Después de que los israelitas pasaran más de cuatrocientos años de esclavitud en Egipto, ahora es liberado. Pero muchos de los problemas que enfrentaron en el tiempo del Éxodo, fueron porque las costumbres egipcias los plagaban. Esto causó que, al subir Moisés al monte con Dios por cuarenta días, el pueblo regresara a sus hábitos antiguos, e hiciera un becerro de oro. Esta acción causó que Dios se enojara con Israel.
En Éxodo 33 vemos a Dios compartiendo sus planes con Moisés. Leemos que Dios está enojado por las acciones de Israel, y le dice a Moisés su plan de mandar a un Ángel que vaya con ellos. Dios dijo:
“ y yo enviaré delante de ti el ángel, y echaré fuera al cananeo y al amorreo, al heteo, al ferezeo, al heveo y al jebuseo 3 (a la tierra que fluye leche y miel); pero yo no subiré en medio de ti, porque eres pueblo de dura cerviz, no sea que te consuma en el camino.” Éxodo 33:2-3
Es triste, pero temo que muchas veces los cristianos regresamos a nuestras viejas costumbres; a nuestros hábitos antiguos, y no vivimos plenamente en libertad. Sí, somos libres, pero vivimos como esclavos; dominados por apetitos carnales; teniendo como resultado el que Dios no quiera andar con nosotros.
Al escuchar estas palabras, Moisés supo inmediatamente lo que esto implicaría, y hace tres oraciones que creo que, si queremos verdaderamente seguir a Dios, las debemos orar con frecuencia. A Moisés no le gustó lo que escuchó. Él quería que Dios personalmente fuera con ellos. Entra en un servicio de oración y comienza con algo que todos debemos estar orando siempre. Noten:
“ Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. 13 Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo.” Éxodo 33:12-13
MUÉSTRAME TU CAMINO
¿Qué es lo que estaba pidiendo? Esto es muy importante. Para guiar al pueblo de manera eficaz, Moisés necesitaba conocer la mente misma de Dios. No quería que Dios simplemente enviara órdenes; quería conocer el pensamiento detrás de sus planes; sus deseos para con el pueblo. Con ese fin, Moisés quería permanecer en constante comunicación con Dios. Esto fue esencial para su liderazgo espiritual.
Al pedirle a Dios que le mostrara su camino, Moisés quería conocer el sentir de Dios, la manera que Él quería que se hicieran las cosas. Recuerden que Moisés pasó cuarenta años en Egipto y luego cuarenta años en el desierto. Esto lo hizo un experto en los caminos de los egipcios, arameos y nómadas. Ahora Dios le pide que sea líder de Israel. Moisés en sí, está pidiendo a Dios que le muestre sus caminos para que pueda hacer el trabajo que Él le pide.
Es muy importante que conozcamos bien a Dios; la forma que a Él le gustan las cosas. Estando sumergidos en los caminos del mundo, es necesario que pidamos a Dios que nos ayude a conocer los suyos. En esta vida enfrentaremos desafíos, cambios de planes, decepciones, presiones y otras cosas en las cuales será transcendental conocer bien a Dios para saber cómo responder.
¿Qué tan diferente fuera nuestra vida si le pidiéramos a Dios que nos mostrara sus caminos? Si pudiéramos conocer cómo le gustaría a Dios que lo hiciéramos.
GARANTÍZAME TU PRESENCIA
“Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15 Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí.” Éxodo 33:14-15
Moisés básicamente está diciendo: “si no vas con nosotros, entonces no nos envíes; no nos mandes a movernos de aquí”. Mientras buscamos hacer lo que Dios nos ha llamado, debemos orar de la manera en que oró Moisés. Él aprendió de la forma difícil lo que es hacer las cosas sin Dios. Al matar a un egipcio vio los resultados. Tuvo cuarenta años en el desierto para pensar bien lo diferente que hubieran sido las cosas si hubiera esperado en el tiempo de Dios.
Tenemos que recordar algo muy importante. Lo que hacemos solo tendrá éxito si Dios está en ello. Por eso, cada vez que hacemos algo que Dios nos ha llamado, ya sea obedecer a nuestros padres, servirle en la soltería, aprender cómo casarnos correctamente, trabajar en cierto empleo o participar en el ministerio, debemos orar para que Dios nos acompañe y así ser bendecidos. De lo contrario, todos nuestros esfuerzos serán en vano. Jesús dijo algo que debe estar muy presente en nuestras mentes.
Lo que hacemos solo tendrá éxito si Dios está en ello.
“Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Juan 15:5
Tenemos que recordar que separados de Él nada podemos hacer, nada que tenga valor eterno. La presencia de Dios implica Su guía en nuestra vida. Sé que muchas cosas que he intentado hacer, las he hecho por impulso. He tenido que aprender, con el correr de los años, a asegurarme que Dios va conmigo.
¿Qué tan diferente fuera su vida si siempre se asegurara de la presencia de Dios? Lamento que en nuestros tiempos, con el cristianismo de hoy, los cristianos están invitando a que Jesús los siga; a que Jesús bendiga lo que ellos ya están haciendo, en lugar de que ellos estén siguiendo a Jesús para ser bendecidos. Pida a Dios en este momento y asegure su presencia y su bendición en lo que está haciendo.
MUESTRAME TU GLORIA
“Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria.” Éxodo 33:18
Esta oración de Moisés fue muy poderosa. “Gloria” es una palabra religiosa que casi no usamos. Pero es la suma del valor y el poder de una persona. Cuando un presidente quiere impresionar a otro, hace desfilar a su ejército, y vuela aviones en el aire mientras que el otro presidente está sentado espectando. Esa sería la gloria de la nación.
Cuando un presidente de una organización quiere impresionar a la mesa directiva, le muestra la gloria de la organización hablando de la ganancia anual, el crecimiento que tuvieron, y las proyecciones futuras.
¿Cómo es que Dios muestra su gloria? Le dijo a Moisés que le iba a decir cuál era su nombre. Dios le dijo a Moisés: “Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente.” (Vs. 19). Dios le dijo a Moisés que abundaba en amor; que no era vengativo. Le dijo a Moisés que no era caprichoso; que su carácter es impecable, y que podía depender de Él. En otras palabras, la gloria de Dios se revela por Su bondad. La gloria de Dios se revela en Sus nombres (especialmente en su nombre Jehová). La gloria de Dios se revela en Su gracia y su misericordia (los hombres necesitan desesperadamente la misericordia de Dios cuando desprecian Su gracia).
Cuando Moisés vio la gloria de Dios, su primer entendimiento fue que Dios era bueno. Si no sabemos que Dios es bueno, no sabemos mucho acerca de Él. Dios no le reveló su justicia, ni su poder o su ira contra el pecado. Todos esos son verdaderos aspectos de la naturaleza de Dios, pero cuando se mostró a Moisés, mostró su bondad.
Quizás si supiéramos qué tan bueno es Dios, no tuviéramos miedo obedecerle. Si viéramos más de su gloria, estuviéramos convencidos siempre que Dios está atento a nuestro cuidado y tiene lo mejor en mente. Cuánto necesitamos ver la gloria de Dios, y que esa gloria nos empuje a hacer más para Él.
Le reto a que en los siguientes días ore como oró Moisés. Pida a Dios que le muestre su camino, pida a Dios su presencia; continuamente pida a Dios que le muestre Su gloria.

amen Pastor, oro por su vida que el Señor lo siga usando para que siga edificando nuestras vidas, que la gracia y la misericordia de Dios lo acompañen siempre, en el nombre de Cristo Jesús, amen!
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