SI SE ENCUENTRA EN MEDIO DE UNA MALA DECISIÓN

Muchas veces podemos ver decisiones en nuestras vidas y maravillarnos que fue una buena decisión. Podemos ver el fruto años después. Cuando gente nos pregunta sobre cómo pudimos obtener el resultado que tanto nos bendice en el presente podemos apuntar hacia atrás y con una sonrisa decir que fue por una buena decisión que tomamos. Estas decisiones puede verse muy chicas cuando las tomamos, pero rindieron grandes bendiciones futuras. 

Luego existen las decisiones que nos hacen sentir prisioneros de nosotros mismos. Estas decisiones son las que quisiéramos esconder para que nunca estén a la vista de nadie. Sus resultados quisiéramos borrarlos para siempre porque no queremos que alguien vea lo insensatos que somos capaces de ser. “¿Cómo pude ser tan tonto?” Nos preguntamos constantemente.  “¿Señor por qué no me ayudaste para no tomar esa decisión?” es nuestra exclamación a Dios. De todas las cosas que podemos encontrar en la Biblia, nos confortan las palabras de Pablo al experimentar lo mismo. Pablo dijo en Romanos 7:15: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.”

Quizás usted ahorita se encuentre en medio de una mala decisión. Parece ser que no hay salida, no hay reversa, no hay nada excepto seguir recibiendo los daños, los recordatorios de un momento que quisiera borrar para siempre. Muchas de estas decisiones, aunque nosotros ya nos arrepentimos, Dios decide que vivamos las consecuencias de ellas, aunque también Él promete perdón para todos aquellos que se arrepienten. 

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9

Pero si notan cuidadosamente, nunca promete hacer desaparecer las consecuencias. Y es por eso que escribo este artículo. Quizás usted tomó una mala decisión y ya no hay una forma de cómo revertir esa mala decisión. Quizás salió embarazada fuera del matrimonio. Quizás se casó mal. Quizás robó y ahorita se encuentra en serios problemas en el trabajo, o tal vez con la ley. Quizás fue infiel a su cónyuge y el dolor que causó eso a su familia parece ser insoportable. Se encuentra solo/a, angustiado, confundido, deseando que alguien pudiera hacer que el resultado desapareciera. 

Quisiera brindar un poco de ayuda y ánimo en estos momentos. Lo que yo voy a aconsejarle no quitará el problema, sólo le ayudará a dar enfoque para que tenga el valor de seguir adelante. En la Biblia vemos una historia que nos recuerda las decisiones que son irreversibles. Como cristianos tenemos que aprender a hacer lo mejor con estas malas decisiones, ya que si no decide hacerlo, sólo traerá más miseria a su vida, al tratar de enfocarse en querer borrar ese día que tomó esa mala decisión. La forma en la cual puede mejorar su situación, es ver qué es lo que Dios desea que haga en este momento.

La nación de Israel cometió una mala decisión en la que no había reversa, aunque ellos intentaron hacerlo. Esta mala decisión fue no haber creído en el poder de Dios. Para obtener toda la historia  completa tendrá que leer Números 13-14 y Deuteronomio 1:19-33. La historia de los doce espías es una historia que nos ayuda a comprender que somos capaces de no escoger lo mejor y sufrir las consecuencias de nuestra mala decisión. 

Dios les había prometido la tierra a Israel. Dios le dijo a Moisés en Números 13:2: “Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; …” No era la tierra que “quizás” les iba a dar, era la tierra que ya les había prometido que les daría. Salieron doce hombres para ver la tierra que Dios les prometía dar, y vieron que la tierra era muy buena; pero como todo en la vida, había un obstáculo que ellos vieron, y ese obstáculo era el tamaño de los que habitaban esa tierra. El reporte de ellos fue así:

“Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. 28 Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac.” Números 13:27-28

Ellos vieron lo buena que era la tierra y vieron el tamaño del enemigo. La pregunta para ellos era ¿quién es más grande? ¿el enemigo o Dios, quien prometía esa tierra?. Pienso que todos estarán pensando “pues Dios es más grande”, pero, cuántas veces nosotros tomamos atajos? Una dama con temor de quedarse sola, tomará a un incrédulo como novio porque es más grande su temor de quedarse sola, que el tamaño de Dios quien nos ordena no decidir así. Un hombre que decide no diezmar porque el gigante de su deuda, sus luchas, sus necesidades lo obligan a minimizar a Dios y decide mal al no ser fiel a Dios con sus finanzas. 

Y podría ir dando caso por caso de cómo el temor a algo que nosotros enfrentamos, muchas veces nos guía a hacer a Dios chico por lo cual le desobedecemos. Josue y Caleb trataron todo lo posible de animar al pueblo para que vieran lo grande que es Dios. 

“Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. 31 Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.” Números 13:30-31

Aquí, ellos me recuerdan a los hermanos que tratan de aconsejar a alguien que está a punto de cometer un gran error por el miedo que sienten. Muchas veces predicadores usaremos la palabra de Dios para tratar de ayudar a alguien que sufre de temor y no puede ver a Dios, sólo ve su problema. Pero por lo regular, aquellos que sólo ven lo grande del enemigo terminan siendo infieles a su Dios, y no sólo eso, se enojan contra aquellos que están tratando de hacerlos entrar en razón. En ese sufrimiento ellos se quejan contra Dios.

“Entonces toda la congregación gritó, y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: ¡Ojalá muriéramos en la tierra de Egipto; o en este desierto ojalá muriéramos! ¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor volvernos a Egipto?” Números 14:1-3

Es terrible cuando ya no vemos lo bueno que ha sido Dios con nosotros y sólo vemos el problema que estamos pasando en el presente. No sólo se enojaron con Dios, pero luego se enojan contra aquellos que trataron de reprenderlos por su mala actitud. 

“Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis al pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis. 10 Entonces toda la multitud habló de apedrearlos.” Números 14:9-10

No sé cuántas veces personas se han enojado conmigo cuando les señalo su temor. El temor tiende a sacar lo peor de nosotros como seres humanos. Josué y Caleb tenían la razón, pero el pueblo sólo estaban procesando todo por medio de su temor, no por medio de la fe. Ellos no querían enfrentar al enemigo por temor. Dios decidió castigarlos. Inmediatamente ellos trataron de cambiar su mente de esta mala decisión pero no había reversa. Las consecuencias serían muy reales. La consecuencia sería 40 años en el desierto. Los adultos no podrían entrar a la tierra prometida. 

Deje le advierto, si ahorita se encuentra en su desierto, puede empeorar su situación decidiendo amargarse contra Dios por algo de lo cual usted tiene la culpa. Muchas veces el dolor de nuestras malas decisiones puede hacer que tomemos otras malas decisiones. Una mala decisión abre la puerta a otras malas decisiones, y el círculo vicioso se sale de control hasta que, desesperadas, las personas se ven impulsadas a buscar ayuda. El problema es que, volver al camino correcto a menudo es difícil cuando ya ha pasado gran parte de su vida. La buena noticia, sin embargo, es que todavía es posible. No importa lo que pasó ayer, mañana puede ser diferente. Incluso cuando damos la vuelta a la siguiente esquina de una carrera que se derrumba, una inversión fallida o un matrimonio difícil, Dios está esperando para encontrarse con nosotros.

Muchas veces el dolor de nuestras malas decisiones puede hacer que tomemos otras malas decisiones.

¿Qué hacemos si estamos en el desierto de nuestra mala decisión?

1. PIDA PERDÓN.

Yo sé que esto puede sonar obvio, pero asegúrese que pidió perdón por la mala decisión. No quiere estar en su desierto en un estado rebelde, quiere estar en su desierto como persona perdonada. 

“Entonces Jehová dijo: Yo lo he perdonado conforme a tu dicho.21 Mas tan ciertamente como vivo yo, y mi gloria llena toda la tierra, 22 todos los que vieron mi gloria y mis señales que he hecho en Egipto y en el desierto, y me han tentado ya diez veces, y no han oído mi voz, ” Números 14:20-22

Dios nos perdona. Esas palabras fueron como un trago de agua fresca en el desierto azotado por el viento caloroso. Es cierto  que los adultos morirían en el desierto, pero morirían perdonados. Eso debería dar esperanza en la mente de una persona que se enfrenta a la cruda realidad de haber pecado y ser incapaz de deshacer las consecuencias. La gracia de Dios no borra las consecuencias del pecado, pero el perdón trae alivio. El perdón sana nuestros corazones; no sana nuestras relaciones ni devuelve el tiempo que hemos desperdiciado, pero es el inicio para volver al camino correcto.

Dios siempre concede el perdón a quienes lo desean. Con el pasado perdonado, hay esperanza para el futuro.

Con el pasado perdonado, hay esperanza para el futuro.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.” 1 Juan 1:9

2. QUIZÁS ESTÉ EN SU DESIERTO, PERO SUS HIJOS PUEDEN ENTRAR A LA TIERRA PROMETIDA.

Aunque los adultos que tomaban decisiones en esta historia murieron en el desierto, podían consolarse sabiendo que al menos sus hijos podrían entrar en la tierra. Lo que a mamá y papá no se les permitió hacer, lo iban a hacer los niños.

“Pero a vuestros niños, de los cuales dijisteis que serían por presa, yo los introduciré, y ellos conocerán la tierra que vosotros despreciasteis.” Números 14:31

Usted puede estar en el desierto, pero si es fiel a Dios en su desierto, pueden existir muchas bendiciones futuras para sus hijos. Los hijos sufrieron por los pecados de sus padres, pero no indefinidamente. Aunque sus padres les habían fallado, Dios tenía una bendición especial para aquellos que eran demasiado jóvenes y que no participaron en la decisión que tomaron sus padres.

Quizás está en medio de un mal momento, viendo consecuencias, quizá está viendo la prueba de embarazo positiva. Quizás está viendo un mensaje que está a punto de lanzarle a un desierto. Recuerde esto: No dañe el futuro de las personas que están a su alrededor; aprenda a ser fiel en su desierto para que aun en ese desierto, pueda ver la bendición de Dios en sus hijos o familiares suyos. Quizás el ejemplo suyo será una bendición a sus hijos aunque ahorita lo único que ve es desierto. Un día sus hijos dirán: “Mi padre cometió un error, pero lo vimos levantarse de ese error para enseñarnos que un error no sería la definición de su vida”. 

La joven que está embarazada, sin saber si debe casarse con su novio, no debe pensar que ella y su hijo están encerrados en una vida de condenación a causa de su pecado. Estoy seguro que enfrentarán dificultades, como cualquier hogar monoparental, pero puede haber bendiciones en medio de los desafíos y los arrepentimientos. Siga luchando en su desierto para que aun en medio de su mala decisión, esté en una posición de poder bendecir a los más cercanos a usted.

Siga luchando en su desierto para que aun en medio de su mala decisión, esté en una posición de poder bendecir a los más cercanos a usted

3. VEA LO BUENO QUE ES DIOS AUN EN MEDIO DE SU DESIERTO.

Dios podría haber dejado a Israel sin Él, y todos hubiéramos comprendido. Pero Dios es un Dios misericordioso. Podría haber retirado su cuidado, pero no lo hizo. Decidió bendecirlos con maná seis días a la semana, e incluso añadió carne de codorniz a su dieta cuando se les antojaba. 

“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos. Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años.” Deuteronomio 8:2-4 

¡Alimento! ¡Ropa! ¡Buena salud! No está mal la forma que Dios estaba atendiendo a un grupo de personas que le dieron la espalda y tomaron una decisión equivocada. Aunque no lo crea, Dios es bueno en su desierto. No le ha abandonado. Aun sigue atento a su oración, sigue deseando que lo busque. Él seguirá proveyendo sus necesidades. No vea sólo el desierto, vea lo bueno que es Dios a pesar de la mala decisión que ha tomado. 

4. RECONOZCA QUE DIOS AUN QUIERE DARLE VICTORIAS EN SU DESIERTO

Dios no sólo les proveía con sus necesidades físicas, sino que aún nunca retiró Su presencia de ellos. A pesar de la desobediencia Dios aún les dio victorias.

“Entonces Israel hizo voto a Jehová, y dijo: Si en efecto entregares este pueblo en mi mano, yo destruiré sus ciudades.“Y Jehová escuchó la voz de Israel, y entregó al cananeo, y los destruyó a ellos y a sus ciudades; y llamó el nombre de aquel lugar Horma.” Números 21:2-3

Me Imagino que Dios estaba diciendo: “Sí, estás en el desierto siendo juzgado por tu incredulidad, pero eso no significa que dejaré de responder a tus oraciones. Lucharé en tu nombre; todavía responderé a tus gritos”. Nunca está en una situación más allá de la capacidad de Dios para responder a sus oraciones. Nunca deje de orar; nunca deje de preguntar; y sobre todo, nunca deje de confiar.

Nunca está en una situación más allá de la capacidad de Dios para responder a sus oraciones.

“Mas si desde allí buscares a Jehová tu Dios, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.” Deuteronomio 4:29

Todos entendemos los dolores de una mala decisión. Pero si su enfoque está mal, seguirá tomando malas decisiones y su situación está destinada a empeorar. No porque Dios es malo, sino porque está fallando en ver qué tan bueno es Dios a pesar de sus malas decisiones. Siga fiel en su desierto, tarde o temprano verá la luz en su situación oscura, quizás no puede ver cómo Dios pudiera transformar esto en algo bueno pero Dios le ayudará.

3 thoughts on “SI SE ENCUENTRA EN MEDIO DE UNA MALA DECISIÓN

  1. gracias por este articulo me ha sido de mucha ayuda, varias de las malas decisiones que menciono yo las hice y ahora estoy pagando las consecuencias. Yo me arrepenti hace mucho tiempo y ahora solo quiero agradar a Dios.

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  2. gracias, es un buen mensaje , creo que muchos de nosotros en algún momento como creyentes fallamos y eso como que nos causa tristeza por haber fallado a Dios, pero el aún así en su infinita misericordia nos da una nueva oportunidad para seguir confiando en él, a pesar de lo que se Aya cometido, y quiénes somos nosotros para negarnos a recibir este regalo inmerecido como es su perdón y su gracia, estoy contento por saber que Dios aún está conmigo , a pesar de haberle fallado.

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