veces vivimos con una perspectiva muy chica de Dios. Por eso no confiamos en Dios, por eso no nos lanzamos para hacer una diferencia en cualquier cosa en la que Dios nos quiere emplear. La mayoría de la gente cree que Dios es real, pero pocos viven realmente bajo esa creencia. El resultado es una brecha cada vez mayor entre su teología y su realidad. Permiten que sus circunstancias se interpongan entre ellos y Dios, en lugar de dejar que Dios se interponga entre ellos y sus circunstancias. Los que quieren cumplir con sus sueños miden todo en relación con el Dios todopoderoso.
Los que quieren cumplir con sus sueños miden todo en relación con el Dios todopoderoso.
Espero en Dios que este artículo te motive a no darte por vencido con tu sueño. Yo sé que muy seguido debo recordarme esto a mí mismo. Quizás hoy no estás haciendo nada mal, pero a la misma vez no estás haciendo nada bien. Quizás no estés en el camino de pecado, pero tampoco en el camino de la diligencia para cumplir tu sueño. Ora y pídele a Dios que te ayude a cumplir con el sueño que te dio.
“Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.” Salmos 2:8
Si fue de bendición lo que leyó compártalo con alguien mas.
