EL ARREPENTIEMIENTO

Este articulo es un resumen de un librito que se escribió sobre el tema. En este artículo se aclaran algunos aspectos del arrepentimiento, en específico: ¿qué es? y, ¿es necesario arrepentirse para ser salvo, o no? 

Existen personas que piensan que si se declara que el arrepentimiento es requerido para la salvación, entonces es como decir que no somos salvos solamente por fe, sino también por obras, ya que se clasifica al arrepentimiento como una obra.

Pero, ¿qué dice la Biblia?

Primero debemos observar que hay diferentes usos en la Biblia para la palabra “arrepentimiento”. La palabra griega “metamelomai” expresa un arrepentimiento como tristeza o remordimiento por las consecuencias del pecado, pero no implica un cambio de mente o el reconocer que el pecado ofende a Dios. Ejemplos de 

Diferentes usos de la palabra “arrepentimiento” en la Biblia
PalabraDescripciónAlgunos ejemplos
Metamelomai (griego) Expresa un arrepentimiento como tristeza o remordimiento por las consecuencias del pecado, pero no implica un cambio de mente o el reconocer que el pecado ofende a Dios.Judas (Mateo 27:3)
Acab (1 Reyes 21:27-29)


Metanoia (griego)Es la palabra principal usada en la predicación del evangelio. Literalmente significa: cambio de mente. Es un cambio de mente que produce un cambio de vida.Mateo 3:2
Marcos 1:15
Shub (hebreo)Es la idea de volver o regresar. Malaquías 3:7
Hechos 3:19

El verdadero arrepentimiento no es un sentimiento, sino que apunta a un cambio de mente y de dirección; por lo tanto, no puede haber una conversión verdadera sin arrepentimiento verdadero. 

Definiciones incorrectas del arrepentimiento:

  • Es una obra que ayuda a la salvación (como una penitencia).
  • Es una promesa de perfección.
  • Es una reforma moral.

Si el arrepentimiento bíblico quiere decir cualquiera de las definiciones anteriores, entonces yo también estaría de acuerdo en que no es necesario para la salvación. 

¿Por qué hay personas que piensan que no es necesario arrepentirse para ser salvo?

Ideas erróneas sobre el arrepentimiento y mis respuestas
Idea erróneaRespuesta
“En la Biblia hay muchos pasajes donde la salvación se presenta sin que la palabra arrepentimiento aparezca, por lo tanto, lo único necesario es creer”.  Ejemplo: Hechos 16:31El hecho de que existan muchos pasajes sobre la salvación donde no se menciona el arrepentimiento, esto NO INVALIDA todos los demás donde el arrepentimiento CLARAMENTE ACOMPAÑA a a SALVACIÓN. Ejemplo: Lucas 13:3; Hechos 17:30
“Si una persona se tiene que arrepentirse para ser salva entonces se verá a sí misma obligada a vivir en perfección y terminará confiando en sus obras en lugar de confiar en Jesús para salvación”.Arrepentirse no es decidir vivir en perfección, sino ver el pecado como Dios lo ve y reconocer que uno está condenado por dicho pecado. Si una persona no logra ver su pecado como Dios lo ve, nunca verá su necesidad de salvarse. Ejemplo: los fariseos.
“Es imposible que el arrepentimiento sea necesario para la salvación, ya que siempre seguiremos pecado, aún después de ser salvos. No podemos arrepentirnos del 100% de nuestros pecados. Por lo tanto, solo es necesario creer”. El arrepentimiento, en su esencia, es asumir responsabilidad en el momento que uno peca. Es estar de acuerdo con Dios acerca de lo que Él dice de nuestro pecado, reconocerlo y pedir perdón. Esto no implica creer que jamás volveremos a luchar con el pecado.
“El arrepentimiento es un acto único y definitivo”. Acudir a Cristo para pedir salvación es una forma de arrepentimiento inicial. Luego, como hijos de Dios, cada vez que pecamos seguimos confesando y arrepintiéndonos para mantener comunión con nuestro Padre celestial.
“El arrepentimiento no tiene nada que ver con el pecado, sino solamente con un cambio de idea. Por ejemplo: en el AT la única persona que se arrepintió mucho fue Dios”. La Biblia liga claramente el arrepentimiento con el pecado en muchos pasajes. Por ejemplo, las personas que sufrirán en la tribulación es porque “no se arrepintieron de sus obras”: Apocalipsis 16:9-11. 
“Juan el Bautista predicaba una salvación por obras, pero después de la resurrección de Cristo el mensaje cambió a una salvación por gracia”. El plan de salvación nunca ha cambiado. Siempre ha sido por gracia, incluso en el AT. Cuando Juan decía a los fariseos “haced frutos dignos de arrepentimiento” estaba confrontando su hipocresía religiosa. 

Cuando leemos a Pablo, por ejemplo, en Hechos 26:20: “sino que anuncié (…) que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios (…), nos damos cuenta de que el arrepentimiento no es opcional ni secundario, sino una parte integral de la respuesta al Evangelio. Jesús mismo lo estableció como parte del mensaje que la iglesia debería predicar al mundo:

“y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén.” Lucas 24:47

Jesús no vino a llamar  a personas que se consideran justas, sino a pecadores. Y los pecadores necesitan arrepentirse. Donde no hay conciencia de pecado, no hay arrepentimiento, por lo tanto, no hay verdadera conversión. 

“Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.” Mateo 9:13

Es imprudente suponer que una persona puede disfrutar del perdón de sus pecados mientras se resiste a arrepentirse. El Evangelio no es un boleto para quienes no quieren ir al infierno. El Evangelio es una declaración: el ser humano está tan profundamente caído que Cristo tuvo que morir. 

¿Cómo luce el arrepentimiento verdadero en una persona? Veamos el ejemplo de Zaqueo y el jóven rico. 

Cuando alguien reconoce su pecado y acude a Jesús para recibir perdón, comienza a ver su vida y sus acciones de una manera distinta. El joven rico amaba más su dinero que a Dios. Prefirió conservar su riqueza antes que rendirse al Señor, y esa decisión lo llevó a su propia condenación.

Zaqueo, por otro lado, tenía el mismo problema de fondo que el joven rico, aunque se manifestaba de manera diferente. El joven rico confiaba en su dinero y servía a sus riquezas; Zaqueo, en cambio, obtenía dinero mediante el robo y el abuso de su posición. La avaricia tiene muchas caras, pero sigue siendo el mismo pecado.

Cuando Zaqueo tuvo su encuentro con Jesús, Jesús no tuvo que confrontarlo directamente con su pecado. Zaqueo mismo estuvo dispuesto a reconocerlo. Al encontrarse con Cristo, su disposición interior cambió, y su deseo inmediato fue hacer las cosas bien. Zaqueo era publicano, conocido por defraudar, y cuando Jesús entra en su casa, no le exige una lista de pecados. Sin embargo, el pecado específico sale a la superficie de manera voluntaria. 

En mi opinión, cuando una persona es confrontada verdaderamente con el Evangelio, de manera casi automática comienza a reconocer su pecado y sus ídolos.

¿Qué clase de fe salvadora sería aquella que nunca apunta al pecado propio ni despierta la conciencia de la necesidad de un Salvador? La fe que salva no es una mera aceptación intelectual de hechos históricos. 

El arrepentimiento no compite con la fe ni la sustituye, sino que la prepara y la acompaña. 

El arrepentimiento trata con la ruptura con el pecado; la fe trata con la confianza en Cristo. Ambos ocurren en el mismo movimiento del corazón. La fe que salva siempre nace en un corazón arrepentido, y el arrepentimiento verdadero siempre empuja al pecador a descansar únicamente en Cristo.

¿Podrá alguien ser salvo si sólo cree que existe el cielo y dice que cree en Jesús para no ir al infierno? Nadie quiere ir al infierno. Pero no creo que podamos afirmar con buena conciencia que alguien irá al cielo

simplemente porque no quiere ir al infierno. Una persona tiene que ser confrontada con el hecho de que es pecador para que verdaderamente vaya a Aquel que puede remediar su condición.

De mi perspectiva, Jesús no vino a salvar personas que no se ven condenadas. Vino a llamar a pecadores al arrepentimiento. Un Evangelio que no apunta a nuestra necesidad de un Salvador puede producir conversiones falsas. El arrepentimiento no demanda perfección ni obras para ganar la salvación. Demanda reconocer que somos pecadores y estar de acuerdo con Dios.

Nadie piensa que es salvación por obras cuando le decimos al pecador que vaya a Cristo y pida salvación. De la misma manera, tampoco es salvación por obras cuando hablamos de arrepentimiento. Si el pecador reconoce que es un pecador, reconoce que merece el juicio y cree que Cristo murió por él, entonces lo único que le queda hacer es acudir a Cristo con humildad para recibir la salvación. La fe genuina siempre lleva al pecador a Jesucristo, porque Jesucristo es el único que puede salvar.

Dios ha decidido salvar a aquellos que se arrepienten y creen en el Evangelio. Él decidió recibir a los que acuden a Él reconociendo su pecado y confiando en que Jesucristo es la única solución para su salvación. No son las acciones del pecador las que lo salvan. Es Cristo quien salva, pero el pecador que cree y se arrepiente inevitablemente acudirá a Cristo, porque sabe que solamente en Él puede encontrar el perdón.

El arrepentimiento y el creyente

Cabe mencionar que el arrepentimiento no es solamente la puerta de entrada a la vida cristiana, también es el camino continuo de la vida espiritual. El creyente que desea caminar cerca de Dios debe mantener un corazón sensible al pecado y estar dispuesto a volver al Señor cada vez que falla. La vida cristiana no es una vida de perfección sin pecado, pero sí es una vida de humildad, confesión y restauración constante. Es por eso que el llamado al arrepentimiento sigue siendo relevante hoy. El mundo necesita arrepentirse; la iglesia necesita arrepentirse; cada uno de nosotros necesita examinar su corazón delante de Dios.

Espero que este articulo le fue de bendición, pronto saldrá el librito del tema. Si fue de bendición compártalo con otros.

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