No toma ni un segundo para darnos cuenta de la cultura en la que vivimos, simplemente viendo las noticias del día. Es increíble ver los cambios que estamos viendo hoy; la gente del pasado jamás se imaginaba las cosas que hoy vemos en nuestra sociedad. No sólo eso, sino la condición de los cristianos de hoy, la falta de fervor, la falta de devoción, la falta de un deseo de ver gente salva. Escribo esto con un corazón cargado por la siguiente generación, porque está siendo fácilmente arrastrada por la opinión de la mayoría.
Siempre he dicho que la maldad ha existido, existe y existirá; pero lo más preocupante no es tanto la condición del mundo, sino la de la iglesia en general. Cuando el mundo se ha visto malo, la iglesia dobla sus rodillas, ora y es avivada. Pero hoy parece ser que la mayor parte de las iglesias no están siendo avivadas, sino que están siendo arrastradas. Hay tantas cosas preocupantes que se ven, las cuales deben causar que nosotros los cristianos reflexionemos bien sobre la condición de nuestro corazón, y lo que nosotros estamos haciendo ante una cultura que no sólo odia a Cristo, sino que está seduciendo a la mayor parte de los jóvenes cristianos.
Pero hoy parece ser que la mayor parte de las iglesias no están siendo avivadas, sino que están siendo arrastradas.
Pablo le advirtió a Timoteo que iban a venir tiempos peligrosos, y quizás Pablo tampoco se imaginaba exactamente cómo iba a darse todo, simplemente escribió según el Espíritu Santo de Dios le movía a escribir. Quiero que noten lo que Pablo le dijo a Timoteo de los últimos tiempos, porque es de ahí de donde vamos a hacer un análisis de la condición de la cultura en la que estamos viviendo hoy.
“También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, 3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. 6 Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. 7 Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.” 2 Timoteo 3:1-5
“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, 2 que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. 3 Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, 4 y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.” 2 Timoteo 4:1-4
Hay tanto que se pudiera decir de los versículos que acabamos de ver, tantas cosas por las que Pablo estaba advirtiendo las cuales estamos viendo en nuestros tiempos. Noten por favor varias de las que voy a resaltar.
1. HOMBRES AMADORES DE SÍ MISMOS.
Cuando Pablo describe que habrán tiempos peligrosos, lo primero que menciona es que habrán hombres amadores de sí mismos. Qué curioso que eso fuera un peligro de los últimos tiempos. Al ver lo que está sucediendo alrededor de nosotros, es claro que hay una ola cultural o un empuje hacia el amor a uno mismo. Parece ser que muchos están siguiendo la psicología y creen que el problema más grande del ser humano es que no se ama a sí mismo.
Tengo un sinnúmero de libros donde vez tras vez el consejo que se le da al lector es que si va a amar a su prójimo tendrá que primero amarse a sí mismo. Es curioso porque la Biblia, en ningún lugar nos manda a que nos amemos a nosotros mismos, sino que asume que nos amamos, y quizás eso es nuestro problema: nuestro amor a nosotros mismos.
La Biblia, en ningún lugar nos manda a que nos amemos a nosotros mismos.
Hoy en día la doctrina que más se está aconsejando y que se enseña es: “tú mereces ser feliz”, “debes buscar tu felicidad” “haz lo que te haga feliz”. Lo peor es que, los consejeros de hoy dicen a las personas que su problema es que no se aman lo suficiente. En otras palabras, necesitan amarse a sí mismos para tener una buena autoestima, y una vez teniendo una buena autoestima serán capaces de poder amar a otros.
Pero ¿qué es lo que esta doctrina psicológica está produciendo? ¿Está produciendo cristianos devotos a Cristo, listos para poner la responsabilidad de las virtudes cristianas encima de los sentimientos de los deseos? Claro que no. Si la meta es hacerme feliz a mí mismo, estaré enviciado en muchos pecados que voy a creer que me hacen feliz, cuando en realidad me están esclavizando más y más. Aunque todo el mundo diga que debo seguir mi corazón, la Biblia me advierte que no confíe en mi corazón.
“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” Jeremías 17:9
“Hay camino que al hombre le parece derecho; Pero su fin es camino de muerte.” Proverbios 14:12
Para la mayor parte de la gente que piensa que la meta de Dios para ellos es que sean felices, sigan su corazón y hagan las cosas que se sienten bien, se darán cuenta con el tiempo que el camino que escogieron, aunque al principio sentían que era el correcto, los llevará a una esclavitud al pecado. Nuestro corazón en realidad no necesita ser liberado, necesita ser disciplinado. Desde el jardín del Edén el hombre ha querido hacer lo que le nace, no lo que se le ordena, y son las curiosidades del deseo del placer y del descubrimiento, lo que hace que el hombre sea cada vez más perdido, más perverso y más torcido en su camino. El diablo fue muy astuto en convencer a Eva que en realidad la razón que no podía comer del fruto era porque Dios le estaba reteniendo un bien; que Dios estaba ocultándoles un placer.
Nuestro corazón en realidad no necesita ser liberado, necesita ser disciplinado.
“Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal. 6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” Génesis 3:4-6
No sé cómo fuera si Jesús hubiera nacido en nuestra cultura, ya que su mensaje era distinto al que hoy se predica, y que tiene cegada a mucha gente, especialmente los cristianos. Es cierto que Jesús nos mandó que amaramos al prójimo; es cierto que Jesús dijo que la forma en que los discípulos se iban a distinguir era por el amor que sentían y demostraban unos por otros. Lo que no es cierto es que Jesús nos mandó a que nos amáramos a nosotros mismos; eso ya Él lo dio por hecho. Incluso noten lo que dijo Jesús:
“Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Mateo 22:39
Si lo lee bien, Jesús está diciendo que debemos amar al prójimo, porque ya nos amamos a nosotros mismos. No nos mandó a que nos amaramos a nosotros mismos ya que el ser humano ha sido muy bueno para hacer eso. Yo sé que para la generación mimada en la que vivimos esto es muy difícil, porque sólo quieren escuchar sobre el amor, los sentimientos bonitos y no tanto sobre nuestro deber como cristianos.
Incluso, para poder ser un seguidor de Cristo y ser un discípulo de Cristo, Jesús dio una condición. Esa condición no era de amarse a sí mismo, sino negarse a sí mismo. Lo que pasa es que si pone sus sentimientos encima de los mandamientos siempre vivirá en desobediencia. Es imposible ser un fiel cristiano siguiendo su propio corazón, porque su propio corazón le guiará a querer hacer cosas que no debe hacer. No estoy diciendo que su corazón no sienta esto; estoy diciendo que muchos sentimientos deben ser puestos en sujeción a la Palabra de Dios. Aunque hacer esto nos incomode o nos haga sentir tristes, nuestro primer deber es seguir la Palabra de Dios, y debemos alinear nuestros sentimientos a ella.
Si pone sus sentimientos encima de los mandamientos siempre vivirá en desobediencia.
Noten que Jesús compartió con los que le seguían la condición de ser un discípulo.
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. 25 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. 26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” Mateo 16:24-26
Pienso que muchos cristianos tuvieran un problema muy grande con Jesucristo, porque lo último que los cristianos de hoy quieren escuchar es sobre la negación propia. Quieren escuchar sobre las libertades que tienen, quieren escuchar que no importa cómo viven, y que el amor de Cristo les da la victoria. El mensaje primordial de hoy es que no debemos preocuparnos por tratar de vivir la vida cristiana porque esa vida la vivió Cristo por nosotros, ignorando que Cristo mismo condicionó lo que era un seguidor de Él, diciéndoles qué tenían que negarse.
Casi todo cristiano conoce Juan 3:16 de memoria, pero Juan 3:16 sólo existe en Juan 3:16. Jamás se repite en otro evangelio. Sin embargo, el mandato de negarse a sí mismo existe en tres evangelios. Mateo 16:24, Marcos 8:34, Lucas 9:23.
Pablo le dijo a Timoteo que en los últimos tiempos habrían tiempos peligrosos, porque habrían hombres que harán lo contrario de lo que Jesús mandó sobre negarse a sí mismos. Una pregunta que se tiene que hacer es, ¿por qué son peligrosos los tiempos si los hombres se aman a sí mismos?
Las personas que se aman a sí mismas regularmente serán vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos. Con cada una de estas palabras, Pablo se refirió a los hombres de los últimos tiempos. Si se amas a sí mismo será muy fácil ser vanaglorioso, ser orgulloso, ser desobediente. Ha hecho el ser feliz el propósito de la vida; cuando en realidad uno debe negar toda su vida para encontrar la vida que Cristo tiene para nosotros.
2. AMADORES DE LOS DELEITES.
“…amadores de los deleites más que de Dios,…”
No sólo habrá hombres amadores de sí mismos; otra categoría importante qué resaltar es que en los postreros tiempos la gente iba a ser más amadora de los deleites que de Dios. ¿No se les ha hecho extraño cómo tantas iglesias hoy en día, son más centros de entretenimiento que centros de predicación? No estoy diciendo que las iglesias no deben ser divertidas, que no deben tener actividades en las cuales se disfrute el compañerismo. El problema es que la mayor parte de las iglesias son solamente centros de compañerismo, con un enfoque en diversión y hacer que la gente se sienta bien y muy pocos son confrontados con la predicación de la Palabra de Dios.
Tenemos un movimiento muy grande en el cual muchos sólo buscan libertades y diversión, y no están buscando la responsabilidad del Evangelio. En la mayor parte de las iglesias se enseña que no hay problema tomar un poco, tan sólo que evite la borrachera. Es como yo decirle a alguien: “está bien que vaciles con otra mujer que no es tu esposa, pero no caigas en adulterio”. Eso es muy atractivo para las personas que están buscando diversión. Las iglesias gastarán un sin número de dinero condicionando sus edificios para que sea idéntico a los antros, los lugares de baile, los lugares de perdición.
Hace años atrás una secta de aquí de Hermosillo inició un antro cristiano. Era un antro igual como el del mundo, con baile y bebidas, pero el baile sería con música “cristiana”. Misma música, mismo ritmo, sólo que el nombre de Cristo de vez en cuando aparecía en las letras. Tenían bebidas que a lo que yo entiendo no eran alcohólicas, pero en su apariencia se miraban muy similar. Estaban haciendo todo lo posible para ser lo más mundano que se podía pero con cierta reserva.
Cómo cristianos debemos disfrutar la vida sin duda; Dios nos dio todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.
“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.” 1 Timoteo 6:17
No estoy diciendo que ser miserable es más piadoso que disfrutar la vida. Incluso eso es otro extremo de lo cual podemos tratar, ya que muchos piensan que ser infeliz es igual a ser piadoso, pero eso es incorrecto. El problema no son los deleites, el problema es amar más los deleites que a Dios. Cuando sólo estamos preocupados por nuestra diversión la buscaremos a cualquier precio aunque esto implique comprometer nuestra fe y acercarnos más al mundo. Cuando amamos los deleites más que a Dios perderemos sal y nuestra luz se apagará.
El problema no son los deleites, el problema es amar más los deleites que a Dios.
Cuando una persona ama los deleites más que a Dios fácilmente dejará las cosas de Dios por dirigir su vid a los deleites. Se alejará del deber de negarse a sí mismo y buscará las cosas que le son gratas. Debido a esto, muchas veces en nuestras iglesias hay una escasez de personas que no sirven en ellas porque no quieren dejar los deleites, por lo que también hay muchas iglesias que no les importa cómo vive su gente, los ponen a servir aunque en esencia sean cristianos mundanos.
Es por eso que estamos viendo un incremento en iglesias que están aceptando la vida homosexual como una vida legítima cristiana. No hay límite hasta dónde está dispuesta a llegar una persona que ama más los deleites que a Dios. Lo que sí sabemos es que muchas iglesias ya se han hecho esclavas al ser humano y sus deseos, y es muy difícil servir a Cristo y servir al hombre. O predicaremos las verdades de la santidad o nos mezclaremos con el mundo. Pablo dijo:
“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.” Galatas 1:10
Hace mucho tiempo en la historia donde alguien escogía a qué iglesia iba conforme al credo doctrinal de la iglesia. Las iglesias aceptaban a miembros que vivían una vida cristiana virtuosamente. Curiosamente DL Moody no fue aceptado como miembro de la iglesia hasta su tercer intento porque no encontraban suficiente evidencia de que vivía como cristiano.
Cómo han cambiado los tiempos! Se ven tantos cristianos que blasfeman, adulteran, fornican, son borrachos y son miembros de iglesias. Mientras que esas cosas pueden ser divertidas a la perspectiva del mundo, son las cosas a las cuales nosotros debemos negarnos para poner a Dios primero. Yo sé que muchos están pensando, “pero debemos de amar”, y estamos de acuerdo que no debemos de aceptar ni seguir estas corrientes.
Debemos considerar que el mundo siempre ha sido un lugar malévolo. El problema no es tanto con el mundo sino con la condición de los cristianos de hoy. Si los cristianos pierden sal para nada más servimos. Pablo también marcó su línea sobre la diferencia entre los inconversos y los que dicen ser creyentes.
El problema no es tanto con el mundo sino con la condición de los cristianos de hoy.
“Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; 10 no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11 Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis. 12 Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? 13 Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros.” 1 Corintios 5:9-13
Noten que Pablo hace una distinción entre los fornicarios del mundo en lo cual él dice, “no absolutamente con los fornicarios de este mundo o con los ladrones” etc. Él dijo “tal cosa os sería necesario salir del mundo”. Lo que más bien está diciendo es a los que dicen llamarse hermanos y son fornicarios o avaros o idólatras etc. Pablo dijo que no debemos ni comer con ellos.
Cuando un inconverso está esclavizado a sus deseos, a su corazón engañoso y a los deleites del mundo, podemos decir que está haciendo lo que viene naturalmente a él; pero los que somos creyentes tenemos el Espíritu Santo de Dios en nosotros y debemos ser guiados por Él.
Pablo también describió de esta forma a los que aman a los deleites mas que a Dios:
“Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.” Filipenses 3:18-19
Pablo dice que los enemigos de la cruz son aquellos cuyo Dios es su vientre. En otras palabras estas personas no tienen restricción, sólo hacen lo que desean para satisfacerse a ellos mismos.
Sin duda una característica de nosotros antes de Cristo es que éramos esclavos de nuestros deleites y concupiscencias. Eso éramos antes de Cristo, el problema ahora es continuar siendo lo mismo ya conociendo a Cristo. Pablo le dijo a Tito:
“Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros.” Tito 3:3
Que Dios nos libre de ser personas que sólo busquemos diversión al precio de la piedad. Que Dios nos libre de ser cristianos dispuestos a perder nuestra sal y luz al precio de diversión que no tiene fruto. Que Dios nos dé un ardor grandísimo por pagar cualquier precio para glorificarlo a Él y honrarlo en todo, para que muchos puedan ver nuestras buenas obras y glorifiquen a nuestro padre que está en los cielos.
Qué Dios nos libre en ser personas que sólo busquemos diversión al precio de la piedad.
Este articulo continuara a la parte 2 no se lo pierda terminarlo….

Estámos en un mundo Caído la PALABRAS DE PABLO ESTABAN CORRECTAS Y ACERTADAS
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