¿DEBERÍA UNA IGLESIA CAMBIAR EL HORARIO DE SUS SERVICIOS POR LA COPA MUNDIAL?

Es triste escuchar de iglesias que están cambiando el horario de sus servicios para acomodarse a la Copa Mundial. No escribo esto para criticar a nadie, sino para invitar a reflexionar sobre las prioridades que comunicamos como iglesias. Comparto algunos pensamientos que quizá puedan ser de ayuda.

1. SI UN PASTOR CAMBIA EL HORARIO POR EL FÚTBOL, TENDRÁ QUE ACEPTAR CUANDO SUS MIEMBROS FALTEN POR OTROS DEPORTES.

Las decisiones del liderazgo establecen precedentes.

Si un pastor cambia el horario del servicio por un partido de fútbol, ¿con qué autoridad podrá corregir a un miembro que falte porque hay una pelea de box, un partido de béisbol, una final de la NBA o el juego de su equipo favorito?

La iglesia debe enseñar con el ejemplo que el Señor ocupa el primer lugar.

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” 1 Corintios 11:1

El ejemplo del pastor muchas veces enseña más que sus palabras. La congregación no solo escucha lo que el pastor predica; también observa las decisiones que toma y las prioridades que demuestra. 

Si un pastor está dispuesto a cambiar el horario del servicio para acomodarse a un evento deportivo, inevitablemente está comunicando que, en ciertas ocasiones, los compromisos de la iglesia pueden ajustarse alrededor del entretenimiento. Aunque esa no sea su intención, ese es el mensaje que muchos recibirán. 

El liderazgo siempre establece una cultura. Lo que el pastor considera una excepción, la congregación puede convertirlo en una práctica. Después será mucho más difícil exhortar a un miembro que falta por un partido, una pelea de box, un torneo, una reunión social o cualquier otro evento que él considere importante. El precedente ya fue establecido. 

Por eso, el pastor debe recordar que una de sus mayores responsabilidades es modelar con su vida las prioridades que desea ver en su iglesia.

“Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.” 1 Timoteo 4:12 

Las prioridades no solo se predican desde el púlpito; también se enseñan con las decisiones que tomamos.

 2. NO TODOS HAN HECHO DEL FÚTBOL UN ÍDOLO.

Si se mantiene el horario normal del servicio, probablemente asistirán menos personas. Pero también habrá hermanos que sí desean congregarse porque para ellos el culto al Señor sigue siendo la prioridad.

¿Qué mensaje reciben ellos cuando toda la iglesia cambia su horario para acomodarse a un evento deportivo?

Muchos cristianos —y, lamentablemente, algunos pastores— revelan dónde están sus prioridades en una época como esta.

Siempre fui enseñado que, vengan mil personas o vengan diez, debo predicar con la misma fidelidad, porque mi verdadera audiencia es el Señor.

“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.” Hebreos 10:25

“Lamentablemente, Satanás ataca constantemente la fe de los cristianos. El “pecado que tan fácilmente nos asedia”, mencionado en “Hebrews 12:1”, es la incredulidad. En todas las épocas, algunos cristianos llegan a convertirse en escépticos, y algunos predicadores terminan abrazando el modernismo.” John Rice

 3. CAMBIAR EL HORARIO POR UN CAMPEONATO DISMINUYE LA IMPORTANCIA QUE SE LE DA AL SERVICIO.

Aunque esa no sea la intención, el mensaje que se comunica es:

“El servicio es importante… pero no tanto como la Copa Mundial.”

La iglesia termina ajustando la adoración a Dios alrededor de un evento deportivo.

Sin embargo, la agenda de la iglesia debe ser determinada por Cristo, no por el calendario del entretenimiento.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia…” Mateo 6:33

“Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” Efesios 5:15-16

Una cosa es cambiar los horarios por razones ministeriales o de necesidad. Nosotros mismos lo hemos hecho en algunas ocasiones. Sin embargo, nunca debería cambiarse el horario de un servicio para que alguien no se pierda un evento recreativo. 

En mi opinión, ese precedente abre la puerta para que, con el tiempo, cada persona espere que la iglesia haga ajustes según aquello que considera importante. Hoy puede ser la Copa Mundial; mañana será una pelea de box, el partido de un hijo, una reunión social o cualquier otra actividad. 

Cuando la iglesia comienza a acomodar sus servicios alrededor del entretenimiento, corre el riesgo de disminuir, aunque sea sin intención, el valor que les da a sus reuniones. Con el tiempo, eso puede contribuir a que algunos creyentes traten los servicios con menos seriedad y prioridad.

4. NO CAMBIEN NADA POR EL DEPORTE.

Mantengan el servicio en el horario de siempre. Si llegan pocos, predíqueles con la misma pasión. Dios nunca ha dependido de las mayorías para hacer grandes cosas. Predicó a multitudes, pero también habló con una sola mujer junto a un pozo (Juan 4). Venció a los madianitas con solo trescientos hombres (Jueces 7). Transformó el mundo mediante doce apóstoles. Nuestra responsabilidad no es garantizar una gran asistencia, sino ser fieles.

“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel.” 1 Corintios 4:2

La constancia del pastor fortalece la constancia de la iglesia. El día que dejamos de ser firmes por causa de un evento deportivo, abrimos la puerta para que, en el futuro, otros falten por razones que ellos consideran igualmente importantes.

Para unos será la Copa Mundial.

Para otros será un café con amigos.

Para otros, un paseo familiar.

Para otros, el partido de básquetbol de su hijo.

Cada persona justificará su ausencia con aquello que considera valioso. Y será muy difícil explicar por qué la Copa Mundial justificaba cambiar el horario del servicio, pero el juego de su hijo no justifica faltar. Los principios bíblicos deben permanecer constantes, aun cuando las circunstancias cambien.

“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” Hebreos 13:8

Nuestra cultura cambia constantemente; la prioridad de Cristo y de Su iglesia no debe cambiar con ella.

Unos pensamientos. Espero que sean de ayuda y, sobre todo, nos animen a examinar nuestras prioridades a la luz de la Palabra de Dios.

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