LA IMPORTANCIA DE OBTENER CONSEJO

El día de ayer dimos inicio a nuestra conferencia de aniversario, y no puedo dejar de agradecer al Señor por la bendición que ha sido servirle durante 16 años aquí en Hermosillo, Sonora, México. Junto a mi esposa, hemos experimentado la fidelidad de Dios desde que iniciamos este ministerio, y personalmente, he tenido el privilegio de servir como ministro del Evangelio desde el año 2003.

Durante la predicación de ayer, el pastor Óscar Galván compartió un mensaje que tocó profundamente mi corazón. Él nos retó como iglesia a tener un espíritu enseñable y a reconocer la gran necesidad que todos tenemos de recibir consejo. En medio de su predicación, Dios trajo a mi memoria muchas lecciones que he aprendido, algunas de ellas por experiencia dolorosa, sobre lo que pasa cuando ignoramos el consejo sabio.

El consejo bíblico es vital. No hay ser humano que no lo necesite. Todos, en algún momento, hemos sido víctimas de nuestras propias ideas, decisiones impulsivas y caminos necios que tomamos sin buscar la dirección de Dios ni el consejo de alguien piadoso. Yo mismo podría contar historias de decisiones que terminaron en errores y consecuencias dolorosas, simplemente porque no busqué consejo… o peor aún, lo recibí y no lo seguí.

¡Dios líbreme de mí mismo! Porque uno de los peores enemigos del creyente no está afuera, sino adentro: nuestro propio orgullo y autosuficiencia.

La Biblia nos dice en proverbios, lo siguiente:

“Hijo mío, no se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo,” Proverbios 3:21

Todos nosotros necesitamos ley y consejo. Cuando hablamos de “ley”, nos referimos a la Palabra de Dios, la cual Él mismo nos ha dado como norma absoluta y suficiente para guiarnos. Y cuando hablamos de “consejo”, nos referimos a la aplicación sabia y específica de esa Palabra a las situaciones particulares de nuestra vida. La ley de Dios es para todos. Es universal, clara y definitiva. Pero el consejo es personal, particular y adaptado a nuestras circunstancias individuales. Ambos son necesarios, pero no deben confundirse.

Algo que quedó muy claro durante el mensaje de ayer ,y que es importante recordar, es que cuando la Biblia habla con claridad sobre un asunto, no hay necesidad de buscar consejo sobre ese mismo tema. Si Dios ya ha dado una orden directa en Su Palabra, no debemos buscar una “segunda opinión”. Por ejemplo, no necesito pedir consejo para saber si debo congregarme en la iglesia ,la Palabra ya lo ordena (Hebreos 10:25). Tampoco necesito consejo para saber si debo compartir a Cristo con otros ,ese mandato ya fue dado por nuestro Señor (Marcos 16:15). Cuando la Biblia habla, obedecer es lo único que nos queda.

El consejo sabio entra en juego cuando buscamos aplicar la Palabra en contextos donde se necesita dirección personal, claridad, o sabiduría práctica. Es aquí donde el consejo piadoso es un regalo de Dios a través de hermanos y líderes espirituales. Durante la predicación de ayer, muchas verdades vinieron a mi mente, especialmente en esta época en la que vivimos, donde tantos están confundidos, inseguros o guiados más por emociones que por convicción bíblica. Y por eso, quiero compartir algunos principios que Dios puso en mi corazón.

VIVIMOS EN MEDIO DE GENTE QUE MENOSPRECIA EL CONOSEJO

Lamentablemente, muchos hermanos en las iglesias menosprecian el consejo ,especialmente si dicho consejo va en contra de algo que desean hacer. Por eso, en muchas ocasiones, ni siquiera lo buscan, porque ya imaginan lo que el pastor les va a decir. Dicen que buscan consejo, pero en realidad no lo piden: simplemente informan al pastor de una decisión que ya han tomado.Hay una gran diferencia entre buscar consejo e informar lo que ya se decidió.

Quizás ha sido error de mi parte, pero muchas veces he aprendido a simplemente sonreír y decir: “Está bien”. ¿Por qué? Porque la decisión ya fue tomada. Lo más frustrante es escuchar después a esas mismas personas decir que “buscaron consejo”. En mi corazón pienso: “No, no buscaste consejo… me informaste lo que ibas a hacer”. Pero por prudencia, no lo digo. Allá ellos… y el Señor. 

No sé cuántos se han ido de sus iglesias por no recibir el consejo que querían oír. La verdad es que recibir consejo es una virtud que solo los cristianos verdaderamente sabios practican. Son personas que quieren proteger sus vidas y temen cometer errores. Ellos no solo valoran la Palabra de Dios, sino que también honran la posición del pastor y a aquellos que Dios ha puesto a su alrededor.

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” Hebreos 13:17

Yo nunca he sido un pastor que se para detrás del púlpito para recordarle a la gente que “yo soy el pastor”. Tampoco uso Hebreos 13:17 como herramienta de manipulación. Cada quien es libre de obedecer las Escrituras… o hacer lo contrario.

Hace poco recordé algunos consejos que di cuando recién comencé el ministerio. Tal vez hoy no daría esos mismos consejos, pero Dios aún bendijo a personas que obedecieron. No creo que eso tenga tanto que ver conmigo como consejero, sino con un Dios que honra la obediencia y la fidelidad. Y es ahí donde vemos la gran importancia del consejo bíblico.

La consejería piadosa produce frutos valiosos:

1. LA CONSEJERIA TRAE SEGURIDAD

“Donde no hay dirección sabia, caerá el pueblo; Mas en la multitud de consejeros hay seguridad.” Proverbios 11:14

Existe seguridad cuando alguien que no está emocionalmente involucrado en nuestras circunstancias puede ofrecernos un consejo sabio, basado en la mente de Dios revelada en Su Palabra. Muchas veces, cuando enfrentamos decisiones importantes o conflictos personales, nuestras emociones se interponen. El temor, la presión, la confusión, el dolor o incluso el deseo de justificar nuestras acciones pueden nublar nuestro juicio. En esos momentos, no siempre vemos con claridad lo que es más sabio o lo que honra a Dios. 

Ahí es donde entra el valor inmenso del consejo piadoso. Una persona madura espiritualmente, que no está envuelta emocionalmente en la situación, puede ver con objetividad lo que nosotros no vemos. Su perspectiva no está limitada por las emociones del momento, ni por los deseos del corazón que muchas veces son engañosos (Jeremías 17:9). Esa persona puede discernir con claridad los principios bíblicos que aplican a nuestra situación específica y ofrecernos un consejo que refleje la mente de Dios y no simplemente una opinión humana. 

La seguridad viene cuando consultamos a otros que caminan con Dios y conocen Su Palabra. Estas personas no nos dicen simplemente lo que queremos oír, sino lo que necesitamos escuchar. Su objetivo no es hacernos sentir bien, sino ayudarnos a caminar en obediencia, aún cuando eso implique confrontar nuestras decisiones o corregir nuestra dirección. 

Cuando buscamos consejo de alguien sabio y temeroso de Dios, es como si saliéramos de la tormenta emocional en la que estamos y entráramos por un momento en un lugar de calma, donde podemos ver con mayor claridad y recibir guía conforme al corazón del Señor.

2. LA CONSEJERIA TRAE FIRMEZA

“Los pensamientos son frustrados donde no hay consejo;

Mas en la multitud de consejeros se afirman.” Proverbios 15:22

Aquí, los pensamientos se refieren a nuestros planes. Por lo tanto, la consejería piadosa afirma nuestros planes y los estabiliza. ¡Qué importante es buscar consejo antes de actuar! Vivimos en una época donde se valora mucho la independencia, el “haz lo que sientas” y el actuar sin consultar. Pero la Biblia nos da un principio opuesto: los planes necesitan ser afirmados por medio del consejo piadoso.

Cuántas veces hemos hecho planes con entusiasmo, con buena intención y hasta con pasión, pero sin una base firme. Y luego, al poco tiempo, esos planes se desmoronan, no porque fueran necesariamente malos, sino porque no fueron afirmados, estabilizados, por un consejo sabio y bíblico. 

La palabra “afirmar” aquí implica fortalecer, estabilizar, confirmar. Es decir, el consejo piadoso no solamente corrige, sino que también fortalece lo bueno que ya está en nosotros. Nos da dirección, claridad y una base sólida para avanzar. Un consejero maduro espiritualmente puede ayudarnos a ver lo que nosotros no vemos, no para desanimarnos, sino para fortalecernos en el camino correcto. 

Es importante entender que el consejo piadoso no reemplaza la voluntad de Dios, sino que nos ayuda a discernirla mejor. A veces confundimos nuestra emoción con convicción, o nuestras ideas con la voz de Dios. Pero cuando nos tomamos el tiempo de buscar consejo, de sentarnos con alguien que teme al Señor, que ama su Palabra, y que tiene experiencia, evitamos errores innecesarios y afirmamos nuestros pasos. 

el consejo piadoso no reemplaza la voluntad de Dios, sino que nos ayuda a discernirla mejor.

Cuántos matrimonios, ministerios, decisiones financieras, y cambios importantes podrían haberse fortalecido si antes de actuar, se hubiera buscado consejo piadoso. Por eso es tan importante rodearnos de personas sabias, que no nos digan simplemente lo que queremos oír, sino lo que verdaderamente necesitamos oír. 

No se trata de depender ciegamente de otros, sino de reconocer que Dios ha puesto en el cuerpo de Cristo a consejeros sabios, para nuestro bien y para su gloria. Cuando alguien busca consejo antes de actuar, demuestra humildad, prudencia y temor de Dios. Y como resultado, sus planes no solo se afirman, sino que tienen más posibilidad de éxito y bendición.

Dios ha puesto en el cuerpo de Cristo a consejeros sabios, para nuestro bien y para su gloria.

3. LA CONSEJERIA TRAE VICTORIA

“Porque con ingenio harás la guerra,Y en la multitud de consejeros está la victoria.” Proverbios 24:6

Muchas de las victorias que Dios quiere darnos están ligadas a los consejos que recibimos. El orgullo nos lleva a tomar decisiones solos; la humildad nos lleva a buscar consejo y encontrar dirección divina. Vivimos tiempos en que muchos cristianos se sienten autosuficientes. Confían en su propia inteligencia, experiencia, o “sentir” interior, sin tomar en cuenta el consejo sabio y piadoso que Dios pone a su alrededor. Pero lo cierto es que la victoria en la vida cristiana no se logra en soledad, sino en humildad y dependencia del consejo de Dios expresado a través de Su Palabra y de los siervos fieles que Él ha puesto en nuestras vidas. 

Muchas de las victorias que Dios quiere darnos están ligadas a los consejos que recibimos.

Dios quiere darnos la victoria en muchas áreas de nuestra vida: en nuestras familias, en nuestro carácter, en nuestras decisiones ministeriales, en nuestras finanzas, en nuestras relaciones, en nuestro caminar espiritual. Pero muchas veces esa victoria está condicionada a nuestra disposición de buscar y seguir consejo.

El orgullo nos engaña. Nos hace pensar que podemos solos. Nos dice que nadie nos entiende, o que ya sabemos lo que debemos hacer. Pero ese camino lleva al aislamiento y muchas veces al fracaso. La humildad, por otro lado, nos abre la puerta al consejo sabio. Y no solo al consejo de Dios en su Palabra, sino también al consejo de aquellos a quienes Dios ha dado discernimiento, madurez y sabiduría espiritual para ayudarnos. ¿Cuántas batallas hemos perdido por no buscar consejo? ¿Cuántas decisiones apresuradas hemos lamentado después? ¿Cuántos matrimonios, llamados, amistades o iglesias se han debilitado o destruido por decisiones tomadas en aislamiento, sin consejo piadoso?

La victoria no está en hacer lo que queremos, sino en hacer lo que agrada a Dios, y muchas veces, eso lo descubrimos con más claridad cuando escuchamos a quienes Dios ha puesto a nuestro lado.

No menosprecies el buen consejo. Búscalo, aun cuando a veces no sea lo que quieres escuchar. Puede librarte de muchos dolores de cabeza y ayudarte a evitar errores que podrías lamentar más adelante.

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