¿TENEMOS QUE PEDIRLE A CRISTO QUE NOS SALVE PARA SER SALVOS?

Al estar en conferencias se me ha hecho preguntas sobre esto. Especialmente por jóvenes que han sido impresionado por Calvinistas como Paul Washer. Mi intención es tratar de traer luz y ayudar un poco aquellas personas que están confusas por el tema. Hace años atrás, Paul Washer, un predicador calvinista, comenzó a predicar en contra de dirigir a personas en una oración para que sean salvas. Los seguidores de Washer, al darse cuenta de que él abrazaba el calvinismo, dejaron de apoyarlo, ya que mucho de lo que decía era por su creencia sobre cómo la salvación sucede. 

En cualquiera de los casos, existen muchas contradicciones de lo mismo que él predica. Al tratar de predicar en contra de los que ganan almas, él mismo contradice lo que supuestamente dice creer. En una predicación que se llama “The Sinners prayer” (La oración del pecador penitente) dijo acerca de esta oración: «ha hecho más para enviar a la gente al infierno que cualquier otra cosa en la faz de la tierra». 

Mi punto es que no se puede decir de manera razonable que Dios elige a las personas desde la fundación del mundo, y también decir que algo como la oración de los pecadores es la causa de que la gente vaya al infierno. Es inconsistente.

Nosotros creemos que el pecado nos hace merecedores del infierno. Y por esta razón, por la forma en que creemos que la salvación ocurre, podemos decir que muchos testigos de Jehová están mandando a millones al infierno, porque entendemos que el ser humano sí puede responder y creer el evangelio. Pero Paul Washer, siendo un calvinista, no puede creer eso. En realidad, no hay nada que la gente pueda hacer para mandar a otros al infierno, porque conforme a la doctrina calvinista, esto ya fue decidido por Dios antes de la fundación del mundo. 

Quisiera también recalcar lo siguiente: no estoy de acuerdo con su declaración sobre la oración que envía a la gente al infierno. Eso simplemente no es consistente con ninguna enseñanza, y mucho menos con la gente calvinista. Sin embargo, es cierto que se ha hecho un gran daño en este asunto de la salvación, cuando alguien se queda pensando que una oración es la llave para abrir el cielo. Creo que aún para los que salimos a ganar almas, debemos tener cuidado en no hacer pensar a la persona que solo por hacer una oración ya será salva. 

En el minuto 3:32 del video al que me referí al inicio, Washer dice «La evidencia de conversión no es solo el examen de su sinceridad en el momento de su conversión, ¡es un fruto continuo en su vida!». Esto trae serias implicaciones, por ejemplo, ¿es la salvación basada en las obras? Necesitas hacer algo para asegurarte de ser salvo. ¡No se convierte cuando se convierte, se convierte en un proceso continuo de hacer buenas obras! 

Él cree que no importa si fuiste sincero o no, sino qué tipo de fruto tienes después. Quizás se le olvido que muchos harán milagros y sacar demonios en el nombre de Jesús y sin ser salvos. (Mateo 7:21-23) ¿Qué tanto fruto deberíamos tener para que confiadamente podamos asumir que somos salvos?

Regresando al tema de este artículo, después de meditarlo, quise escribir para poder dar un poco de luz sobre la controversia. ¿Qué dice la Biblia? Uno de los versículos que usamos para ganar almas es Romanos 10:13. 

“porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Romanos 10:13

Este versículo es la base de mi discusión sobre el tema. Hay mucha controversia sobre si una persona necesita o no orar, lo que a menudo se conoce como la “oración del pecador”, para ser salvo (ir al cielo después de morir) o no. Algunos dicen que simplemente “creer en Jesús” es suficiente (es decir, Jn 3:16). Otros dicen que es más que una simple creencia. Si tuviera que entrar en lo que varios grupos creen que una persona debe hacer para ser salva, estaría escribiendo un libro y no un artículo. Entonces, me estoy enfocando únicamente en la “oración del pecador”. 

Muchos van a hablar sobre fe salvadora y todo los que van a decir cualquier católico dirá lo mismo. «Creo que Cristo murió por mis pecados», «creo que es la única forma que voy a ir al cielo». Conforme a muchos, ya con solo creer esto, aparentemente eres salvo. Agregando un poco de evidencia externa para que dé la falsa sensación de que hay evidencia de salvación. Pero…

Judas creyó en Jesús, El traicionero de Jesús tenía una “creencia” y no solo esto, tenía cierta evidencia externa de esta creencia. Judas era uno de los doce, y dejó todo para seguir a Jesús. (Mateo 10:1-18)(Marcos 3:13-19). Pero Judas claramente no tenía la creencia correcta en Jesús (Juan 6:64) y no era salvo (Juan 17:12) (Marcos 26:24)(Juan 6:70-71). Es tan fácil decir tener fe salvadora y tener cierta evidencia externa de tal fe y estar sumamente perdido. 

Pobres calvinistas, nunca podrán en realidad tener una certeza de su salvación hasta que mueran. Pueden decir que tienen fe, pero muchos la tendrán como Judas. Especialmente si siguen el plan de Washer, que es el fruto continuo que va confirmar esta salvación. 

Mientras que creo que guiar a gente a que tome una decisión y acudan a Jesús y le pidan que le salve es correcto, tengo que decir que no se encuentra esa oración en la Biblia. Pero, eso no significa que nunca sucedió. Creo que es importante tener un momento en la vida donde uno recuerde que se vió como pecador perdido, se arrepintió de tal pecado y le pidió a Cristo que le salve. Esto es importante para recordar el momento que tuvo fe, y que esa fe lo llevo a tomar una acción y esa acción fue pedirle la salvación a aquél que solo puede salvar. La alternativa es solo llegar a creer o decir que alguien llego a creer en lo que Jesús hizo y es todo. 

“Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan.” Santiago 2:19. Creo para los que solo llegan a una creencia y eso llaman fe salvadora, tendrán siempre lidiar que tienen algo (una creencia) igual que los demonios. Pero si tienes una fe salvadora que lo lleva a tomar una acción, por esa fe (pedirle a Cristo que te perdone y te salve) pues la fe te llevo a una acción definitiva. “Hermanos míos, ¿de qué aprovechará si alguno dice que tiene fe, y no tiene obras? ¿Podrá la fe salvarle?” Santiago 2:14. Mientras que la salvación no es por obras, la fe genuina siempre lleva a personas a tomar una acción definitiva. La fe genuina siempre lleva a una acción que es arrepentirse y pedir perdón, pedir salvación. Tal fe sí vemos en la Biblia. 

CÓMO LA FE SALVADORA IMPULSA A TOMAR ACCIÓN

Quiero dar unos ejemplos para que puedan ver a qué me refiero. 

LA MUJER CON FLUJO DE SANGRE

En Mateo 9:20-22, nos habla de una mujer que tenía un flujo de sangre. Ella había intentado ser sanada con muchos doctores. Lo cual resultó solo en un despilfarro de dinero. (Marcos 5:25-26). La Biblia nos dice que tenía fe, “porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva.” Es curioso, pero, ella tenía la creencia para ser salva, pero no fue salva hasta que ella tocó el manto de Jesús. “Se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. 45 Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Lucas 8:44-45.

Ella ya tenía la creencia correcta desde que “decía en su corazón si tocare solamente su manto”, pero como dice Santiago, ¿crees que Dios es uno, pues los demonios también creen y tiemblan”. ¿De que aprovecha que alguien crea que puede ser sanado tocando el bordo de Jesús y no ir y tocarle? ¿Podrá tal fe sanarlo? El Dr. John Rice dijo: “Puedes creer que cierto médico es un buen médico [sin llamarlo para que sea tu médico] cuando estás enfermo. Puedes creer que cierto hombre es un buen abogado sin tenerlo como su abogado para defender su caso. No solo debes creer la verdad acerca de Jesús; debes creer en Él, es decir, depender de Él, arriesgarlo, confiar en Él; y cuando lo haces, eres salvo.” 

Esta mujer creyó en su corazón y esa creencia fue manifiesta en su acción de ir y tocar su manto. Muy similar a creer que somos pecadores y que Cristo es quién tiene la salvación. Él es el único que puede darla, y si alguien quiere la salvación no solo tendrá que creer que Jesús puede salvar sino que irá a Jesús para pedirle por tal salvación. Hablaré más de esto después, pero la oración es algo que Dios mismo ordenó para poder obtener cosas de Dios. 

EL CIEGO BARTIMEO

Había un ciego (Marcos 10:46-50) quien escuchó que Jesús iba pasando. Bartimeo creía que Jesús era la solución a su problema. El creía que Jesús era el Mesías, pues cuando él clamó a Jesús dijo “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí” Marcos 10:47. Quizás Bartimeo podría haberse quedado silencio y estar satisfecho con una fe teológica. Creer en el potencial de Dios, creer lo que Jesús puede hacer y estar satisfecho con tal creencia.  Pero eso no fue el caso. Quizás había escuchado de enseñanzas que Jesús había dado a sus discípulos. Quizás escuchó cómo Jesús enseñó sobre la oración y cómo un hombre obtuvo pan porque pidió y escuchó de una mujer que obtuvo justicia por pedírsela a un juez.  Quizás escuchó la razón de por qué Jesús enseñó estas parábolas; no era para que gente solo creyera que Dios puede hacer algo, sino que Jesús enseñó un principio muy importante. Jesús dijo:

“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.” Lucas 11:9-10

Se pudieran imaginar Bartimeo solo creer que Jesús era el mesías, que Él podía sanarlo, y solo estar silenciosamente escuchando que Jesús pasaba, sin que él lo invocara. No obstante que Jesús podía haberlo sanado sin que Bartimeo dijera algo. Creo que habían personas que no les gustó que él clamara a Jesús, esa no era la “forma” que ellos querían que Bartimeo lo hiciera. Quizás se les hizo muy enfadoso, o quizás esto iba en contra lo que ellos pensaban de cómo Jesús salvaba y sanaba a la gente. Sea lo que fuera para ellos, intentaron callar a Bartimeo. Vs. 48 “Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí”. Siempre habrán aquellos que por cualquier prejuicio encierran a Jesús a algo que ellos piensan que no se debería hacer. 

Creo que si Paul Washer estuviera allí, le dijera a Bartimeo que parara de invocar a Jesús por misericordia. Quizás se le explicaría una forma teológica de cómo se logra la salvación y la sanidad; pero de seguro esta no era la forma. Sin embargo, qué bueno que Bartimeo no hizo caso de todos lo que querían callarlo. Él escuchó que Jesús pasaba, y creía que Jesús era la solución y su fe fue tan genuina que lo llevó a tomar acción e invocar a Jesús. Clamarle por misericordia no fue lo suficiente para Jesús, sino que Él quería que el ciego le dijera específicamente que quería “¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista.” 

Bartimeo quería vista; su fe estaba en el Hijo de Dios. Pero no era una fe teológica de algo que él conocía y que creía que era posible. Su fe genuina lo llevó a gritar por misericordia, y mientras que pedía por vista Dios vio su fe genuina y le dijo “Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado.” La fe genuina siempre lleva a invocar a Dios.  Si alguien genuinamente se arrepiente y va a Jesús y le pide que le salve, ¿usted pensaría que no lo hiciera? Bartimeo pidió por vista, ni le pidió por salvación y recibió las dos cosas. 

LA MUJER PECADORA

Existe otra historia en los evangelios para poder examinar cómo fue que Jesús salvó a gente, y cómo una fe genuina siempre guía a algo no solo “decir que crees” como hacen los demonios. La mujer de la que hablamos no tiene nombre. La historia de ella se encuentra en Lucas 7: 36-50. Jesús estaba en la casa de Simón el fariseo. Cuando una mujer que la Biblia solo la describe como “pecadora” entra a la casa y comienza enjugar los pies de Jesús con el perfume y con sus lagrimas. 

Esto no fue visto bien por los religiosos y lo teólogos de su tiempo. ¿Cómo una mujer así se acercaría a Jesús? Es obvio que tenía fe, pues esta la llevó al acto de sacrificio y adoración descrito. En lo que Bartimeo no le importó lo que la gente pensara de él al gritar por misericordia, esta mujer no le importó que los fariseos no estaban de acuerdo con lo que ella hacía. Los fariseos pensaban: “Una mujer así no llega de esa forma” “si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.” Estaban más preocupados de la formalidad que lo practico y sencillo que era ir a Cristo y obtener de Él lo que Él quiere darle a todos. 

Jesús hace claro lo que en realidad esta sucediendo. Él da una historia de un acreedor que tenía dos deudores. Uno debía más que el otro. A los dos los perdonó. Y hace esta pregunta vs42 “¿cuál de ellos le amará más?” La respuesta era lógica, que al que se le perdonó más. Luego confirma Jesús una cosa que se les fue por encima a los Fariseos. Mientras que ellos estaban tan preocupados por la formalidad y religiosidad, habían fallado en lo sencillo. No le besaron, no le limpiaron los pies. Pero ella desde que había entrado, no había parado de hacer eso. 

La fe de la mujer no la llevó a que solo tuviera una fe, una creencia teológica. La llevó a tomar acción. La llevó a ungir a Jesús, porque sabía quién era, y creía en Él. Pero fue después que ella lo ungió que Jesús dijo vs. 48 “Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados.” Y luego le dijo a la Mujer vs50 “…Tu fe te ha salvado, ve en paz.” La fe genuina siempre lleva a un acto específico. Nunca se queda como una mera creencia teológica. 

EL LEPROSO QUE DIO LAS GRACIAS

Tenemos una historia en Lucas 17:11-19 de diez leprosos que fueron sanados de su lepra. Estos diez leprosos tenían algo en común. Creían que Jesús podía sanarlos. Y cómo creían que era la solución de su problema de lepra clamaron a Jesús. Vs13 “y alzaron la voz, diciendo: Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros”. Aunque la fe de ellos no era la fe salvadora, ya que se refieren a Jesús como “maestro”, quizás habían escuchado de Jesús, de sus milagros y eso fue la creencia suficiente para acercarse a Él.

Aunque la fe de ellos no estaba completamente bien, algo que aprendemos de esto, es que a Jesús le gusta cuando gente ejerce una creencia hacia Él. Podía haber dicho Jesús, no “vengan a mí hasta que todas tus creencias estén en orden”. Pero no es así el caso. Cuando Jesús escuchó que clamaban a Él, dijo: vs14 “Id, mostraos a los sacerdotes.” Ellos tuvieron la fe para obedecer porque hicieron exactamente lo que Jesús ordenó y fueron sanado. Vs14 “Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados.”

Aquí es cuando vemos la diferencia en la fe genuina que salva y la fe suficiente solo para ser sanado. Uno de ellos, al ver que fue sanado regresa y le da las gracias.  Vs15-16 “Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, 16 y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano.” Mientras que todos se fueron felices por ser sanados uno regresa, glorifica a Dios, se postra delante de Jesús y dio gracias. La fe genuina fue vista en que el leproso se postró y dio gracias. Quizás podría este leproso haber continuado en su camino y haber crecido “Él que me sanó no era solo un Maestro, era el Mesías” Y así hubiera tenido una fe teológica, la que “dice que cree” y lo que cree es teológicamente correcto. Pero no fue suficiente solo creer, sino que regresa y glorifica se postra y dar gracias. El hecho que regresa y ejercitó su fe de esa forma .Jesús le dice: vs 19 “Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.”

Fe genuina no es una fe que solo se queda en el cerebro, es una que mueve el corazón a hacer algo. En el tiempo de Jesús, esa fe movía a gente a acercarse a Jesús y pedir algo de Él. 

EL CENTURIÓN CON UN SIERVO ENFERMO

Esta historia nos lleva a Mateo 8:5-13. Había un centurión romano que tenía a uno de sus siervos enfermos. ¿Qué habría escuchado este hombre para haberlo llevado a pedir este favor por su criado? El centurión le pide a Jesús: vs. 6 “Señor, mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado.” La fe salvadora no se vio con solo pedirle a Jesús este favor, Jesús con gusto le dice: vs. 7 “Y Jesús le dijo: Yo iré y le sanaré.” La fe genuina se vio en cómo responde el centurión. El centurión le explica que no es digno de tener a Jesús en su casa, el centurión le dice: vs. 8 “…solamente di la palabra, y mi criado sanará.”. 

El centurión dijo “No tienes que ir, tu tienes tanto poder que sí solo dices la palabra va sanar”. El centurión, como hombre en autoridad, reconocía el poder de dar ordenes. Y Jesús dice en respuesta a esta fe que él tenía: Vs. 10 “Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe.” La fe de este centurión fue llevado a la acción. No solo creyó en su corazón y se quedó en casa esperando que Jesús hiciera algo que nunca se le pidió que hiciera. A lo contrario, sabía dónde se encontraba la solución para su problema, y fue y pidió de Jesús esta sanidad. 

EL PUBLICANO EN EL TEMPLO

Jesús da una parábola para corregir a aquellos que confiaban en sí mismos, Lucas 18:9-14. Esta parábola era la del fariseo y del publicano que oran en el templo. Esta explicación de Jesús es importante para ver qué significa arrepentimiento y que hace uno cuando se arrepiente. El enfoque de la historia es el publicano, quien a diferencia del fariseo, sabía que era un pecador merecedor de juicio. Lo más controversial de este publicano es que hizo la oración del pecador penitente. (Solo que no le digan a Washer, no vaya a ser que trate de corregir a Jesús). El publicano ora a Dios y dice: Vs. 13 “…Dios, sé propicio a mí, pecador.”

Entiendo que muchos de hoy tuvieran un problema grande con tal oración  condenadora. ¿Cómo se atreve a pensar que podía obtener la salvación de esta forma? Obviamente estoy escribiendo sarcásticamente. El publicano ora, y Dios responde. Jesús dijo: Vs. 14 “Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.”

Y existen muchos ejemplos más. Mi punto es, para que alguien diga que pedirle a gente que invoque a Jesús para que le salve es una de las cosas que está condenando a la gente al infierno, es obvio que no han puesto atención de cómo Jesús salvó a las personas. Vemos cómo los que creyeron, fueron a Jesús y lo invocaron y recibieron lo que pidieron y fueron salvos. Decir que está mal que, al compartir el evangelio, se le diga a las personas que quieran ser salvos que oren y le pidan a Cristo por esa salvación, es totalmente horrendo. Ya que claramente vemos que Jesús sí salvo a los que clamaban por salvación.

REGRESANDO A ROMANOS 10:13

(Romanos 10:13) es el versículo principal que apunta a una “oración del pecador”. En realidad, es parte de un grupo de versos que algunos llaman “el plan sencillo de salvación” o “el camino de Romanos” . Estos son varios versículos que se encuentran en este libro, y que algunos grupos usan para llevar a las personas al Señor y a la salvación. Por lo general, (Romanos 10:13) es el último paso que dan las personas para venir a Cristo. (Los versículos anteriores, (Romanos 10:9-10) mencionan que “confesar” [Gr = “homologeo” Strong’s. “hablar lo mismo”] a Jesús y su resurrección conduce a la salvación, lo que también creo que apunta a orar. 

Creo que invocar a Dios tiene que ver con clamar, pedir, orar a Dios, como lo vimos en varios ejemplos anteriores. Invocar al Señor es pedirle a Dios que te salve. Veamos estos ejemplos:

LA PALABRA INVOCAR ES VISTA VARIAS VECES EN LA BIBLIA

“Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Romanos 10:13 las palabras “invocar” al Señor se muestran numerosas veces en la Biblia para referirse a la oración. La palabra griega para “invocar” en griego cómo se encuentra en (Romanos 10:13) es “epikaleomai”, y la definición principal y corta es: apelar (a), invocar (en, sobre), apellido. Se usa quince veces en el Nuevo Testamento. ¿Cómo “invocas” o “apelas” a Dios? Me parece claro que cuando invocamos a Dios, lo invocamos a lo que llamamos “oración” o el “hablar con Dios”. Por ejemplo, en (Hechos 7:59), dice: “Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi Espíritu.”

Existen varios ejemplos del Antiguo Testamento. 

“Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré;” Jeremías 29:12

Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.” 2 Samuel 22:4

Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.” Salmos 18:3

“Entonces invocarás, y te oirá Jehová; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad;” Isaias 58:9

Y puedo dar muchos más, solo para comprobar que “invocar” es llamar, pedir, etc. No está fuera de uso bíblico decirle a  alguien “Pídele a Jesús que te salve” ya que la Biblia dice “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Si invocas, llamas, pides o clamas él nombre del Señor serás salvo. 

Déjame darte algo más para considerar. Cuando usted, como cristiano, necesita sanidad, ¿qué hace? ¿No “clamas” a Dios en oración para que te sane? Cuando necesitas perdón, ¿no “invocas” a Dios en oración para que te perdone? ¿No le pides a Dios por ALGO con lo que necesitas ayuda? ¿Simplemente “cree” que Dios lo sanará o lo ayudará con su necesidad? ¿O combinas tu creencia con la oración cuando le llevas tu petición a Dios? ¿No dice la Biblia que esto es lo correcto: (Mateo 21:22) (Marcos 11:24) (Santiago 1: 5-8)? ¿Por qué no ocurre lo mismo en “pedirle a Jesús (Dios) que te salve?” Creo que esto es exactamente lo que dice (Romanos 10:13). Estás uniendo tu “creencia” en lo que te han dicho que debes hacer para ser salvo con la oración, PIDIENDO a Jesús que te salve, ¡INVOCANDO A ÉL!

Pues existen muchos como Washer, que dicen que pedirle a alguien que ore una oración por la salvación es de alguna manera “algo malo” y “engañoso” (alguien puede orar sin decirlo en serio, por lo que se les da una falsa sensación de seguridad porque oraron, se salvaron). Se dice que es mejor simplemente “presentar el Evangelio”, enviarlos a su camino, dejar que piensen en lo que usted ha dicho y tal vez en un momento posterior crean a Jesús y se salven.

No sé cómo un tema tan sencillo puede ser tan controversial, de hecho, inmediatamente después del versículo en Romanos 10:13 hay una explicación que muestra que invocar a Dios es una evidencia de fe en el corazón y que es realmente la fe salvadora. Romanos 10:13, 14 “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?”

El Señor anima al pecador a orar, y el Señor escucha y responde la oración del pecador si ese pecador confía en Jesucristo para la salvación cuando ora. Escucho la oración del ladrón en la cruz, del publicano en el templo, del ciego Bartimeo. Pero la Escritura dice: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído?” Ciertamente, todo el que ha de ser salvo debe creer. La oración es evidencia de fe. No importa cuánto tiempo uno ora, si no confía en Cristo, nunca podrá ser salvo.

Ahora, podría estar preguntando: “¿Estás diciendo que si no hago la oración de un pecador, no soy salvo?” No, no voy a presumir tal cosa. Solo Dios puede saber eso. Tampoco estoy diciendo que todo el que ora una “oración del pecador” es salvo. Es posible tener la fe correcta y tomar acción por la fe, por lo cual uno es salvo, así como lo vemos en la Biblia. Uno pide por vista, pero su fe le salvó, otro da gracias y su fe le salvó. 

Pero el decir que nadie será salvo si le pide a Cristo por salvación es un error. Si una persona cree, pues esa fe genuina debe llevarlo a invocar a Dios. Podemos con toda confianza creer que Dios se deleita en personas que oran. Dios dice que si queremos algo, que lo pidamos. 

“¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente? 11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” Mateo 7:10-12

Será posible que alguien diga que si pedimos a Jesús que nos salve, Él no cumplirá con lo que Él mismo quiere que hagamos. Si nosotros siendo malos sabemos dar buenas cosas a nuestros hijos, ¿qué tanto más Dios? Yo con toda firmeza y viendo cómo fue Jesús, y cómo salvó a individuos y viendo sus promesas en la Biblia, puedo confiadamente dar el evangelio a alguien. Y si ellos creen que son pecadores, creen que sin Cristo están eternamente perdidos, y quieren ser salvos, yo les digo “hay que ir y pedirle a Dios que te salve.” Él es un Dios bueno, no como nosotros. Si le pides perdón te perdonará. Si le pides que te salve, no te dará una serpiente.” Con confianza podré decir “Si verdaderamente crees el Evangelio, vas a querer  pedirle a Cristo que te salve”. Pero no dire eso solo porque me nació a mí, pues eso dice la Biblia 

que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. 10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Romanos 10:9-10

“porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. 14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Romanos 10:13-14

Sólo quiero concluir que yo sí advirtiera sobre cualquier método de ganancia de almas en el que se presenta sólo la belleza del cielo y no la asquerosidad de nuestro pecado. Si una persona jamás comprende que está perdida, jamas podrá arrepentirse, y si no puede arrepentirse pues no verá necesario ir a Jesús para el perdón de sus pecados. Pero si un pecador verdaderamente cree que es un pecador, y comprende que su pecado lo hace merecedor del infierno, y cree que Jesús murió por su pecado, y que Jesús quiere darle la salvación, en su corazón va a creer esto, y esa fe genuina lo llevará a ir a Jesús y pedirle por la salvación que Él ofrece. “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Romanos 10:10.

Sólo quiero concluir que yo sí advirtiera sobre cualquier método de ganancia de almas en el que se presenta sólo la belleza del cielo y no la asquerosidad de nuestro pecado.

Si alguien me dice que tiene $1,000 pesos para mí, y le creo pero nunca le pido que me los dé ¿Podrá esa creencia hacer que sólo aparezcan los $1,000 pesos en mi bolsa? La lógica sería que si verdaderamente creo que esa persona tiene ese dinero para mí, puedo tener la confianza de pedírselo. Una vez tocando puertas con otro hermano, el formato que usaba ese predicador para ganar almas era lo siguiente: “Buenas tardes estamos tocando puertas para compartir las buenas nuevas,  ¿Verdad que usted no quiere ir al infierno? ¿Verdad que usted prefiere ir al cielo? Pues si hace esta oración conmigo no irá al infierno”. Yo jamás compartiera así el Evangelio. La predicación del Evangelio apunto al hecho que Jesus murió en una cruz. Murió porque somos pecadores y ese pecado nos hace esclavos del pecado. Por naturaleza ese pecado nos hace hijos del diablo, pero Jesus murió por ese pecado que tanto nos condena. Es difícil que gente verdaderamente tenga fe salvadora mientras que aun se ven como “poco mal” y no como pecadores merecedores del infierno. Pero si alguien reconoce su pecado y las consecuencias por su pecado, y ve a Jesús como la única solución a ese problema, puede libremente correr a Él y pedirle la salvación que quiere darle. Jesús promete darle descanso. 

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.” Mateo 11:28 

Espero que esto le haya ayudado con el tema.

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