CARACTERISTICAS DE UNA IGLESIA QUE ES CONTROLADA POR UNA FAMILIA

El tema de hoy es de mucha importancia, pero también puede ser malentendido. Damos gracias a Dios por las familias grandes que sirven al Señor juntas dentro de la iglesia. Se necesitan más familias unidas que trabajen como un equipo en todas las iglesias locales. Sin embargo, por otro lado, también he visto un aspecto negativo cuando la iglesia es dirigida por familias, en lugar de ser guiada conforme al orden bíblico.

No todo el tiempo es por decisión del pastor ceder su llamado y liderazgo en una iglesia a una familia, pero muchas veces la presión es muy alta. Quizás el pastor tenga miedo de perder a una familia que sostiene económicamente a la iglesia, o tema que la congregación se haga más pequeña. Así, poco a poco, el pastor que debería dirigir comienza a sentirse incómodo y debilitado en su autoridad. Como resultado, la iglesia puede terminar haciendo todo lo que esa familia dicta, en lugar de seguir el orden que Dios estableció.

“Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.” Hebreos 13:17

Por favor, comprendamos que es necesario que todo pastor tenga a alguien con quien consultar sus ideas; no para que esa persona decida, porque para eso está el pastor, sino para que tenga otra perspectiva. Muchas veces el temor puede ser real para el pastor: teme lo que sucederá si actúa en contra de la voluntad de la familia influyente. El problema es que todo pastor que cae en esta trampa también pierde su habilidad de ayudar espiritualmente a esa familia.

“Pues, ¿busco ahora el favor de los hombres, o el de Dios? ¿O trato de agradar a los hombres? Pues si todavía agradara a los hombres, no sería siervo de Cristo.” Galatas 1:10

Un pastor jamás podrá ayudar a alguien a quien teme. Nunca podrá dar el consejo de Dios, ya que ese consejo puede ser precisamente lo que la persona no quiere escuchar. Si un pastor teme a su congregación, jamás podrá ser la voz de Dios que proclama Su Palabra, porque tendrá miedo de que se ofendan. En consecuencia, terminará predicando mensajes conforme a lo que ellos quieren escuchar, en lugar de dar el mensaje que realmente necesitan oír.  

Un pastor fiel no predica lo que la gente quiere escuchar, sino lo que Dios quiere que Su pueblo escuche.

“que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,” 2 Timoteo 4:2-3

Por otro lado, qué triste es cuando algunas familias desean tener un pastor débil, que no confronte los pecados evidentes dentro de la familia.  Vivimos en una cultura donde todos luchan por sus derechos, y por eso es difícil encontrar personas que amen a aquellos que los amonestan. Por el contrario, muchos se enojan y terminan odiando a quienes los reprenden.

“El que corrige al escarnecedor, se acarrea afrenta; El que reprende al impío, se atrae mancha.” Proverbios 9:7 

Sin embargo, la Biblia es clara: debemos amar a quienes nos llaman la atención y nos corrigen en el Señor. Lamentablemente, muchas familias, con buenas intenciones en apariencia, pero en realidad engañosas, prefieren tener un pastor dominado por el miedo antes que un predicador que proclame fielmente la Palabra de Dios. 

“Mejor es reprensión manifiesta Que amor oculto. 6  Fieles son las heridas del que ama; Pero importunos los besos del que aborrec” Proverbios 27:5-6

Dios me ha dado la oportunidad de viajar y predicar en diferentes tipos de iglesias. Y he notado que aquellas iglesias que son dirigidas por familias tienen varias características en común que quisiera compartir en este artículo.

1. LA FAMILIA ES GRANDE Y MUCHOS EN LA IGLESIA SON PARIENTES DE LA MISMA FAMILIA 

La primera característica en común, cuando una iglesia es controlada por una familia, es que dicha familia tiene muchos miembros que asisten a la congregación. Perder a una sola familia puede significar perder un gran porcentaje de los asistentes a la iglesia. 

Esto crea un sentido de amenaza para el pastor, quien puede sentir la presión de no incomodar a ningún miembro de esa familia. La Biblia nos recuerda que el liderazgo debe basarse en principios espirituales y no en favoritismos humanos: 

“Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.” 2 Corintios 4:5 

El pastor fiel debe guiar la iglesia conforme a la voluntad de Dios, sin ceder a presiones familiares o sociales.

2. LA FAMILIA TIENE UNA MATRIARCA O UN PATRIARCA QUE LA IGLESIA RECONOCE COMO UN MIEMBRO INFLUYENTE Y CON PODER 

Pocas personas se atreverán a confrontarlo(a), para no incomodar a la familia. En muchas de estas familias, regularmente la matriarca o el patriarca tiene influencia total sobre todos los miembros. A menudo, esta persona funciona como el “profeta” de la familia: lo que dice es lo que la familia hace; lo que siente o decide, es lo que toda la familia adopta como postura.

Tal persona afecta o beneficia el ánimo de toda la familia. Cuando el pastor predica, a menudo consulta con este miembro influyente para saber qué piensa al respecto. Sin embargo, en lugar de actuar de manera espiritual y reflejar respeto a la autoridad del pastor en la iglesia, el poder que posee llega a su cabeza. Entonces, empieza a influir indebidamente sobre el pastor, mientras afirma que solo busca lo mejor para los integrantes de su familia.

Tal comportamiento anti-bíblico, de una forma u otra, es justificado y explicado por la persona que lo permite. Muchas veces se trata de una carnalidad evidente, disfrazada bajo la apariencia de humildad espiritual. 

“Porque todavía sois carnales; pues habiendo entre vosotros envidias, contiendas y divisiones, ¿no sois carnales y no andáis como hombres?” 1 Corintios 3:3

3. UN CONFLICTO CON UNO DE LOS MIEMBROS DE LA FAMILIA A MENUDO RESULTA EN UN CONFLICTO CON EL RESTO DE LA FAMILIA

Así suele suceder: si tienes un problema con un miembro de la familia, esa persona se encarga de expresar sus sentimientos ante toda la familia. Una persona madura procura que sus problemas no afecten a los demás miembros de la familia. Los creyentes verdaderamente espirituales no buscan que sus conflictos sean un tropiezo para otros. Sin embargo, cuando un integrante de la familia es inmaduro, sus palabras y actitudes pueden propagarse rápidamente y causar divisiones dentro del resto de la familia y, por ende, dentro de la iglesia.

Yo he observado esto muchas veces, incluso en mi propia iglesia. Algunos hermanos tienen problemas con otros hermanos y, en lugar de mantenerlos entre ellos, su debilidad espiritual y emocional los lleva a buscar aliados. Por su falta de madurez espiritual, no pueden pensar en la unidad de la iglesia; solo se preocupan por tener gente de su lado. Por la carnalidad que existe en sus corazones, dejan de lado todas las referencias bíblicas y terminan siendo desobedientes a Dios, fomentando divisiones y levantando cizaña entre los hermanos. 

Puede sonar duro, pero existen hermanos en todas las iglesias que son como niños pequeños: cuando lloran, no les importa quién los escucha; lo único que buscan es desahogarse. Esto se vuelve aún más grave cuando se trata de una familia que controla la iglesia. Si toda la familia se disgusta con una decisión del pastor, puede mantener “prisioneros” a todos los demás miembros de la congregación. Todos saben que la iglesia queda bloqueada mientras esa familia atraviesa su berrinche. 

Por esta razón, los pastores nunca deben ceder su autoridad a una familia. La autoridad pastoral debe ejercerse conforme a la voluntad de Dios, no a los caprichos humanos. Es preferible que se pierda un porcentaje de la iglesia debido a que una familia se va, a que el pastor pierda su autoridad y permita que una familia controle los asuntos de la congregación.

4. TAL FAMILIA SE ATREVE A COMENTARLE AL PASTOR CÓMO DEBE PREDICAR

Quizás este es uno de los comportamientos más problemáticos y atrevidos que pueden darse: sugerirle al pastor cómo predicar, especialmente cuando consideran que el mensaje fue demasiado fuerte. Intentan manipular al pastor respecto a cómo debe comunicar la Palabra de Dios. 

Recuerdo que una vez estaba en una conferencia y alguien se me acercó y me dijo: “Estuvo un poco duro lo que predicó, trate de bajarle un poco…” Me reí pensando que estaba bromeando, pero al darme cuenta de que hablaba en serio, le respondí: “Si no te gustó lo que prediqué hoy, no vengas mañana, porque mañana estará más fuerte.” Inmediatamente se notó que mi respuesta no fue de su agrado.

Para mi sorpresa, fue este hermano quien nos llevó a cenar después del servicio. Recuerdo que hizo un comentario al pastor sobre sus impresiones de mi predicación. Entre broma y broma, como dice el dicho, la verdad se asoma. Le pregunté al hermano: “¿Usted está acostumbrado a decirle a los predicadores cómo deben predicar?” Y me respondió: “Sólo cuando siento que nos gritan. A mí me gusta la predicación en un tono suave; no muy elevado, creo que así aprendo mejor.” 

En ese momento, decidí ejemplificar con la predicación de Juan el Bautista y le dije: “¿Qué pensaría usted si Juan el Bautista hubiera llegado a su iglesia a predicar? Para mí, era obvio que usted no conoce su estilo de predicación.” Juan predicó:

“Al ver él que muchos de los fariseos y de los saduceos venían a su bautismo, les decía: ¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento,” Mateo 3:6-8

Él contestó: “Creo que no, me hubiera gustado escuchar algo así.” Yo le pregunté: “¿Y cómo cree usted que Dios veía la predicación de Juan el Bautista?” 

A lo que respondió: “Creo que a Dios no le gusta predicación así, abrir la Biblia y proclamar las palabras de Jesús, cuando dijo que no había otro mayor que Juan el Bautista.” 

“De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.” Mateo 11:11

Luego le dije que, como él no era pastor ni predicador, sería mejor que no se involucrara en asuntos para los que Dios no lo había llamado. Le pregunté cuál era su carrera, y me respondió que era ingeniero. Le dije: “¿Cómo le gustaría que yo llegara a su trabajo, sin tener la menor idea de lo que usted hace, y le dijera cómo hacerlo?” Él respondió: “No me gustaría.” 

Entonces le pregunté: “¿Cómo cree que se sienten los pastores cuando alguien que no tiene idea de cómo predicar ni comprende lo que dice la Biblia intenta dar su opinión sobre cómo debe darse un mensaje?” Se quedó en silencio. 

Le expliqué que toda predicación debe incluir elementos de exhortación y reprensión, porque así lo manda la Biblia. Le expresé que es la voluntad de Dios que, por medio de la predicación, las personas puedan confrontar la condición de su pecado y reconocer la necesidad de cambio.

“Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.” 1 Timoteo 5:17

“Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,” 2 Timoteo 4:1-3

Luego le expliqué que esto no significa que un predicador deba llamar “víbora” a la gente, sino que debe ser capaz de afirmar delante de Dios que es su mandato proclamar Su Palabra. Un predicador fiel debe predicar conforme a la dirección de Dios, y no bajo la presión de personas inmaduras o de quienes teme que se vayan de la iglesia.

Si usted es un pastor que se encuentra en esta situación, busque consejo para saber cómo salir de ella de la manera más sabia. Lo que se ha permitido durante años quizá no pueda cambiarse en unos pocos días, por lo que se requiere paciencia y prudencia en el proceso.

Pronto estaré escribiendo la parte dos de este artículo. 

Si le gustó la información, por favor compártala con otros. No olvide suscribirse a este blog para recibir notificaciones cuando se publique un nuevo artículo.

2 thoughts on “CARACTERISTICAS DE UNA IGLESIA QUE ES CONTROLADA POR UNA FAMILIA

  1. que bendición este artículo y los otros artículos que ha compartido.

    Saludos desde Zapopan, Jalisco.

    Iglesia Bautista Baluarte de la Verdad

    Like

  2. Mil gracias Dios siga bendiciendo su ministerio Oramos por su iglesia y su familia

    Pilar Serrano “Convierte tus preocupaciones en ocupaciones y tus problemas en proyectos”

    Like

Leave a reply to David Perales Cancel reply